LA PREDICACIÓN DEL EVANGELIO EN LA CIUDAD(1a. Parte). Tim Keller
Sobre como comunicar el Evangelio en el mundo urbano.
1. LA PREDICACIÓN DEL EVANGELIO COMO LA CLAVE PARA LOS CRISTIANOS
En el corazón del ministerio de la iglesia y su filosofía de predicación está la convicción que "el evangelio" no es sólo el camino para ser salvados del castigo del pecado, sino también es la dinámica fundamental para vivir toda la vida cristiana– individualmente y como iglesia, privadamente y públicamente. En otras palabras, el evangelio no es sólo para los no-cristianos, sino también para los cristianos. Esto significa que el evangelio no es sólo el A-B-C sino que es el A a la Z de la vida cristiana. No es exacto pensar: "el evangelio es lo que salva a los no Cristianos, y entonces, lo que hace madurar a los Cristianos es tratar duro de vivir acorde a los principios bíblicos.” Es más correcto decir que somos salvados por creer en el evangelio y también somos transformados en cada parte de nuestra mente y vida por creer el evangelio más y más profundamente a medida que nuestra vida va hacia adelante.
EVANGELIO CONTRA RELIGIÓN
El evangelio es "Yo soy aceptado a través de Cristo, por lo tanto obedezco" mientras que todas las religiones funcionan con el principio de "Yo obedezco, por lo tanto soy aceptado." La idea fundamental de Martín Lutero fue que este último principio, el principio de la religión es la profunda condena del corazón humano. El corazón continúa trabajando de esa manera aún después de la conversión a Cristo. Aunque reconocemos y abrazamos los principios del evangelio, nuestros corazones siempre estarán tratando de regresar al modo de auto-salvación, el cual guía a la muerte espiritual, orgullo, rivalidad y un ministerio inefectivo.
Por ejemplo, los pastores derivan más su gozo y un sentido de significado personal del éxito de sus ministerios que del hecho que ellos son amados por Dios en Cristo. ¿Por qué? Porque sus corazones están todavía funcionando bajo este principio- "si yo hago y cumplo todas estas cosas- entonces yo seré aceptado por Dios y los demás." (Compara con Harold Abrahams en Carros de fuego- "Tengo 10 segundos para justificar mi existencia.") En otras palabras, en un nivel, creemos el evangelio pero en otro nivel no lo creemos.
Así, ¿Por qué estamos sobrecargados en el ministerio y explotamos? Sí, porque no practicamos el principio del día de reposo, ¡pero la causa más profunda es por incredulidad en el evangelio! ¿Por qué somos tan devastados por la crítica? La persona quien su valor personal está principalmente en su actividad ministerial, será devastado por la crítica de sus logros de ministerio porque esos logros son nuestro más alto valor e identidad. El problema fundamental es incredulidad en el evangelio.
En la raíz, entonces, de todos los fracasos del cristiano para vivir correctamente– por ej. no dar su dinero generosamente, no decir la verdad, no tener cuidado del pobre, no poder manejar la preocupación y la ansiedad– es el pecado bajo todos los pecados, el pecado de incredulidad, de no regocijarse profundamente en la gracia de Dios en Cristo, al no vivir en nuestra nueva identidad en Cristo.
Esto significa que cada semana de una manera diferente el ministro debe aplicar el evangelio de salvación por gracia a través de la fe en la obra de Cristo. Por lo tanto cada semana, los no cristianos estarán expuestos al evangelio, y en sus más prácticas y variadas formas, no sólo en unas repetitivas "Cuatro Leyes Espirituales".
EL PECADO BAJO LOS PECADOS
Debajo de nuestros pecados de conducta descansa un rechazo fundamental a descansar en la salvación de Cristo. Martín Lutero dice lo mismo. Aquí está un extracto del "Tratado concerniente a las buenas obras" de Martín Lutero (1520):
“Todos aquellos quienes no confían en el favor de Dios, en todas sus obras o sufrimientos, vida y muerte, gracia y buena voluntad, sino que en lugar de eso buscan Su favor en otras cosas o en ellos mismos, no guardan el Primer Mandamiento y practican real idolatría, aún si ellos estuvieran haciendo las obras de todos los demás mandamientos, y además todas la oraciones, ayunos, obediencias, paciencias, castidades e inocencias de todos los santos combinados.”
Comentario: Lutero dice que si tu buscas en tu cumplimiento moral como la base de tu relación con Dios, entonces estás rompiendo el primero de los Diez Mandamientos: "No tengas otros dioses delante de mi". Si fallas en agarrarte fuertemente y creer el evangelio de la libre justificación a través de la obra de Cristo, violas el primer mandamiento. ¿Cómo puede ser esto? Otra vez de Lutero:
“Si nosotros dudamos o no creemos que Dios nos da su gracia y está complacido con nosotros, o si presuntuosamente esperamos agradarle a través de nuestras obras, entonces todo [nuestra sumisión a la ley] es pura decepción, externamente honramos a Dios, pero interiormente nos ponemos nosotros mismos como falsos salvadores. Nota por ti mismo, entonces, que tan lejos están estas dos cosas: guardando el Primer Mandamiento con obras externas solamente, y guardándolo con el interior (justificación por la fe). Esto último nos hace que verdaderamente vivamos como hijos de Dios, el otro sólo hace la peor idolatría y los más perversos hipócritas en la tierra…”
Comentario: Lutero dice que si obedecemos la ley de Dios sin una creencia de que ya somos aceptados y amados en Cristo, entonces en todas nuestras "buenas acciones", estamos en realidad mirando algo más aparte de Jesús como la fuente real de nuestro significado y felicidad. Estamos confiando en nuestro ser como buen padre, o ser un buen esposo, o en nuestras rectitudes, o en nuestros cumplimientos espirituales, o en nuestro servicio a otras personas como nuestros reales "Salvadores". Si no estamos seguros que Dios ya nos ama en Cristo, estaremos mirando algo más como nuestro significado y valor fundamental. Esto es el por qué Lutero dice que estamos cometiendo idolatría (rompiendo el Primer Mandamiento) si no confiamos enteramente en Cristo para nuestra aceptabilidad, aún si por el otro lado somos totalmente morales y obedientes a Dios.
“Y como este Mandamiento es el primero, el más alto y el más importante, del cual todos los demás proceden, en el cual ellos existen y por el cual ellos son dirigidos y son pesados, así también su obra, que es, la fe o confianza en el favor de Dios en todo tiempo, es el primero, el más alto y el más importante, del cual todos los demás proceden, existen, descansan, son dirigidos y son pesados.”
Comentario: Toda la gente peca en general porque somos pecadores, pero ¿Por qué pecamos en cualquier ejemplo particular? Lutero indica que el primer mandamiento es fundamental a todos los demás. ¿Por qué? Porque no romperemos los mandamientos 2-10 a menos que en algún sentido rompamos el Primer mandamiento y sirvamos a algún ídolo. Cada pecado está enraizado en un deseo desordenado por algo el cual llega a serlo porque estamos confiando en ese objeto en lugar de Cristo para nuestra justicia o salvación. En el momento que pecamos es porque estamos buscando en algo para obtener lo que sólo Cristo puede darnos. Debajo de cada pecado particular está el pecado general de rechazar la salvación de Cristo y entregarse a la auto-salvación.
ESTUDIO DE CASO- LA MENTIRA
¿Que sucede si tu encuentras que tienes el hábito de mentir? ¿Qué harías?
Los caminos de la predicación legalista para dejar de mentir son:
El Miedo: "Yo debo dejar de mentir porque Dios me castigará, él no me bendecirá."
El Orgullo: "Debo deja de mentir, porque soy un buen cristiano. No quiero ser como esa clase de personas mentirosas."
Pero en general, encontrarás que entre más simplemente tengas los principios Bíblicos en tu corazón, más tu corazón los resiste. (Rom.7.21–Pablo dice "Cuando yo (más) deseo hacer el bien, me acompaña el mal.")
El camino del evangelio para dejar de mentir:
Primero, haz la pregunta: "¿Por qué estoy mintiendo en esta situación particular?" La razón por la que mentimos (o hacemos cualquier pecado) es porque en ese momento hay algo que sentimos que simplemente debemos de tener– y entonces mentimos.
Una razón típica por la que mentimos es porque estamos profundamente temerosos de desprestigiarnos o de la aprobación de alguien. Esto significa que el "pecado bajo el pecado" de mentir es la idolatría de (en ese momento) la aprobación humana. Si rompemos el mandamiento contra el falso testimonio esto es porque estamos rompiendo el primer mandamiento contra la idolatría. Estamos buscando más la aprobación humana que a Jesús como una fuente de valor, significado y felicidad. Bajo el pecado de mentir esta el fracaso de regocijarnos y creer en nuestra aceptación en Cristo. Bajo el pecado de mentir está una clase de incredulidad del corazón en el evangelio. Como veremos más adelante, cualquier cosa que añadas a Jesucristo como un requerimiento para una vida feliz se vuelve un salvador funcional, un pseudo-señor, y este te está controlando, ya sea para obtener poder, aprobación, comodidad o control. La única manera para cambiar tu hábito de mentir es arrepentirte de tu falla de creer en el evangelio, que tú no eres salvado y aceptado por perseguir esta meta y servir a este maestro, sino a través de la gracia de Jesucristo.
Considera este caso a la luz de este extracto de la confesión Belga (1561):
“Por lo tanto está muy lejos de ser verdadero que esta justificación por la fe nos hace descuidados en una vida santa, sino que al contrario, sin esta, nosotros nunca haríamos ninguna cosa por amor a Dios, sino por un amor propio o miedo de condenación.”
Comentario: A menos que creamos en el evangelio, estaremos manejados en todo lo que hagamos– ya sea que obedezcamos o desobedezcamos–por el orgullo ("amor propio") o el miedo ("de condenación"). Los meros esfuerzos morales sin el evangelio pueden refrenar el corazón pero no pueden verdaderamente cambiar el corazón. Los meros esfuerzos morales solamente "adornan" la maldad del corazón para producir una conducta moral, auto-interesada. Sería posible usar el temor y el orgullo como maneras de motivar a una persona a ser honesta, pero ya que el miedo y el orgullo son también la raíz de mentir, sería sólo cuestión de tiempo antes de que el delgado hilo se rompa. Lutero tuvo razón. Si tú estás obedeciendo la ley sin un profundo gozo en tu aceptación en Cristo, no estás amando a Dios con todo tu corazón. No estás obedeciendo a Dios por Dios. Estás siendo moralmente bueno para que Dios esté en deuda contigo, para que entonces él te deba una vida confortable. Estás siendo moralmente bueno para que sentirte seguro en tu rectitud. Estás siendo moralmente bueno en el servicio de auto-salvación, con el miedo y orgullo que se levantan sin una identidad construida en Cristo en el evangelio.
Etiquetas: Evangelio, Predicación, Tim Keller
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