10 RAZONES PARA PLANTAR UNA NUEVA IGLESIA. Justin Buzzard

Publicado febrero 17, 2012 por rolandohh
Categorías: Ministerio

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Uno de los valores principales que el evangelio promueve es un movimiento de plantación de iglesias centradas en el evangelio. El siguiente artículo lo tomé de un blog amigo que sigo, kerigma.net. En este artículo se plantean las razones por las que debemos plantar iglesias y las razones por las que una persona no se debe unir a una iglesia que se está plantando. Considero que saber estas cosas, siendo plantadores de iglesias, nos traerá mucha sabiduría tanto al arrancar la nueva iglesia como en el desarrollo de la marcha de esta. Espero que sea útil para sus ministerios. Rolando Hinojosa

1. Si quieres ver cómo Jesús hace algo nuevo y estás cansado del status quo.

2. Si sueñas con la idea de formar parte de algo que sobrepase cualquier expectativa que puedas tener.

3. Si quieres participar de lleno la batalla para hacer avanzar el Reino de Cristo.

4. Si tienes una constante inquietud al ver a tanta gente que todavía no conoce a Jesús y crees que el inicio de nuevas iglesias es la mejor manera de llevar adelante el evangelio.

5. Si quieres dar de tu tiempo, dinero, energías y talentos para empezar algo nuevo y estás dispuesto a sacrificarte para que la misión tenga éxito.

6. Si apoyas del todo la visión, misión, doctrina y liderazgo de la nueva iglesia.

7. Si quieres que tu fe crezca y estás dispuesto a que Dios intervenga y cambie tu vida.

8. Si quieres aprender a amar tu ciudad.

9. Si quieres ver a Dios actuar en maneras que no imaginas y estás dispuesto para la aventura (con todas las inconveniencias y riesgo que ello implica).

10. Si no te da miedo fundamentar tu vida en Mateo 16:18 “Yo [Jesús] edificaré mi iglesia y los poderes del infierno no prevalecerán contra ella”).

10 RAZONES POR LAS QUE NO DEBES UNIRTE A LA PLANTACIÓN DE UNA NUEVA IGLESIA

1. Si lo que buscas es lo ultimo, lo más novedoso y que está “de moda” en la ciudad (queremos un crecimiento por conversión, no por transferencia).

2. Si ya eres cristiano y no te gusta la iglesia a la que asistes (seguramente vas a encontrar razones por las cuales tampoco te va a gustar nuestra iglesia).

3. Si tienes un historial de haber estado en varias Iglesias en las que has tenido la actitud de quien no necesita aprender nada y te has marchado causando problemas (aquí no vas a cambiar, y seguramente repetirás el mismo patrón).

4. Si tienes una mentalidad de consumidor que lo único que quiere es “ir a la iglesia” una vez por semana para disfrutar del show (no somos un show dominical, somos una comunidad de discípulos embarcados en una misión).

5. Si lo que quieres es religión (esta iglesia está fundamentada en el radical Evangelio de la Gracia).

6. Si tienes tus propios planes (tenemos nuestra visión, nuestra misión y nuestros valores—tus planes personales no van a sustituir nuestro plan común como iglesia).

7. Si eres un lobo (te vamos a desenmascarar).

8. Si crees que esta va a ser una bonita iglesia siempre del mismo tamaño, donde todo el mundo sabe tu nombre y vas a poder siempre llamar al pastor a su número de móvil para irte de picnic con él cada semana (por la gracia de Dios, aspiramos a ser una iglesia que crezca).

9. Si crees que todo va a ser fácil y agradable (esto va a ser muy duro y difícil; será una lucha, una batalla y todo un reto llevar adelante esta misión).

10. Si quieres continuar teniendo una vida confortable (tienes que estar dispuesto a perder tu vida).

EL CRISTIANISMO SIEMPRE SE APARTA DEL PODER Y LAS RIQUEZAS. Tim Keller

Publicado febrero 3, 2012 por rolandohh
Categorías: General

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Este artículo es un extracto del capítulo 11 del libro de Tim Keller “La Cruz del Rey” (aún no en español). En este comentario acerca de la historia del joven rico, Marcos 10, Keller concluye que el poder de Jesús siempre se está moviendo lejos de la gente que ama el poder y el dinero, tal como pasó en la vida de este joven rico y poderoso. Esta cita de Andrew Walls es una llamada de atención acerca de lo que puede suceder por nuestro amor al dinero y a las riquezas. Esto se puede aplicar a una persona pero también a una familia e incluso a una iglesia. El evangelio siempre nos llama a mirar a Cristo como el centro y la base principal de toda nuestra vida. Rolando Hinojosa

            En una entrevista a Andrew Walls, un distinguido historiador del Cristianismo mundial, comentó que dondequiera que las otras grandes religiones del mundo comenzaron, estas todavía permanecen en su centro hoy en día. El Islamismo comenzó en Arabia, en la Meca y todavía hoy el centro del Islam está en el Medio Oriente, en Arabia. El Budismo comenzó en el lejano Oriente, y este todavía es el centro del Budismo. Así también sucede con el Hinduismo—este comenzó en la India y este todavía es predominante en la religión India. El Cristianismo es la excepción; el centro del Cristianismo siempre se esta moviendo, siempre está en peregrinaje.

El centro original del Cristianismo fue Jerusalén, pero después los gentiles Helenistas, quienes se consideraban bárbaros impuros, abrazaron el cristianismo con tal fuerza que pronto el centro del cristianismo se movió hacia el mundo Helenista del Mediterráneo—a Alejandría, el Norte de África y Roma—y este permaneció allí por un número de siglos. Pero después otro grupo de impuros bárbaros, los Europeos del norte—Francos y Anglosajones y Celtas—tomaron tanto la fe cristiana que pronto el centro del Cristianismo otra vez emigró, ahora al norte de Europa. Allí (y en Norte América a través de la colonización e inmigración) el centro ha descansado por unos mil años, pero recientemente se ha movido otra vez.

En el siglo veinte el cristianismo retrocedió en Europa, y en Norte América apenas se está manteniendo con el crecimiento de la población. Mientras tanto, en América Latina, Asia y África, este ha estado creciendo en proporción diez veces con el aumento de la población. En la década pasada, algo cambió de manera contundente: Más del 50 % de los cristianos en el mundo ahora viven en el Hemisferio sur.

Por ejemplo, a la vuelta de este siglo, en los Estados Unidos había cerca de 2.5 millones de Anglicanos. En Nigeria sola había 17 millones de Anglicanos. Y en Uganda había 8 millones de Anglicanos. Por lo tanto tan solo estos dos países africanos viven diez veces más el número de los que viven en los Estados Unidos. En el año 1900, África era sólo 1 por ciento de cristianos. Ahora los cristianos son cerca de la mitad de la población en África.

En los siguientes cincuenta a setenta años, se predice que el centro del cristianismo complete su mover lejos de los países Europeos y de los Estados Unidos. Este emigrará. Como siempre ha emigrado.

En la entrevista con Andrew Walls, se le preguntó, “¿Por qué sucede esto?” Si el centro de las otras religiones siempre permanece constante, ¿por qué el centro del cristianismo cambia contantemente? Walls respondió: “Pienso que uno debe llegar a la conclusión que hay una cierta vulnerabilidad, o una fragilidad, en el corazón del Cristianismo. Podríamos decir que esta es la vulnerabilidad de la cruz.” (“La expansión del Cristianismo: Una entrevista con Andrew Walls”).

El corazón del evangelio es la cruz, y la cruz trata en todo acerca de renunciar al poder, de dar recursos y de servir. Walls da a entender que cuando el Cristianismo está en un lugar de poder y riquezas por un largo periodo, el mensaje radical de pecado y gracia y de la cruz puede llegar a ser cambiado o aún, puede ser perdido. Y entonces el cristianismo empieza a cambiar a una religión bonita y segura, una que es para la gente respetable quienes sólo tratan de ser buenos. Pero con el tiempo este cristianismo llega a ser virtualmente inactivo en aquellos lugares y el centro se mueve otra vez hacia algún otro lugar.

Walls afirma que el centro del cristianismo siempre está emigrando lejos del poder y de las riquezas.

¿QUE ES EL REINO DE DIOS? Dr. Richard L. Pratt

Publicado enero 13, 2012 por rolandohh
Categorías: General

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El reino de Dios (también llamado “reino de los cielos”, “el reino de Cristo”, “el reino del Señor, “el reino”, etc.) subyace en la enseñanza de toda la Biblia. La Escritura revela a Dios usando un número de metáforas, pero la imagen principal la cual los escritores bíblicos usaron para Dios fue la de un Rey divino (Por ej. 1 Samuel 8.7). Junto a la convicción básica que Dios es el Rey supremo está la creencia que él reina sobre la creación como su reino (Sal. 47.1-9; 83.18; Dan. 4.25-26: 5.21). Entonces, en este sentido general, Dios siempre ha sido el reinante Rey soberano quien gobierna en el cielo sobre todas las cosas (Sal. 103.19, 113.5; Mat.5.34, Efe. 1.20, Col. 1.16, Heb. 12.2, Apoc. 7.15).

El concepto bíblico del reino de Dios ocasionalmente también toma un sentido especial. Jesús describió este sentido más estrecho del reino de esta manera: “venga tu reino, hágase tu voluntad en la tierra como en el cielo.” (Mateo 6.10). La santidad y la gloria de Dios en su trono celestial son tan abrumadoras que todas las criaturas allí le dan honor con un servicio voluntario incondicional. Sin embargo, en la tierra las criaturas se rebelan y rechazan reconocer a Dios como Rey, y los reinos del mal se levantan para oponerse al reino de Dios. La esperanza que las Escrituras presentan de tapa a tapa es que esta disparidad entre la corte del trono celestial y la tierra un día serán eliminados (1 Cro. 16.31). Dios juzgará al malvado y traerá a la humanidad redimida a una nueva creación (Isa. 65, Zac. 14). Cuando esta transformación tome lugar, solo el reino de Dios permanecerá y se extenderá a él una voluntaria obediencia en la tierra como en el cielo. (1 Cro. 16.31, Sal. 97.1-2).

Sin embargo, las Escrituras revelan que Dios ha determinado cumplir estas cosas a través de un largo proceso histórico. Con la elección de Abraham y sus descendientes como el pueblo especial de Dios (Exo. 3.6-7, 6.2-8), el reino de Dios estaba primariamente limitado a la gente de la tierra de Israel. Dios afirmó su reinado en la tierra cuando él liberó a Israel del imperio Egipcio y lo trajo a la Tierra Prometida (Éxodo 15). Bajo David y Salomón, Israel mismo llegó a ser un territorio definido con los hijos de David sentándose en el trono de Dios como sus vice-regentes (1 Cro. 29, 2 Cro. 6), y con el trono real de Dios en el templo (1 Cro. 28.2). Esta forma del reino limitada étnicamente y geográficamente no fue un fin en sí mismo. Al contrario, el Israel del Antiguo Testamento fue establecido como una etapa de la cual el reino de Dios eventualmente se extendería a todas las gentes y naciones de la tierra (Gen. 17.17-18, 18.18, Rom. 4.13-17).

La rebelión flagrante de Israel y Judá eventualmente lanzan al reino de Dios en Israel a una crisis. Aun así, el Antiguo Testamento anunció que después del exilio Dios removería al malvado de la tierra, y establecería su reino sin ninguna oposición sobre toda la tierra (Mal. 4). En ese tiempo, la obediencia completa a Dios se extendería a los confines de la tierra, alcanzando tanto a los Judíos y los Gentiles (1 Cro. 16.23-36, Isa. 52.7-15, Sal. 67, 97).

El Nuevo Testamento enseña que este estado final del mundo entero del reino de Dios comenzó con la encarnación de Cristo. El y Juan el Bautista anunciaron la buenas noticias que el Reino estaba cerca (Mateo 3.2, 4.17, Mar. 1.15). Pero al contrario de las expectativas de los judíos, Jesús y sus apóstoles explicaron que el reino del mundo entero de Dios no vendría inmediatamente en toda su plenitud. En lugar de eso, Cristo inauguró la etapa final del reino en su ministerio terrenal (Mat. 2.2, 4.23, 9.35, 27.11, Mar. 15.2, Luc. 16.16, 23.3, Juan 18.37). Esto continúa hoy en la iglesia (Mat. 24.14, Rom. 14.16-17, 1 Cor. 4.19-20, Col. 4.11), pero este se completará finalmente cuando Cristo regrese en gloria (1 Cor. 15.50-58, Apoc. 11.5).

Cuando ese día llegue finalmente, será hecha la voluntad de Dios en la tierra como en el cielo.

Un estudio de las referencias bíblicas y la siguiente ilustración pueden ayudarte al entendimiento de esta importante doctrina.

1. Significado amplio: Salmo 103.19, 113.5, Mateo 5.34, Efe. 1.20, Col. 1.16, Heb. 12.2, Apoc. 7.15

2. Significado estrecho: 1 Cro. 16.31, Sal. 97.1-2, Mat. 6.10.

3. Inauguración: Mateo 2.2, 4.23, 9.35, 27.11, Mar. 15.2, Luc. 16.16, 23.3, Juan 18.37.

4. Continuación: Mat. 24.14, Rom. 14.16-17, 1 Cor. 4.19-20, Col. 4.11

5. Consumación: 1 Cor. 15.50-58, Apoc. 11.5

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