DESCANSANDO EN EL EVANGELIO (1ª Parte). Tim Keller
Introducción
Hay dos maneras en las que pienso que uno debe “descansar” en el evangelio. La primera, es que debes descansar en el evangelio Bíblicamente. Esto es, vivir con este—reflexionar profundamente en este y comprender—lo que la Biblia enseña del evangelio y aprender a ver el evangelio de Jesús en todas las cosas y en donde sea. Este es el por qué Jesús invirtió mucho tiempo en enseñar a sus discípulos acerca de esto después de su resurrección (Lucas 24). Para ellos la Biblia era sólo una mezcla de narraciones, leyes y consejos. Ellos no podían ver el tema unificador de la Biblia— la salvación por gracia a través de Cristo.
La segunda manera es que debes descansar en el evangelio personalmente. Colosenses 3.16 dice literalmente que—el evangelio (la ‘palabra de Cristo’) debe ‘habitar en ustedes con toda su riqueza’. Esto significa que debes tener tu ser interior y tu carácter formado por el evangelio. Todas las cosas que haces deben estar ‘en línea con la verdad del evangelio’ (Gál. 2.14.)
Ya que la segunda manera de descansar depende de la primera manera, vamos a ver la primera manera. Aún así, no podemos cubrir este tema completamente. Descansar en el evangelio Bíblicamente no sólo significa que he entendido lo que el Nuevo Testamento dice lo que es el evangelio, sino como cada parte del Antiguo Testamento nos señala el cumplimiento en Jesús.
Parte 1—Obteniendo el evangelio
Hay sólo un evangelio.
Hace apenas una generación, debió haber sido difícil imaginar a los evangélicos no estar de acuerdo en lo que es el simple evangelio: 1) Dios te creó y debes tener una relación con él, 2) pero tu pecado te separa de Dios. 3) Jesús, el Hijo de Dios llevó el castigo que merecías por tus pecados. 4) Si te arrepientes de tus pecados y confías en su obra de salvación, serás perdonado, justificados y aceptados gratuitamente, y viviendo en su Espíritu hasta que mueras y vayas al cielo.
Pero hoy muchos desafían esta manera de expresar el evangelio. En el libro “Una Nueva Clase de Cristiano” el personaje Neo dice que el no “piensa que la mayoría de los Cristianos tienen alguna idea de lo que es realmente el evangelio.” Cuando su interlocutor responde que el evangelio era “aceptar a Cristo como tu salvador personal y la justificación por la fe basada en la obra terminada de Cristo en la cruz” Neo responde, “Si, eso es exactamente lo que la mayoría de los cristianos modernos dirían… reduciendo el evangelio a las dimensiones modernas—leyes, pasos, diagramas simples, completados con una oferta.” Cuando presiona en lo que es el evangelio, Neo insiste que este no puede ser reducido a una fórmula, otra que Jesús usó, “El Reino de Dios está entre vosotros.” (Lucas 17.21) El entonces rápidamente agrega que él tampoco debería usar esa manera corta, ya que ‘cada cosa es contextual’ y el término “reino” sería opaco para mucha gente hoy.
Lo que se dice aquí no es que esos varios evangelios en el Nuevo Testamento son directamente contradictorios unos a otros, sino que ellos son notablemente diversos en su perspectiva que es imposible hacer una lista o bosquejo y señalarlo y decir: “Allí está el evangelio simple”.
Pablo en Gálatas 1.8 condena a cualquiera quien predica “otro evangelio” que el que él ha declarado. Después en 1 Corintios 15.10-11 muestra que el evangelio que él declara es el mismo que ha sido predicado por Pedro, Juan y los demás. “En fin, ya sea que se trate de mí o de ellos,” Pablo dice, refiriéndose a ellos, “esto es lo que predicamos, y esto es lo que ustedes han creído.” Sería imposible para Pablo condenar un “falso evangelio” y afirmar la predicación de Pedro como “el evangelio” sin asumir un sencillo consenso del cuerpo del contenido del evangelio.
Pero seguramente ¿hay una gran diferencia entre el evangelio de Pablo y la manera en que Jesús declaró el reino en los evangelios? Existen miles de páginas de Internet por líderes cristianos emergentes quienes se quejan que la iglesia evangélica del pasado ha estado en la “cautividad Paulina”, enfocándose enteramente en el evangelio individualista de la justificación y propiciación, en lugar de en la declaración de Jesús que “El Reino de Dios está entre vosotros.” Pero las diferencias entre Pablo y los evangelios sinópticos son básicamente superficiales. Sólo hay un evangelio Bíblico.
Hay diferentes formas del único evangelio.
De modo que aunque debe ser un simple evangelio, aún así claramente hay formas diferentes en el cual este único evangelio puede ser expresado. Alguien pudiera reclamar: “¿Esto no es lo mismo que decir que hay diferentes evangelios?” La respuesta es—decir que hay un solo evangelio en diferentes formas es la manera propia de la Biblia de hablar de esto, y debemos tener este mismo pensamiento.
Pablo es un ejemplo. Después de insistir que hay un solo evangelio (Gál. 1.8) en Gálatas 2.7 el habla de que se le ha encomendado predicar el ‘evangelio a los gentiles’ como opuesto al ‘evangelio a los judíos’. (“El evangelio de la incircuncisión, como a Pedro el de la circuncisión.” VRV) En 1 Corintios 1.22-25 Pablo dice que cuando él habló a los Griegos, el confrontó los ídolos de su cultura de la especulación y la filosofía con la “locura” de la cruz, y después él presentó la salvación de Cristo como la verdadera sabiduría. Sin embargo, cuando él habló a los judíos el confrontó sus ídolos de su cultura de poder y cumplimientos con la “debilidad” de la cruz, y entonces el presenta el evangelio como el verdadero poder. Una de las formas del evangelio de Pablo fue medir las creencias de la gente de la Biblia quienes pensaban que ellos serían justificados por las obras en el día del juicio, y a los otros paganos. Estos dos acercamientos de Pablo pueden ser discernidos en sus discursos en el libro de los Hechos, algunos a los judíos y algunos a los paganos.
Hay otras formas del evangelio. Los lectores siempre han notado que el lenguaje del reino de los evangelios sinópticos está virtualmente desaparecido en el evangelio de Juan, el cual en su lugar usualmente habla acerca de recibir la vida eterna. Sin embargo, cuando comparamos Marcos 10.17, 23-34; Mateo 25.34, 46, y Juan (3.5, 6 y 17) vemos que “entrar en el reino de Dios” y “recibir la vida eterna” son virtualmente la misma cosa. Leer Mateo 18.3, Marcos 10.15 y Juan 3.3, 5 juntos revelan esa conversión, el nuevo nacimiento, y recibir el reino de Dios “como un niño” son el mismo movimiento.
¿Por qué, entonces, la diferencia en el vocabulario entre los Sinópticos y Juan? Como muchos eruditos han señalado, Juan parece enfatizar el aspecto espiritual individual e interior de estar en el reino de Dios. El sufre en mostrar que este no es básicamente un orden terrenal socio-político (Juan 18.36.) Por otro lado, cuando los sinópticos hablan del reino, ellos exponen los cambios reales sociales y de conducta que trae el evangelio. El reino de Dios toma una forma corporal, y este tiene mayores implicaciones para cómo vivimos. Este es un nuevo orden de cosas, en el cual el dinero no es hecho un ídolo (Marcos 10), en el cual el hambre, la desnudez, y los pobres son cuidados (Mateo 25). Vemos en Juan y en los evangelios Sinópticos dos formas más de el evangelio—una que enfatiza lo individual y la otra el aspecto corporal de nuestra salvación.
Etiquetas: descanso, Evangelio, Tim Keller
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septiembre 12, 2009 a 5:01 am
Gracias a Dios por tu vida Rolando, gracias a Dios por el Regalo del Evangelio que efectivamente no es solo el a,b,c de nuestras vidas sino es de la A,ala Z