MANTENIENDO LA GRACIA EN SU LUGAR. Tedd y Margy Tripp
Mantener la gracia en nuestros hogares, esta es la tarea. Con frecuencia experimentamos muchas tentaciones para salirnos de la gracia y la esperanza del evangelio cuando nuestros hijos requieren corrección y motivación.
¿Cómo mantenemos la gracia en su lugar a la vista y audible? Tu mensaje para tus hijos es este: "La gente que falla puede hallar esperanza en el Dios de gracia." Piensa esto de esta manera, el evangelio debe ser la cosa central de la crianza en tu interacción con tus hijos. El evangelio es más que el simple plan de salvación. Este es toda la gracia y el poder del evangelio– perdón, limpieza, transformación interior, y capacidad (Ezequiel 36.25-26).
Todos los padres cristianos desean que sus hijos conozcan, entiendan y abracen el evangelio de la gracia, pero a menudo no los dirigen al evangelio en sus tiempos de más grande necesidad. Esta es la importancia del pastoreo del corazón. La tentación es enfocar en el cambio de conducta. Pero si la conducta llega a ser la meta, eres presa de todas las tentaciones para manipular la conducta.
Podrías sobornar- "Si en realidad eres bueno, tú…"
Podrías amenazar- "No desearías saber lo que te pasaría si tu no…"
Podrías avergonzar- "No puedo creer que seas tan malo con los demás…"
Cada uno de esto ejemplos y muchos otros son simplemente maneras para asegurar una buena conducta sin abordar el corazón o de guardar el poder de la gracia ante ti y tus hijos.
Como puedes ver, dondequiera que simplemente trates de asegurar una conducta apropiada, el poder del evangelio y la gracia nunca será el aspecto central de la crianza de tus hijos. El conductismo no se mezcla con el evangelio. Ellos reflejan dos acercamientos diferentes y en competencia para cambiar.
El conductismo busca producir cambios que llegan a través de recurrir el tonto interés del niño.
El evangelio produce cambios que llegan a través de una convicción de pecado y fe en el poder de Cristo para perdonar, renovar, y capacitar a tu niño para amar a Dios y a los demás.
Si la gracia del evangelio y la necesidad de un cambio interior no es tu mensaje, si el corazón no es abordado, sólo la conducta, entonces perderás valiosas oportunidades para llevar a tus hijos a la cruz para arrepentimiento, perdón, y limpieza.
· Enfócate en lo externo y estará menos alerta al orgullo, a la incredulidad, a los ídolos del corazón, el legalismo, el temor del hombre, el orgullo en actuación, amor propio egoísta y a otras actividades intangibles del corazón.
· Enfócate en lo externo y no les ayudarás a entender sus patrones ocultos de pecado e incredulidad– las secretas, sigilosas y auto-engañosas maneras de pecar.
· Enfócate en lo externo y tenderás a producir hijos quienes han sido buenos en apariencia mientras que por dentro están arruinados por el orgullo y la incredulidad.
· Enfócate en lo externo y perderás por completo el asunto de la motivación– buena conducta por malos motivos.
Los niños necesitan ayuda para entender que detrás de sus conductas extraviadas está un corazón que está extraviado. Tú debes ayudarles para que lleguen a ser expertos en diagnosticar su enfermedad del corazón.
La Biblia nos da información acerca de las actitudes del corazón que están debajo de las cosas que decimos y hacemos, tanto buenas como malas. Recuerda, "de lo que abunda en el corazón habla la boca." (Lucas 6.45). Las actitudes pecaminosas tales como orgullo, amor propio, odio, envidia, codicia, temor del hombre, deseo de ser aprobado por los demás, rebelión, amargura, venganza, y muchas otras cosas están debajo de las cosas que los niños dicen y hacen que están mal. La bondad, el amor, la amabilidad y la humildad son algunas de las motivaciones del evangelio para la buena conducta.
Los asuntos internos son el "por qué" de la mala conducta. Los asuntos externos son el "qué" o "cuando" de la conducta. La necesidad de gracia es aparente cuando uno piensa en los asuntos internos. Cuando confrontamos en modos amables, durante la disciplina y la corrección, con la fealdad del orgullo o el amor propio, tus hijos no tendrán esperanza sino solo con el poder de la gracia. Solo la gracia, el perdón, la limpieza y la capacidad del evangelio puede capacitar a tus hijos a conocer el cambio interno.
El cambio interno es la meta principal del cuidado en la crianza de tus hijos.
¡La crianza y pastoreo piadoso tiene como blanco el corazón! Tu deseas de tus hijos no sólo respuestas externas apropiadas, sino corazones cambiados. Tu anhelas de ellos ver que sus corazones se han extraviado de los camino de Dios como ovejas perdidas, y que Cristo vino a producir cambios en la raíz, que también transformaría el fruto.
Mantener el evangelio en el centro hace cosas maravillosas en la corrección y la disciplina. Este te guarda a ti de la hipocresía y te guarda de desaparecer el evangelio de la gracia. Puedes identificarte con un niño quien lucha con el egoísmo, ya que entiendes como trabaja el egoísmo en el corazón humano. Tu sabes qué es estar atorado en el amor a si mismo, que haces cualquier cosa para servirte a ti mismo y evitar servir a otros.
En esos tiempos cuando puedes soportar estar al lado de tu hijo, cuya vida está manchada de amor a sí mismo, el evangelio es la base de la esperanza. Cristo se ofreció a sí mismo a la humanidad caída como el voluntario, capaz, poderoso, salvador de los pecadores. Hay esperanza para la gente cuyas vidas están muriendo por un compulsivo amor a sí mismo. Cristo perdonará, limpiará, transformará y capacitará. Puedes compartir tiempos cuando has conocido la libertad del egoísmo y el miedo debido al poder y gracia del evangelio.
Cuando sabes que tus hijos están luchando, el evangelio proveerá esperanza y ayuda. Una vez escuchamos una maravillosa conversación entre uno de nuestros hijos y su hijo de tres años.
"Es muy difícil confiar en papi y obedecer, ¿no es así hijo?"
"Sí." asintió su hijo.
"¿Sabes quién ayuda a papi a obedecer?"
"¿Jesús?"
"Así es, Jesús me ayuda a obedecer, y él te puede ayudar a obedecer. Vamos a orar a Jesús y pedirle que te ayude a obedecer a papi"
Este es otro maravilloso beneficio de mantener en el centro al evangelio. El evangelio motiva la obediencia. En Tito 3, el Apóstol Pablo recuerda la gracia del evangelio. El les recuerda a sus lectores lo que él y ellos eran antes, "éramos necios y desobedientes. Estábamos descarriados y éramos esclavos de todo género de pasiones y placeres." (Tito 3.3). También él les recuerda la conquista de la gracia en sus vidas, hablando de la bondad y el amor de Dios, "él nos salvó, no por nuestras propias obras de justicia sino por su misericordia. Nos salvó mediante el lavamiento de la regeneración y de la renovación por el Espíritu Santo…" (Tito 3.5). Después Pablo le dice a Tito, "para que los que han creído en Dios se empeñen en hacer buenas obras." (Tito 3.8).
¡Piensa en esto! ¿Qué es lo que motiva a hacer lo bueno? El evangelio. La gracia, misericordia, y el poder del evangelio es lo que induce a los cristianos a dedicarse ellos mismos a hacer lo que es bueno.
Dios nos de sabiduría para mantener la gracia en su lugar en tanto que pastoreas los corazones de tus hijos.
Etiquetas: Educación de los hijos, padres e hijos, Tedd Tripp
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