EL REINO DE DIOS Y LA VIDA EN LA CIUDAD. (1a. Parte) Tim Keller

En estas semanas hemos estado estudiando en un grupo de reflexión el libro de Daniel. La tesis principal del estudio es: ¿Cómo podemos vivir en una sociedad religiosamente pluralista? Por cierto, Keller dice que esta clase de sociedad pluralista es la más indiferente y la más hostil a la fe en el verdadero y único Dios. Daniel vivió en una sociedad así en Babilonia, muy parecida a la nuestra. Este artículo es un extracto del estudio "Viviendo en una Sociedad Pluralista" de Tim Keller, mismo que puedes adquirir en el siguiente link:

Materiales Estudio

Algo que es fundamental en el cristianismo del Nuevo Testamento es la perspectiva que vivimos "entre dos tiempos", la primera y la segunda venida de Cristo. Aún más intensamente, vivimos en la superposición de los tiempos. El nuevo reino de Cristo ha empezado, pero el viejo reino de la oscuridad continua. Vivimos tanto en el "ya ahora" y en el "todavía no". George Ladd lo anotó perfectamente en el título de su libro: "La Presencia del Futuro." El evangelio es: El futuro de Dios en nuestro presente.

Bases Bíblicas

A. Jesús enseñó que el reino llegó con él.

1. El reino ha llegado (Marcos 1.14; Mateo 13.16-17). El reino existe en medio de los cristianos reunidos (Lucas 17.20-21). Desde el tiempo de Juan el Bautista, los que se esfuerzan logran aferrarse a él y entran a este (Mateo 11.12; Lucas 16.16).

2. Satanás el "hombre fuerte" está ahora atado por el rey, permitiéndonos saquear sus bienes, quitando sus posesiones, como se mostró en los exorcismos de Jesús (Mateo 12.28-29; Lucas 10.17-18).

B. Jesús enseñó que el reino no ha llegado todavía completamente.

1. Sus discípulos tenían que orar por la llegada del reino (Mateo 6.10). Al final del tiempo sus seguidores recibirán el reino (Mateo 25.34). El Hijo del Hombre regresará trayendo el reino.

2. Sus parábolas de agricultura muestran que el reino de Dios es por naturaleza algo que crece, el cual es plantado por Jesús y crece por una actividad divina invisible. Como una semilla su presencia está casi escondida, pero aún así es revolucionaria, y eventualmente crecerá hasta su plenitud y conquistará toda oposición al gobierno de Dios. (Mateo 4.26-29; Mateo 13.31-32, 24-29, 36-42.)

C. Los apóstoles hablan a la vez de la presencia de dos "tiempos" o reinos.

1. La muerte de Jesús nos rescata de este "mundo malvado" (Gálatas 1.4) y nos lleva al "reino de su amado Hijo" (Col. 1.13). Los dos tiempos se traslapan: "la oscuridad se va desvaneciendo y ya brilla la luz verdadera." (1 Juan 2.8)

2. Nos sentimos atrapados en la tensión de vivir en medio de los dos (Romanos 12.2; 13.1-14; 1 Tes. 5.4-8). Ya somos salvados pero todavía seremos salvados (Rom. 8.24 y 5.9-11), ya somos redimidos pero todavía seremos redimidos (Col.1.14 y Efe. 4.30), ya somos adoptados pero todavía seremos adoptados (Romanos 8.15, 23), ya estamos reinando en el cielo como reyes (Efe. 2.6; Apoc. 1.8), pero todavía algún día seremos reyes.

Los Equilibrios Bíblicos

A. El reino de Dios es la renovación del mundo entero por la sanidad de todos los resultados del pecado: espiritual, sicológica, social, física. "Las manos del rey son manos sanadoras, y por lo tanto el verdadero rey será conocido." (Tolkien)

1. Los "círculos" de la separación y la necesidad humana. a) Separación espiritual. Gén. 3.8- Estamos separados de Dios. b) Separación física. Gén. 3.10 – Estamos separados de nosotros mismos. Infelicidad, culpa, carencia de significado, miedo, ansiedad. c) Separación social. Gén. 3.7- Estamos separados unos de otros. Codicias, racismo, injusticia, quebrantamiento familiar, luchas de clases, pobreza, guerras. d) Separación física. Gén. 3.17-19- Estamos separados de la naturaleza. Hambres, enfermedades, corrupción, envejecimiento, problemas ambientales, desastres naturales, muerte.

2. Los "niveles" del ministerio del reino. La obra del reino es usar los dones del Espíritu para sanar todos los resultados del pecado. Por lo tanto, son básicos el evangelismo y el discipulado, pero también la consejería, el desarrollo comunitario, la labor y la reforma social– todas esas son niveles legítimos del ministerio del reino que deben ser considerados.

B. El reino es la presencia del poder del gobierno sobrenatural de Dios que ya entró en la historia humana, pero que todavía no está completado.

1. El desequilibrio "conservador". El reino está muy al futuro. Este modelo es fuerte en evangelismo, pero es pesimista en la obra social y aún en el cambio personal. Este tiende a ser anti-intelectual, viendo las cosas intelectuales como "mundanas". Da muy poca importancia a que los cristianos penetren en los dominios públicos con los valores bíblicos. Tienden a tener una mentalidad cerrada y una inclinación al legalismo.

2. El desequilibrio "milagroso". El reino está muy en el presente. Este modelo es fuerte en las expectativas del cambio y las expectativas de la presencia de Dios en la adoración. Pero este tiende a ser ingenuo respecto a los residuos del pecado en el corazón, esperando que el cambio llegue fácil y rápido. Este tiende a tener una teología del sufrimiento de bajo desarrollo y dar respuestas consentidoras. Tienden a enfocarse en ayudar a la gente para que obtenga felicidad y escape personal.

3. El desequilibrio "liberal". El reino es muy natural. Este modelo quita lo sobrenatural de la fe. Este modelo es fuerte en justicia social y participación en la ciudad, pero este abandona la idea de la autoridad inspirada de la Biblia y la necesidad del nuevo nacimiento. Tienden a ser intelectuales, pero aceptan las formas de pensamiento de la cultura moderna. El resultado es que la iglesia llega ser otra agencia de servicio social sin ninguna cosa distintiva que decir u ofrecer. Sin una Palabra Divina que juzga las formas de pensamiento modernas, la iglesia tiende a llegar a ser un mero reflejo de lo que ya está en la ciudad, y esta no puede hablar proféticamente.

Cada uno de estos acercamientos son inadecuados porque no están informados por una teología Bíblica del reino. Los desequilibrios abundan en nuestras ciudades. Unas son fuertes en evangelismo, unas fuertes en la adoración, unas en preocupaciones sociales. El modelo "trípode" del reino subraya la adoración dinámica, una obsesión con el evangelismo, y gente disciplinada que vive el evangelio en la sociedad. ¡El modelo del reino produce una iglesia para la ciudad!

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