Posted tagged ‘Reforma Protestante’

NO SE TRATA DE LUTERO, SE TRATA DEL EVANGELIO. Michael Horton

noviembre 1, 2011

Vivo en un país, México, donde el 85 % de la población es Católica Romana. Cifras parecidas a esta se tienen en todos los países de Latinoamérica. Con tales cifras, la iglesia cristiana de cada país en Latinoamérica tiene su propio campo misionero en su mismo país. No hay duda que los practicantes de la iglesia Católica Romana necesitan el evangelio. No necesitamos ir más allá de nuestras ciudades. Horton tiene razón, la abismal diferencia sigue vigente, porque “No se trata de Lutero, se trata del Evangelio.” Rolando Hinojosa

Opacado por el Halloween, el 31 de octubre también es el día de la Reforma. Como Protestantes que marcamos el 490° aniversario del día cuando Lutero clavó las 95 tesis, ¿cómo ha cambiado el panorama? El Vaticano ya no publica bulas papales de excomunión, arrestos y aún a la muerte de Martín Lutero, el Vaticano ha estado comprometido en conversaciones caritativas con la Federación Mundial Luterana así como con la Comunidad Mundial de Iglesias Reformadas (WCRC). De acuerdo a muchos, especialmente la corriente Protestante, y también evangélica, la Declaración Conjunta en la Justificación (1999) arregló la vieja disputa de siglos. Una década de “Evangélicos y Católicos Juntos” amplió la era de los buenos sentimientos. De manera que no es maravilla que muchos evangélicos así como corrientes Protestantes fueron impactados con el libro “¿Ha terminado la Reforma?” (2005) de Mark Noll y Carolyn Nystrom.

Que no sea ninguna sorpresa a nuestros lectores que disentimos de esta opinión generalizada. No ha habido ningún cambio material en la posición Católica Romana en los asuntos que llevaron a la excomunión de los Reformadores. Aún la Declaración Conjunta en la Justificación superó la doctrina central de controversia sólo para abrazar una definición Católica Romana como perdón y real transformación (Por ej. Santificación). Vean el artículo excelente del historiador Scott Manetsch “¿Ha terminado la Reforma?” Manetsch resume los puntos de controversia y concluye que allí hay divisiones permanentes.

Verdaderamente ha sido un movimiento en términos de fe y práctica, pero esto ha hecho que los Protestantes ya no más estén de acuerdo con la respuestas de la Reforma o piensan que ya no más son importantes. La pregunta de cómo los pecadores son justificados ante Dios ya no es más relevante en el contexto de la cultura del siglo veintiuno. El Vaticano es mucho más amable y más suave. La retórica del Concilio Vaticano II de “los hermanos separados” suena mucho mejor que una “secta herética y perniciosa”, pero cuando esta llega al asunto material en juego, nada es cambiado. La adoración permanece corrompida con invenciones humanas que sepultan la Palabra de Dios; la autoridad asumida por el magisterio asalta la majestad del Rey de la iglesia que gobierna por su propia Palabra y Espíritu, y más significativo, Roma continúa rechazando en términos sin ninguna duda, que somos justificados por gracia sola en Cristo solo a través de la fe sola. Como Calvino puso el asunto en su Carta al Cardenal Sadoleto, la justificación es “el primero y más agudo tema de la controversia entre nosotros. Después de todo, dondequiera que el conocimiento de la justificación sea quitada, la gloria de Cristo es extinguida, la religión abolida, la iglesia destruida y la esperanza de salvación es totalmente derrocada.”

¿Estaban los Reformadores en lo correcto cuando ellos dijeron tales cosas divisivas? Es posible que ellos estaban en lo correcto en ese tiempo, ¿pero ahora? ¿Qué ha cambiado desde el siglo dieciséis con respecto a la manera de Dios de salvar a los pecadores que causarían en nosotros dar una respuesta diferente ahora o desechar hoy la pregunta como irrelevante?

Aparte de las preguntas materiales, es una combinación de tragedia y comedia mirar a los Protestantes caer ellos mismos para ganarse la aprobación papal. En su visita el mes pasado a Alemania el Papa Benedicto fue recibido con efusivo elogio por decir cosas nuevas acerca de Lutero. Después de que el papa visitó el monasterio de Erfurt donde Lutero estuvo preso, el obispo presidente de la Iglesia Evangélica de Alemania anunció a los periodistas que “Lutero ha experimentado una rehabilitación de facto hoy a través del aprecio de su obra.” “Hemos escuchado que es muy claro de la boca del papa”, dijo él, “Que seguirlo formalmente ahora es otro asunto… pero para mí esto no es tan importante.” Sin embargo, como lo dijo en el reportaje de la prensa Reuters, el portavoz del Vaticano Rev. Federico Lombardi en la última parada del viaje de cuatro días del papa en su tierra, “Lo que se trata es de tener una fe profunda y creo que pone de relieve los puntos comunes que tenemos en nuestro amor por la fe”.

¡Wow! Esto suena como la historia del muchacho aguador quien públicamente profesa su amor ciego con la porrista estrella sólo para que se le diga, “Solo seamos amigos.”

Esto es el todo el amor no correspondido en medio del remolino de atareados preparativos para celebrar el 500° aniversario de las tesis que dividieron la iglesia en 1517. Vemos que así como en los anuncios recurrentes de los protestantes (el Vaticano curiosamente guarda silencio) que la grieta que se supera porque Roma ya no cree que Lutero sea un hereje. El evangelio aparentemente ya no es más el asunto. En lugar de eso, este es Lutero. “¿Les gusta nuestro Reformador (nota ‘nos gusta’)?” “Sería muy agradable si ellos pudieran declararlo un doctor de la iglesia,” como lo dijo el Obispo Luterano Ilse Junkermann a la prensa Reuters, “Es triste verlo sólo desde un punto de interés humano de vista.”

¿No hay cambios al actual Catecismo Católico? ¿No hay ningún pronunciamiento papal que al menos abra la conversación a la posibilidad de que las posiciones promulgadas desde el Concilio de Trento pudieran contradecir la Escritura? Otra vez, el amor no correspondido, aún en este punto, como el mismo que reporta la prensa: “Los oficiales del Vaticano han sugerido en el pasado que la rehabilitación no oficial fue necesaria porque la prohibición expiró a la muerte de Lutero.” El Cardenal Edward Cassidy, un alto oficial ecuménico del Vaticano, dijo en 1999, “Uno no puede hacer nada respecto de Lutero porque Martín Lutero, donde sea que él esté, no está preocupado respecto a esas condenaciones.”

Me gusta mucho Lutero. Admiro a Calvino como un mentor a través de sus escritos. Pero ¿En realidad me preocupa lo que Roma piense de “mis muchachos”? No, no en realidad. No se trata de ellos. Se trata del evangelio y los asuntos más amplios conectados a este, concerniente a la autoridad, las supersticiones y a la adoración idolátrica.

La Reforma no se ha terminado. No por un tiempo. Lo que necesitamos más en este momento no es la rehabilitación de Lutero, sino la rehabilitación de la proclamación verdadera. Esto es lo que necesitamos ahora, aún en el Protestantismo—y quizás especialmente en el Protestantismo, más que nunca.

¿HA TERMINADO LA REFORMA? Scott M. Manetsch

agosto 20, 2010

La radicalidad del evangelio lleva a la conclusión de que la Iglesia Católica Romana, de gran influencia en México y Latinoamérica, ha distorsionado la verdad del evangelio. Anoto esta conclusión a la que llega Scott M. Manetsch al hacer un comentario del libro "¿Ha terminado la Reforma? Una valoración Evangélica del Catolicismo Romano Contemporáneo." de Mark A. Noll and Carolyn Nystrom. Por tanto, nuestra tarea misionera sigue siendo, en nuestras ciudades latinoamericanas, compartir el evangelio de la gracia, que es lo único que puede cambiar tanto a un individuo como a una sociedad. Rolando Hinojosa

En resumen, este comentarista cree que es imposible reconciliar las clásicas solas Protestantes con la enseñanza del Catecismo Católico.

Para los Católicos Romanos, la Escritura y la Tradición son las dos distintas, pero formas iguales de autoridad revelada la cual el magisterio de la Iglesia Romana tiene la sola responsabilidad de transmitir e interpretar. Para los primeros Protestantes reformados, las Sagradas Escrituras proveen la autoridad normativa final para la doctrina y práctica Cristiana, permaneciendo como juez por encima de todas las instituciones y tradiciones eclesiásticas.

Para los Católicos Romanos, los pecadores son justificados por su justicia inherente. Para los Protestante reformados, los pecadores son aceptados en la base de la justicia de otro– esto es, la justicia externa de Cristo imputada a ellos.

Para los Católicos Romanos, los pecadores son tanto justificados por gracia inmerecida en el bautismo y subsecuentemente justificados por aquellas gracias merecidas infundidas por cooperar con la gracia divina. Para los maestros reformados, los pecadores son justificados ante Dios por gracia sola.

Para los Católicos Romanos, los pecadores son justificados por la fe (en el bautismo) pero no por la fe sola. Para los reformadores Protestantes del siglo 16 , los pecadores son justificados por la fe sola.

Para los Católicos Romanos, la justificación es un proceso de renovación que no ofrece ninguna base sólida para la seguridad cristiana en esta vida. Para los reformadores como Lutero y Calvino, la justificación es el veredicto decisivo de Dios de perdón y justicia que asegura a los creyentes Cristianos de la aceptación y amor de su Padre celestial.

Evidentemente el Catecismo Católico presenta una doctrina de la justificación que está fundamentalmente en desacuerdo con las convicciones centrales de los tempranos líderes protestantes y las Confesiones Luteranas y Reformadas posteriores.


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