COMUNICANDO EL EVANGELIO (1ª Parte). Tim Keller

El evangelio y el reino

El evangelio.

1) En la persona de Jesús— Dios se vació a si mismo de su gloria.

Jesús el prometido Rey Mesías y Divino Hijo de Dios vino a nacer en un establo, como un hombre pobre humilde y mortal. El tomó una naturaleza humana y la vida de un siervo.

El dedicó su vida entera a servir a otros— alimentando al hambriento, sanando al enfermo, resucitando muertos, predicando y enseñando.

2) A través de la obra de Jesús— Dios se sustituyó a si mismo por nosotros.

El pecado es lo que los seres humanos sustituimos nosotros mismos por Dios, sirviéndonos como nuestros propios salvadores y señores, poniéndonos nosotros mismos donde sólo Dios merece estar. En Jesús, Dios se sustituyó a si mismo por nosotros. El se hizo completo sacrificio y absorbió el castigo que nuestros pecados merecían, poniéndose a si mismo donde nosotros merecíamos estar. Esto asegura nuestra justificación y aceptación por pura gracia.

3) En el regreso de Jesús—Dios creará un mundo nuevo.

En el principio al Dios Trino creó el mundo para ser un lugar de comunidad, paz y gozo. El pecado trajo el mal y el sufrimiento al mundo. Pero al final de la historia, Dios restaurará esta creación material. Destruirá la muerte, la enfermedad, la injusticia, y el sufrimiento de toda clase. Este será un mundo en el cual podremos disfrutar nuestra nueva vida juntos con el para siempre.

Algunas veces en la Biblia las buenas noticias de Jesús son llamadas el “evangelio del reino”. Un nuevo reino es una administración, un nuevo orden de cosas. Y en verdad, los tres aspectos del evangelio que fueron antes enumerados traen “Un nuevo orden de cosas” en tres maneras:

1) Este es un reino arriba-abajo.

Muchos textos bíblicos del reino habla de los valores invertidos del reino de Jesús (Lucas 6.20ss.) en la cual los pobres, los afligidos, y los perseguidos están por encima de los ricos, los reconocidos, y los satisfechos. ¿Por qué sería esto así? Es porque Jesús se vació a si mismo de su gloria. Aunque él era rico, el se hizo pobre. Aunque él era rey, el se hizo siervo. Aunque él era el más grande, el se hizo a si mismo un siervo de todos. El triunfó sobre el pecado no por tomar poder sino por un servicio de sacrificio. El “ganó” a través de perder cada cosa. Esto es una inversión completa de la manera de pensar del mundo, el cual valora el poder, el reconocimiento, las riquezas y la posición. El evangelio, entonces, crea una nueva clase de comunidad servidora, con gente quien vive aparte de la gente con una completamente manera alterna de ser humano. La superioridad racial y de clase, la acumulación de dinero y poder a expensas de los demás, el anhelo de popularidad y reconocimiento—todas esas cosas son marcas de vivir en el mundo, y son lo opuesto de la mentalidad del reino.

2) Este es un reino adentro-fuera.

Muchos textos bíblicos del reino hablan de la naturaleza espiritual interna del reino. Los Fariseos pusieron énfasis en lo externo, en lugar de en un corazón regenerado (Lucas 11.39-41.) Este no es un asunto de comidas y bebidas sino de paz y gozo en el Espíritu Santo (Rom. 14.17). ¿Por qué sería esto así? Jesús tomó nuestro lugar en la cruz y realizó la salvación por nosotros, la cual recibimos gratuitamente como un regalo. La religión tradicional enseña que si hacemos buenas obras y seguimos las reglas de moralidad en nuestra conducta en lo externo, Dios vendrá a nuestros corazones, nos bendecirá y nos dará la salvación. En otras palabras, si yo obedezco, Dios me amará y me aceptará. Pero el evangelio es lo inverso de esto— si sé en mi corazón que Dios me ha aceptado y amado gratuitamente, por gracia, entonces puedo empezar a obedecer, por un gozo y gratitud interior. Somos justificados solo por gracia, no por obras; somos hermosos y justos ante los ojos de Dios. Una vez que obtenemos este entendimiento en lo interno, esto revoluciona como nos relacionamos con Dios, con nosotros mismos, y con los demás en lo externo.

3) Es un reino futuro-pasado.

La venida del Rey Mesías es en dos etapas. En su primera venida, el nos salvó del castigo del pecado, y nos dio la presencia del Espíritu Santo. Pero al final de los tiempos él vendrá a completar lo que él comenzó en su primera venida, salvándonos del dominio y de la presencia del pecado y el mal. El traerá una nueva creación, un mundo material limpio de todo quebrantamiento. Los cristianos viven ahora a la luz de esa realidad futura. Nosotros evangelizamos, le hablamos a la gente acerca del evangelio y los preparamos para el juicio. También ayudamos a los pobres y trabajamos por la justicia, porque sabemos que ésta es la voluntad de Dios y eventualmente toda la opresión será destruida. Y enseñamos a los cristianos a integrar su fe en su trabajo, de modo que ellos sean “hacedores de la cultura”, trabajando por el bien común y el florecimiento humano. Los “ya” pero “todavía no” del reino nos guarda de las visiones utópicas, triunfalistas de “toma de la cultura” o del pesimismo y del alejamiento de la sociedad.

Encarnando el evangelio en la iglesia

Una iglesia que en verdad descansa en el evangelio Bíblico es muy rara. Debido al aspecto del reino adentro-afuera/sacrificio sustitutivo, la iglesia pone un gran énfasis en la conversión personal, la renovación de la gracia, el evangelismo, el alcance y la plantación de iglesias. Esto hace que parezca una iglesia evangélica-carismática.

Debido al aspecto del reino arriba-abajo/encarnación, la iglesia pone un gran énfasis en una comunidad, grupos celulares o iglesias en casas, y enfatizará el dar radical y el compartir los recursos, disciplinas espirituales, reconciliación social y vivir con los pobres. Esto hace que parezca una pacífica iglesia “Anabaptista”.

Debido al aspecto del reino futuro-pasado/restauración, la iglesia pondrá gran énfasis en buscar el bienestar de la ciudad, vecindarios, la participación cívica, el compromiso cultural y en el entrenamiento de la gente para trabajar en vocaciones “seculares” por una cosmovisión cristiana. Esto hace que parezca como una iglesia reformada al estilo de las ideas de Abraham Kuyper. Muy pocos movimientos de iglesias son capaces de integrar e interrelacionar esos ministerios y énfasis debido a un panorama comprensivo del evangelio Bíblico.

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