TE CONFESÉ MI PECADO. Salmo 32

Otro sermón adaptado de Tim Keller

El tema de las disciplinas de la gracia… En los Salmos.

Hoy veremos la disciplina de confesar los pecados a Dios y el perdón… “Pero te confesé mi pecado, y no te oculté mi maldad…” Salmo 32.5

Tres cosas… 1. La Necesidad de la confesión, 2. El camino de la confesión, 3. El secreto de la confesión de pecados.

1. LA NECESIDAD DE LA CONFESIÓN DE PECADOS.

“Dichoso aquel a quien se le perdonan sus transgresiones… ” Salmo 32.1-4

Primero, ¿Es necesario confesar tus pecados a Dios?… Dicho de otra manera, ¿Es necesario que admitas que pecas en tu vida y luego confesarlo a Dios? Este salmo dice que si es necesario… El salmo repite dos veces “Dichoso aquel…a quien se le perdonan…”

La palabra “dichoso” significa “feliz”… feliz… tal como se oye… el que tiene felicidad real en su vida… esto es una felicidad profunda… esto responde a la gente que no es feliz… No confiesa sus pecados…

Hay una historia de Jesús… Lucas 7… Jesús estaba en la casa de un líder religioso llamado Simón. Y una mujer se acercó a Jesús y bañó sus pies con sus lágrimas y los secó con sus cabellos. Lo que hizo esta mujer fue admitir que era una pecadora y en arrepentimiento estaba postrada ante el Señor Jesús… Y Jesús dijo, “Simón, ¿quieres saber por qué ella ama mucho más que tú?”

“Aquel que sabe que es perdonado poco de sus pecados, ama poco”…

Lo que Jesús le decía es: “Entre más tu sepas que poco se te perdona, vas a amar poco”… Lo que está diciendo Jesús aquí y David también lo repite en este salmo 32 es, que la gente que ama más a Dios, la gente más feliz y dichosa, es la gente que se sabe más perdonada por Dios.

Y es aquí cuando hablamos de la necesidad de la confesión… ¿Necesitas la confesión de pecados?… Jesús aquí está diciendo que el ser feliz y dichoso, el que ama apasionadamente a Dios y a los demás también, es aquel que se sabe perdonado.

Entonces, si tú quieres ser una persona que ama a Dios, que sea feliz, que se relaciona bien con los demás, necesitas saber que eres perdonado por Dios.

Hay dos clases de personas… Hay aquellos que saben lo que es lo correcto y saben las reglas, lo mandamientos, y de alguna manera reconocen cuando no los cumplen. Y a veces confiesan sus pecados y a veces no lo hacen…

Por otro lado, están aquellos que no reconocen ninguna regla. Ellos piensan que sus vidas las pueden vivir como ellos quieren… Y es más difícil que puedan admitir pecado y más difícil que quieran confesar sus pecados…

El asunto es que es muy difícil tratar el tema del pecado y de la confesión, pero hay una pista que nos muestra que esto del pecado es algo realmente muy real en nuestra vida…

El Salmo 32.1 (VRV) dice, “Bienaventurado aquel cuya trasgresión ha sido perdonada, y cubierto su pecado.”

Cuando David aquí dice que tu pecado sea “cubierto”, esta palabra “cubrir” es la misma palabra que se usa cuando Adán y Eva se rebelaron pecando contra Dios. El libro de Génesis 3 dice que Adán y Eva primero tenían una perfecta relación con Dios, y dice que En ese tiempo el hombre y la mujer estaban desnudos, pero ninguno de los dos sentía vergüenza”

Pero después leemos que ellos comieron del árbol prohibido. Ellos rompieron la palabra y la voluntad de Dios. Y la Biblia dice que, “En ese momento se les abrieron los ojos, y tomaron conciencia de su desnudez. Por eso, para cubrirse entretejieron hojas de higuera.” Génesis 3.7

El hombre y la mujer cuando cayeron en pecado contra Dios, se vieron desnudos y sintieron la necesidad de cubrirse… Esto es lo terrible del pecado. ¿Qué quiere decir esto?… Que esta desnudez es emocional y espiritual… es tener vergüenza… es llenarse de temor…

Esta desnudez tiene que ver con tu preocupación de cómo te ves a ti mismo y como te ven los demás… Y entonces todos quieren cubrirse… Esto es algo endémico, todas las generaciones, en todas partes. Debemos controlar cómo nos ve la gente (Jean-Paul Sartre). Necesitamos controlar qué es lo que la gente ve. Toda la gente busca desesperadamente cubrirse… esto es la esencia del pecado… como te ves a ti mismo… como te ven los demás… te sientes expuesto… te sientes con pena.

Por eso, cuando estás expuesto, desnudo, tratas de cubrirte con muchas cosas… ejemplos–

Con aparentar que tienes dinero… que eres mejor que los demás… que tus hijos son excelentes… cumpliendo con tu religión,… que tienes cierta posición social… cierto trabajo… son tus “orgullos”… ¡te cubres todo el tiempo con estas cosas!

¿Y sabes cuales son los resultados de querer estarte cubriendo todo el tiempo? Te defiendes todo el tiempo… atacas a los demás… siempre estás preocupado, estás sobrecargado de trabajo, estás insatisfecho de lo que ha hecho o de lo que tienes… esto es la raíz de todas las emociones no controladas…

¿Qué necesitamos en medio de todo esto? Ser perdonados por Dios… Ser cubiertos por Dios… por eso la necesidad… Necesitas confesar… saberte perdonado… Ser aceptado por él. Y por eso el salmo dice “Feliz”, “Dichoso” el que es “cubierto su pecado”… el que se cubre de Dios.

2. EL CAMINO DE LA CONFESIÓN DE PECADOS.

“Pero te confesé mi pecado, y no te oculté mi maldad…” Salmo 32.5-9

La confesión de pecados tiene un camino. Este camino es diario. Tres cosas…

Lo primero es que debes admitir que tu pecado es contra Dios… Nota a David… “Pero te confesé mi pecado… mis transgresiones al Señor”… Aunque tú hagas algo contra alguien, el punto es que lo haces contra Dios. Y por eso la confesión de pecados se dirige a Dios.

Segundo, la confesión es con responsabilidad. Esta es sin excusas… “Voy a confesar mis transgresiones (pecados)”… Confesar con responsabilidad es aceptar la culpa… Es rechazar echarles la culpa a los demás… “Es que mi esposa es así, y por eso lo hice”… Es no echarle la culpa a los traumas de tu niñez, o a tus impulsos, a tus hormonas, a tu medio ambiente… David no hizo eso… “Es que tú no sabes cómo es aquel… es que así soy yo”…

¡Hay muchas maneras de evadir!… Más ejemplos: “fue un error”… ”Fue un lapsus”… “es que necesitaba”….”Es que soy humano”… Eso no es confesión. No hay excusas.

Tercero, la confesión es con sinceridad, reconociendo la profundidad de tu pecado como las fallas de tu carácter, “y no te oculté mi maldad…”

No es posible vivir una vida llamada cristiana y no poder controlar tu carácter… Carácter no controlado es señal clara de pecado en tu vida… no eres feliz. David dice, “No te oculté mi mal carácter”… Y entonces confiesa… Se termina su negación… Después, Dios le dice, “no seas como el mulo o el caballo” (v.9).

3. LA BASE DE LA CONFESIÓN DE PECADOS.

“y tu perdonaste mi maldad y mi…” Salmo 32.5 “Dichoso aquel a quien el Señor no toma en cuenta…” Salmo 32.1

¿Por qué nos perdona Dios? ¿En base a que te perdona?…

Nota que Dios nos perdona enseguida… “y tu perdonaste mi maldad y mi pecado…” automáticamente… sin lugar a dudas… Dios nos perdona total y completamente. ¿Cómo es posible esto?…

Dios nos perdona porque el “no toma en cuenta nuestra maldad” (v.2)…

Esta frase “no toma en cuenta” quiere decir que Dios no tiene nada contra ti.

¿Y sabes por qué Dios no toma en cuenta los pecados confesados?

La respuesta la hallamos en el v.7, “Tú eres mi refugio; tú me protegerás del peligro y tú me rodearás con cánticos de liberación.” (“Tu eres mi lugar donde me escondo.”)

En otras palabras, David le está diciendo a Dios, una vez que confiesa sus pecados, “Tu eres mi lugar donde me escondo, tu eres mi protector…Tu me rodeas…”

¿Te das cuenta lo que aquí dice? Toda la gente necesita ser cubierto. Todos quieren cubrir su desnudez. Y aquí David le dice a Dios: “Tu eres el que me cubres”…

Dios cubre nuestro pecado. Dios cubre todo nuestro ser. Quedas cubierto.

Dios lo puede hacer por una razón:

La crucifixión era una clase de horrible muerte muy especial… Era una muerte muy maliciosamente diseñada por los romanos.

Al condenado que moría en una cruz, se le cargaba con mucha vergüenza… Una, porque cuando el condenado estaba colgado en la cruz era una muerte muy, muy lenta… no era inmediata… no era como la decapitación…

Otra, porque cuando estaba colgado, se le exponía al público (no era algo privado) para que todos se burlaran de él…

Y una cosa más, el condenado era desvestido, y era crucificado desnudo… totalmente expuesto a la gente… Lentamente se moría, ante el público, humillado y desnudo…

Esto es lo que hizo Jesús por nosotros. ¿Por qué Jesús murió por nosotros de esta manera?… 2 Cor. 5.21… ”Al que no cometió pecado…”

El fue crucificado de esa manera para que tú te vistieras de Dios, como David lo dice… Jesús murió como pecador, para que Dios te cubriera tu pecado con su amor…

Esto lo recibes por fe… Cuando dices “Padre creo en lo que Jesús ha hecho por mi… “ Eres perdonado permanentemente.

Por eso David le dice a Dios: “Tú eres mi lugar donde me escondo…Tú eres quien me cubre…” Y cuando sé esto, ya no necesito cubrirme con ninguna otra cosa para sentirme confiado y seguro… Porque estoy escondido tras de Ti… Mi vida está escondida con Cristo en Dios (Col. 3.2). Dios te cubre.

Volvamos al principio: si tú haces esto, si confiesas tu pecado, si lo haces con disciplina diaria. Y luego miras lo que hizo Jesús por ti… vas a ser dichoso… vas a ser realmente feliz.

Advertisement
Explore posts in the same categories: Sermones

Etiquetas: , , ,

You can comment below, or link to this permanent URL from your own site.

Un Comentario en “TE CONFESÉ MI PECADO. Salmo 32”

  1. Carlos Mora Dijo:

    Que bendicion de mensaje. Sobre todo confrontador y practico. Gracias por su ministerio.


Deja un comentario

Fill in your details below or click an icon to log in:

Gravatar
Logo de WordPress.com

You are commenting using your WordPress.com account. Log Out / Cambiar )

Twitter picture

You are commenting using your Twitter account. Log Out / Cambiar )

Facebook photo

You are commenting using your Facebook account. Log Out / Cambiar )

Connecting to %s


Seguir

Get every new post delivered to your Inbox.