DESCANSANDO EN EL EVANGELIO. Tim Keller (2a. Parte)
¿Cuál es el único evangelio?
¿Cuál, entonces es el único y simple evangelio? Simon Gathercole destila un bosquejo del evangelio de tres puntos que tanto Pablo y los escritores de los evangelios sinópticos tienen en común. El escribe que las buenas noticias de Pablo fueron, primero, que Jesús fue el Rey Mesías prometido y el Hijo de Dios venido a la tierra como un siervo, en forma humana. (Romanos 1.3-4; Fil. 2.4.) Segundo, por su muerte y su resurrección Jesús efectuó la expiación por nuestros pecados y aseguró nuestra justificación por gracia, no por nuestras obras (1 Corintios 15.3ss.) Tercero, en la cruz Jesús rompió el dominio del pecado y el mal sobre nosotros (Col. 2.13-15) y en su regreso el completará lo que empezó renovando la creación material completamente y la resurrección de nuestros cuerpos (Rom. 8.18). Gathercole entonces traza estos mismos tres aspectos en la enseñanza de los sinópticos que Jesús, el Mesías, es el divino Hijo de Dios (Marcos 1.1) quien murió como un rescate de sustitución por muchos (Marcos 10.45), quien ha conquistado la presente edad demoníaca con su pecado y maldad (Marcos 1.14-2.10) y regresará a regenerar el mundo material (Mateo 19.28.)
Si yo pusiera este bosquejo en una simple declaración, podría hacerlo de esta manera: 1) En la persona de Jesús, Dios se vació a sí mismo de su gloria y llegó a ser un ser humano. 2) A través de la obra de Jesús Dios se sustituyó a sí mismo por nosotros y se sacrificó por nuestros pecados, por gracia trayéndonos a una relación con él en la iglesia. 3) En el regreso de Jesús Dios restaurará la creación y hará un nuevo mundo en el cual disfrutaremos nuestra nueva vida juntos con él para siempre.
El segundo de esos elementos era el corazón de los mensajes antiguos del evangelio, es decir, la salvación es por gracia no por obras. Fue el último de los tres elementos el que generalmente estuvo desaparecido, esto es, que la gracia restaura a la naturaleza, como lo puso el teólogo Herman Bavinck. Cuando el tercer elemento “escatológico” es excluido, los cristianos obtienen la impresión que nada importa en este mundo. Teóricamente, un entendimiento de este bosquejo de 3 puntos debe hacer que los cristianos se interesen tanto en evangelismo y conversiones así como en el servicio a nuestros vecinos y a trabajar por la paz y la justicia en el mundo.
Sintiendo la tensión
Sin embargo, es mi experiencia que esos aspectos individuales y corporales del evangelio no viven en fácil armonía uno con el otro en nuestra predicación y en nuestras iglesias. De hecho, muchos comunicadores hoy deliberan acerca de ellos oponiéndolos uno contra el otro.
Aquellos que ponen las versiones del reino-corporal del evangelio definen el pecado en términos exclusivamente corporales, tales como racismo, materialismo y militarismo, o como violaciones al shalom de Dios o a la paz. Con frecuencia esto oscurece cuán ofensivo es el pecado para Dios mismo, y este generalmente cambia cualquier énfasis en la ira de Dios. También la impresión que puede ser dada es que el evangelio es “Dios está trabajando por justicia y paz en el mundo, y tú también lo puedes hacer.” Mientras que es verdad que el orden social venidero son “buenas noticias” para todos los que sufren, hablar del evangelio en términos de hacer justicia desvanece el hecho de la salvación es por pura gracia, no por obras. Y que esta no es la manera en que la palabra “evangelio” es usada en el Nuevo Testamento. Recientemente, hice un estudio de palabras de todos los lugares en la Biblia Griega donde las formas de la palabra “evangelio” eran usadas, y fue abrumador ver con qué frecuencia esta es usada para indicar no una manera de vida—no lo que hacemos—sino una proclamación verbal de lo que Jesús ha hecho y cómo un individuo es justo ante Dios. Con frecuencia la gente que habla acerca de las buenas noticias como principalmente hacer paz y justicia se refiere a esto como el “evangelio del reino”. Pero recibir el reino como un niño (Mateo 18.3) y creer en el nombre de Cristo y ser nacido de nuevo (Juan 1.12-13) es la misma cosa—es la manera en que uno llega ser cristiano (Juan 3.3, 5.)
Habiendo dicho esto, debo admitir que muchos de nosotros quienes se gozan en el evangelio clásico de la sola gracia a través de la fe sola en Cristo en gran medida ignoran las implicaciones escatológicas del evangelio. Textos como Lucas 4.18 y Lucas 6.20-35 muestran que el imperativo del evangelio es que los quebrantados de corazón, los no reconocidos, y los oprimidos tienen ahora un lugar central en la economía de la comunidad cristiana, mientras que los poderosos y los exitosos son humillados. En Gálatas 2.14 Pablo le dice a Pedro que las actitudes de superioridad racial y cultural no están “en línea” con el evangelio de la gracia (Gal. 2.14.) La generosidad a los pobres fluirán de aquellos quienes han confesado el evangelio de Cristo (2 Cor. 9.13). En Romanos 2.16 Pablo dice que el regreso de Cristo para juzgar la tierra era parte de su evangelio, y si lees el Salmo 96.10ss. sabrás por qué es así. La tierra será renovada y aún los árboles cantarán de alegría. Y si los árboles serán capaces de danzar y cantar bajo el poder renovador del cosmos de su Reinado– ¿Qué seremos capaces nosotros de hacer? Si esta renovación final del mundo material era parte de las buenas noticias de Pablo, no debemos estar sorprendidos ver que Jesús sanó y alimentó mientras predicaba el evangelio como señal y anticipo de su reino venidero (Mateo 9.35).
Cuando nos damos cuenta que Jesús algún día va a destruir el hambre, la enfermedad, la pobreza, la injusticia y la muerte misma, esto hace al Cristianismo lo que C.S. Lewis llamó “una religión que lucha” cuando somos confrontados con los barrios bajos de la ciudad o con una sala de gente con cáncer. Esta versión completa del evangelio nos recuerda que Dios creó tanto lo material y lo espiritual, y el va a redimir tanto lo material como lo espiritual. Las cosas que ahora están mal con el mundo material él desea ponerlas bien. Algunos evitan la importancia de trabajar por la justicia y la paz señalando 2 Pedro 3.10-12 el cual parece decir que este mundo material va a ser completamente quemado en la resurrección final. Pero esto no es lo que sucedió con el cuerpo de Jesús, el cual retuvo las huellas de los clavos, siendo este un caso de una transformación del mundo, no de reemplazarlo.
Etiquetas: descanso, Evangelio, Tim Keller
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