COMO PODEMOS PERDER LA LIBERTAD. Steve Brown
Si tú eres cristiano, eres radicalmente libre. No estoy diciendo que eres libre con un número de “síes” y “peros”. Lo que digo es que eres realmente libre. Sin cláusulas, sin agregados, ni puntos que te califiquen. Tú eres libre.
Yo no lo dije, Jesús lo dijo: “Jesús se dirigió entonces a los judíos que habían creído en él, y les dijo: —Si se mantienen fieles a mis enseñanzas, serán realmente mis discípulos; y conocerán la verdad, y la verdad los hará libres… Así que si el Hijo los libera, serán ustedes verdaderamente libres” (Juan 8.31-32, 36). La libertad es un regalo del hijo de Dios. Si el dice que yo soy libre, esto debe ser resuelto para mi. Y él lo dice. Por tanto, nadie debe atreverse a decir otra cosa.
¿Qué significa ser radicalmente libre en Cristo? Esto significa que somos libres de reglas que pensamos que nos unen a Dios. Esto significa que somos libres de la manipulación que otros cristianos usan para hacernos como ellos- que somos libres de tener que encajar en los moldes del mundo, libres para ser diferentes.
Somos libres de la esclavitud de la religión y de otros temores de rechazo, separación y culpa. Somos libres del miedo a la muerte. Somos libres de máscaras, libres de pretensiones, libres de dudas, libres de riesgos, libres de preguntas. Esto significa que somos libres de vivir cada momento. Pero, principalmente, somos radicalmente libres para seguir a Cristo, no porque tenemos que hacerlo, sino porque queremos hacerlo.
La razón del por qué muchos cristianos (tal vez tu) todavía están atados por las reglas es porque su enfoque es incorrecto.
PODEMOS PERDER NUESTRA LIBERTAD POR ENFOCARNOS EN RESULTADOS EN LUGAR DE EN RELACIONES.
En nuestra presentación del Evangelio con frecuencia nos enfocamos en lo que Jesús puede hacer por nosotros. Ahora, no me malentiendas. Jesús hace mucho por nosotros. El nos perdona, el nos reconcilia con Dios, el nos da significado y vida eterna. Pero la cosa más importante acerca de Jesús es que el se nos da a sí mismo.
Tenemos tan sobre enfatizadas las recompensas de seguir a Cristo que hemos olvidado seguirle a él, estar con él, conocerle a él, y llamarle “amigo” y “hermano mayor” y muchas más cosas maravillosas e importantes que cualquier cosa.
“Si sigues a Jesús vas a obtener toda clase de bendiciones” le decimos a la gente cuando les presentamos a Cristo.
Si pensamos que podemos llevar a un borracho a Jesús, y el dejará de tomar- él probablemente lo hará. Si llevamos a un hombre o mujer malvado a Jesús, Jesús lo tratará amablemente. Si podemos llevar a los pecadores a Jesús, el los cambiará y hará que dejen de pecar, de hecho, el hace esta obra en ellos. El problema es que comenzamos a enfocarnos en el cambio en lugar de en el Cambiador. Desafortunadamente, por hacer esto, ponemos a Jesús como un mago que hace magias por su gente.
No hay nada malo en los resultados. Pero cuando comienzas esperando esos resultados, puedes destruir la libertad que da Jesús. Es una experiencia formidable y liberadora ir a Cristo y decir, “No estoy aquí para obtener algo. Sólo quiero estar contigo. Esto es suficiente. “
PODEMOS PERDER NUESTRA LIBERTAD POR ENFOCARNOS EN PARTICULARES EN LUGAR DE EN PRINCIPIOS
Jesús tuvo marcados a la gente quien puso particulares sobre los principios. “Escucha su enojo: »¡Ay de ustedes, maestros de la ley y fariseos, hipócritas! Recorren tierra y mar para ganar un solo adepto, y cuando lo han logrado lo hacen dos veces más merecedor del infierno que ustedes… »¡Ay de ustedes, maestros de la ley y fariseos, hipócritas! Dan la décima parte de sus especias: la menta, el anís y el comino. Pero han descuidado los asuntos más importantes de la ley, tales como la justicia, la misericordia y la fidelidad. Debían haber practicado esto sin descuidar aquello.” (Mateo 23.15, 23)
Leer la Biblia cada mañana. Asegurarte de tener una lista de oración. Ir a la iglesia tres veces a la semana. Testificar a tus amigos no cristianos. Servir a tu iglesia fielmente. No tomes, no fumes, por supuesto, no te juntes con los que lo hacen. Asegúrate de conocer la doctrina. Se voluntario en cada proyecto que se llama a si mismo cristiano. Y entonces, en tu tiempo libre, sonríe mucho, porque si no lo haces, dañarás tu testimonio.
¿No te sientes cansado de esto? Yo sí. Olvídalo. Olvídalo todo. Solo desarrolla los principios de fidelidad, amor, paciencia y amabilidad, y entonces haz que las cosas vengan naturalmente. No estoy diciendo que estás cosas que he mencionado no sean importantes. Solo es cuestión de enfoque.
PODEMOS PERDER NUESTRA LIBERTAD POR ENFOCARNOS EN LA LEY EN LUGAR DE EN EL AMOR.
Una de las declaraciones más sorprendentes que Jesús hizo se encuentra en el capítulo siete de Lucas. Jesús está cenando en la casa de un líder religioso cuando una prostituta irrumpe en la fiesta. Ella unge a Jesús y se postra a sus pies, lavándolos con sus lágrimas. Los líderes religiosos están escandalizados e indignados. (Parece que siempre estamos escandalizados e indignados por alguna cosa.) Y entonces, Jesús, en lugar de darles descanso mental, los conmociona aún más: “Por esto te digo: si ella ha amado mucho, es que sus muchos pecados le han sido perdonados. Pero a quien poco se le perdona, poco ama.” (v. 47).
¿Son importantes las leyes? Por supuesto, lo son. Pero estas son un asunto de enfoque. Si tengo el tiempo para decirle a la gente como ser buenos o como amar a Jesús, no tengo muchas preguntas que decir. Si ellos lo aman a él y desordenan todo lo demás, esto no es una gran pérdida. Si ellos no lo aman a él y hacen todo lo demás correctamente, pueden perder la eternidad.
PODEMOS PERDER NUESTRA LIBERTAD POR ENFOCARNOS EN JUZGAR EN LUGAR DE EN JESÚS.
Me gustan mucho las palabras de Jesús acerca de los cobradores de impuestos. Cuando él era criticado por invertir su tiempo con esa chusma, él respondía: “No son los sanos los que necesitan médico sino los enfermos. Pero vayan y aprendan lo que significa: “Lo que pido de ustedes es misericordia y no sacrificios.” Porque no he venido a llamar a justos sino a pecadores.” (Mateo 9.12-13)
Si invertimos mucho tiempo hablando a la gente acerca de su pecado y de cómo han fallado y de cómo ellos lo pudieran hacer mejor- ellos llegarían a sentirse desanimados. Y no sólo eso, ellos continuarían fallando y rechazarían ser mejores. Además, la mayoría de la gente ya está dolorosamente consciente de sus pecados, y de cómo ellos han fallado y de cómo deberían hacerlo mejor.
Solo dile a la gente acerca del perdón y entonces sucede otra cosa. El resultado será mucho mejor de lo que tú podrías creer.
¿Estoy diciendo que no le debemos hablar a la gente acerca del horror del pecado? Por supuesto que no. ¿Estoy diciendo que no debemos enseñar metodologías bíblicas para sentirse mejor? De ninguna manera. ¿Estoy diciendo que debemos animar las fallas? ¿Estás bromeando? Todo lo que estoy diciendo es un asunto de enfoque.
Ciertas cosas de la vida cristiana son importantes, y otras ciertas cosas son mucho más importantes que aquellas que son importantes. Si nos enfocamos en las menos importantes, estaremos construyendo una prisión para nosotros mismos y para los demás que nos robarán nuestra libertad. Puedes enfocarte en reglas, regulaciones, propiedades y programas de auto-justicias; o puedes enfocarte en Cristo y en tu relación con él.
Difícilmente puedes hacer las dos cosas.
Etiquetas: libertad, libertad cristiana, Steve Brown
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julio 10, 2009 a 3:39 pm
Creo que la llamada libertad pudiera ser un concepto bonito, pero en realidad todo sigue supeditado a la voluntad y control absoluto del Rey Soberano.
Yo no tengo problema alguno en ser siervo de Dios. No soy libre, soy su esclavo, y eso me da un tremendo gusto.
Tengo un poco de temor en que como cristianos estamos en peligro otra vez de exaltarnos a nosotros mismos, quitando méritos a nuestro Dios. El concepto bonito de libertad se puede distorcionar en auto-idolatría. El peligro está en pensar que 1-si soy libre, y 2-yo libremente elijo las cosas buenas y dignas, entonces 3-el mérito de esas cosas dignas es mío.
Dios nos libera de la esclavitud de satanás y del pecado, pero ahora somos siervos de Dios ¡Y gloria a Dios por ello!
Mi gozo no está en la libertad, sino en Dios. Mi libertad es nada, pues si Dios me abandonara yo me daría cuenta de que no puedo hacer nada bien por mí mismo. Sin Dios mi libertad fallaría a la primera prueba.
Pregunta para perder el tiempo: ¿En el cielo seremos absolutamente libres, para que sin ninguna íntervención divina ya estando en la morada celestial, podamos elegir siempre el bien? La verdad, ahora no me preocupa. ¡¡¡Libre o siervo estaré con mi Señor!!!
julio 18, 2009 a 4:05 pm
AZ:
Es verdad que la soberanía de Dios es lo más importante en la vida de sus hijos. Y que confiamos plenamente en el Señor porque Él gobierna y dirige todas las cosas, aún en nuestra propia vida. Pero como hijos de Dios, nosotros podemos hacer siempre lo mejor, porque nuestra conducta cuenta y lo que escogemos tiene consecuencias reales en nuestras vidas. Por otro lado, podemos estar tranquilos, sabiendo que cualquier cosa que hagamos o cualquier cosa que suceda, no puede cambiar los sabios propósitos de Dios y su plan para nosotros.
¿Qué quiero decir con esto? Que tú puedes escoger, aún siendo hijo de Dios, vivir como un hijo verdaderamente libre o como un esclavo. El autor del artículo nos dice que aun siendo cristianos podemos perder fácilmente nuestra libertad, y temo que muchos estamos viviendo de esa manera, cuando olvidamos el evangelio en toda su profundidad.
Por esta razón Pablo insiste mucho en su carta a los Gálatas acerca de cómo los cristianos Gálatas habían perdido su libertad cristiana. ¿Acaso Pablo no toma en cuenta la soberanía de Dios en los cristianos Gálatas? Por supuesto que sí. Pero los Gálatas y también nosotros, tenemos que ser amonestados por olvidar que ya somos libres en Cristo, y que nos hemos convertidos en esclavos de la religión y de otras muchas cosas más que el mundo nos ofrece.
Te recomiendo ampliamente otro artículo de Steve Brown que anoté en mi blog, acerca de la Libertad radical.
Un afectuoso saludo.
Rolando Hinojosa
julio 22, 2009 a 12:04 am
Muchas gracias Rolando Hinojosa!