COMUNICANDO EL EVANGELIO (2ª. Parte). Tim Keller

Predicando el evangelio en todas sus formas

Esperarías que el autor de este artículo en este punto ahora te explique de qué manera él ha integrado perfectamente los varios aspectos del evangelio simple en su predicación. No te lo diré porque no lo he hecho. Pero te diré como lo he intentado.

1. No pongo todos los puntos del evangelio dentro de una presentación del evangelio.

He encontrado que los mismos escritores del Nuevo Testamento rara vez empacan todos los aspectos del evangelio de igual manera en cualquiera de los evangelios. Cuando estudiamos el evangelio de Pablo hablando en el libro de Hechos es sorprendente como él siempre excluye algún aspecto. Pablo siempre dirige algunos puntos en lugar de otros en un esfuerzo de conectarlos con la base narrativa cultural de sus oyentes. Es casi imposible cubrir todas las bases del evangelio con los oyentes no creyentes sin que los ojos de las personas se nublen. Algunas partes simplemente les atraen más que otras, y, para empezar, un comunicador debe ir con aquellas. Por supuesto, eventualmente obtendrás todos los aspectos del evangelio completo en cualquier proceso de evangelismo y discipulado. Pero no tienes que mencionarlos todos al mismo tiempo.

2. Yo uso tanto el evangelio para los “circuncisos” y para los “incircuncisos”.

Así como Pablo habla del evangelio a los más religiosos (los “circuncisos”) y a los paganos, de igual manera he encontrado que mi audiencia en Nueva York contiene tanto gente con trasfondo moralista religioso, así como aquellos con puntos de vista “post-modernos” y pluralistas. También hay gente de otras religiones (Judaísmo, Islam), y gente con fuerte trasfondo Católico Romano así como aquellos que vienen de iglesias protestantes conservadoras. La gente con una educación más tradicional puede comprender la idea del pecado como la violación de la ley moral de Dios. Esa ley entonces puede ser expuesta de tal modo que ellos se den cuenta que han fallado en esto. En ese contexto, la idea de la ira de un Dios santo contra el pecado toma sentido. Entonces Cristo y su salvación pueden ser presentados como la única esperanza de perdón por la culpa. Este, el evangelio tradicional evangélico de la generación anterior, es un “evangelio para los circuncisos”.

3. Yo uso tanto un evangelio del “reino” y un evangelio de “vida eterna”.

He encontrado que muchos de mis oyentes jóvenes están luchando para hacer decisiones en un mundo de muchísimas opciones para el consumidor. Y están confundidos acerca de sus propias identidades en una cultura de la auto-creación y auto-promoción.

Estas son las personas que están siendo enganchadas bien por la presentación enfocada más individualmente en el evangelio como la pura gracia no por obras. Esto no es mucho como el “evangelio de vida eterna” de Juan. Sin embargo, me he dado cuenta que muchas personas seculares que están sobre los 40 años de edad no están siendo alcanzadas muy bien con un énfasis en problemas personales. Muchos de ellos piensan que están haciendo las cosas muy bien, gracias. Ellos están mucho más preocupados respecto a los problemas del mundo- como guerras, racismo, pobreza, e injusticia. Y ellos responden bien a los evangelios sinópticos (Mateo, Marcos, Lucas) que enfatizan el “evangelio del reino”. En lugar de ir en esa dirección, es decir, de hablar del evangelio en términos de Dios, el pecado, Cristo, y fe, les señalo el arco de la historia de la Biblia entera y les hablo del evangelio en términos de creación, caída, redención y restauración. Nosotros una vez tuvimos un mundo que todos deseamos—un mundo de paz y justicia, sin muerte, la enfermedad, o conflicto. Pero por apartarnos de Dios perdimos ese mundo. Nuestro pecado liberó fuerzas del mal y destrucción de tal modo que ahora todas las cosas se “desintegraron” y todas las cosas están caracterizadas por una desintegración física, social y personal. Sin embargo, Jesucristo vino al mundo, murió como una víctima de la injusticia y como nuestro sustituto, cargó el castigo de nuestra maldad y nuestro pecado en él mismo. Esto lo capacitó a algún día juzgar al mundo y destruir todo el mal y la muerte sin destruirnos a nosotros.

Sin embargo, Nueva York también está lleno de personas “post-modernas” quienes consideran que todas las declaraciones morales sean construidas culturalmente relativas y sociales. Si tratas de convencerlos de culpa por codicia sexual, ellos simplemente te dirán: “tú tienes tus propias normas, yo tengo las mías.” Y si respondes con un discurso acerca de los peligros del relativismo, tus oyentes simplemente se sentirán regañados. Por supuesto, la gente postmoderna debe en algún punto ser desafiada acerca de su blando punto de vista de la verdad, pero hay una manera de hacer una presentación creíble y convincente del evangelio para ellos aún antes de que hables de tales asuntos apologéticos.

En el libro de Kierkegaard, The Sickness Unto Detah se define el pecado como la construcción de identidad—Tu valor personal y felicidad- con cualquier otra cosa que Dios. Esto es, yo uso la definición Bíblica de pecado como idolatría. Esto pone énfasis no tanto en “hacer cosas malas”, sino en “hacer cosas buenas como la cosa principal”. En lugar de decirles que ellos están pecando porque están acostándose con sus novias y novios, yo les digo que ellos están pecando porque están buscando sus romances para justificarse y salvarse, y para encontrar allí todo lo que ellos deben buscar en Dios. Esta idolatría lleva a la ansiedad, obsesiones, envidia y resentimientos. Me he dado cuenta que cuando describes sus vidas en términos de idolatría, la gente postmoderna no ofrece mucha resistencia. Entonces Cristo y su salvación pueden ser presentados no tanto (hasta este punto) como su única esperanza por su perdón, sino como su única esperanza por su libertad. Este es mi evangelio para los “incircuncisos”.

4. Yo uso todas las formas y dejo que cada grupo me escuche predicando las otras.

Ninguna forma del evangelio da todos los varios aspectos del evangelio completo el mismo énfasis. Si, entonces, sólo predicas siempre una forma, estás en un gran peligro de darle a tu gente una dieta no balanceada de la verdad del evangelio. ¿Cuál es la alternativa? No uses sólo una forma del evangelio en tu predicación. De cualquier manera esto no es así en los diferentes textos de la Biblia. Si estás predicando expositivamente, los diferentes pasajes bíblicos transmitirán las diferentes formas del único evangelio. Si sigues la guía de los textos y varías la forma, entonces la gente escuchará todos los puntos.

¿No confundirá esto a la gente? No, esto les ampliará su mente. Cuando un grupo—digamos el “postmoderno”- escucha una penetrante presentación del pecado como idolatría, esto los abre al concepto del pecado como el que entristece y ofende a Dios. El pecado como una ofensa personal a un perfecto y Santo Dios, comienza a tomar más sentido, y cuando ellos escuchan esto presentado en otra forma del evangelio, esto tiene credibilidad. Cuando más gente tradicional con un entendimiento desarrollado de una culpa moral aprende acerca del sacrificio sustitutivo y la justificación, ellos son confortados. Pero esas clásicas doctrinas tienen profundas implicaciones para las relaciones de razas y de amor por los pobres, ya que ellas destruyen todo orgullo y auto-justificación. Cuando más gente liberal oye acerca del reino de Dios para la restauración del mundo, esto les abre al reinado de Cristo que les demanda obediencia en sus vidas personales. En resumen, cada forma del evangelio, una vez que golpea en casa y los corazones de este “blanco” de audiencia, les abre a otros puntos del evangelio y este es hecho más vivo en las otras formas.

Cuando predicas algunas formas diferentes del evangelio con alguna regularidad, eres más verdadero a la Biblia, haces a tus oyentes más equilibrados y maduros en su entendimiento, y haces a tu propia iglesia más diversa. En lugar de tener un grupo homogéneo tomado de un trozo de nuestra sociedad pluralista, tienes un cuerpo mezclado de gente a través de nuestra diversidad cultural.

Hoy hay muchos quienes dudan que haya sólo un evangelio. Esto les da la garantía para ignorar el evangelio de Pablo del sacrificio y la justificación. Hay otros quienes no les gusta admitir que hay diferentes formas de este único evangelio. Esto les huele a cosas que no les gustan, como la “contextualización.” Ellos toman una simple presentación que con frecuencia es unidimensional. Ninguno de esos acercamientos son tan verdaderos al material Bíblico, ni tan efectivos al ministerio actual, tanto como entender que hay un único evangelio en varias formas en la Biblia.

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