EL EVANGELIO DEBE SER TODO.

¿Qué significa estar centrados en el evangelio? Esta es una pregunta muy frecuente. Esta es tan importante.

Mientras que puede haber muchas maneras de tratar de responder a esta pregunta, esto es lo que yo respondo: Que la muerte, la sepultura, y la resurrección de Jesús es el evento más significativo en el tiempo y la eternidad. Esto significa que cuando Dios escribe la edición final del periódico, “Los grandes eventos de la historia”, este tendrá una sola historia—Jesús el Hijo de Dios fue dado por el Padre y se hizo carne, vivió una vida sin pecado en sumisión al Padre, ofreció su vida una sola vez como sacrificio para los pecadores. Fue sepultado, y rompió el poder de la muerte en su resurrección. Esto tiene muchas implicaciones.

Aquí hay una variedad de pensamientos acerca de esto:

Esto significa que no habrá jactancia en el gozo eterno que experimentaremos por el Evangelio. No habrá competencia por gloria—sólo él será glorificado y nosotros seremos glorificados en él.

El evangelio es glorioso porque este no es acerca de lo que nosotros hacemos. Este no es ni aún un mensaje que nos dice “pide a Jesús ser tu Salvador y serás perdonado.” Este no es el Evangelio, esta es una respuesta al Evangelio. El Evangelio son noticias acerca de lo que Jesús ha hecho. Distorsionamos sutilmente el Evangelio cuando hacemos este acerca de nosotros. El Evangelio es más que “Dios te ama tal como eres.” Este es Dios te salva tal como eres.

El Evangelio es acerca de lo que Dios ha hecho con el propósito de ser salvos de su ira. Este no es acerca de nuestro sentido de propósito en la vida o nuestro sentido de significado. Este no es acerca de nuestros problema sicológicos— no es acerca de lo que llamamos nuestros “asuntos”. Este es acerca de algo mucho más profundo—esto es lo que se llama pecado. Este no es acerca de nuestras necesidades– Es acerca de nuestra posición ante Dios quien es el Creador y el Juez de todo. Este no es una terapia, este es un sacrificio de sangre. Este no son consejos morales para el bienestar personal, este es resurrección de la muerte.

El evangelio es maravilloso porque nuestro pecado fue grande. Nuestro pecado es grande porque este es contra un Dios glorioso. Este no llevó la muerte del Hijo de Dios para darnos buenos sentimientos o un propósito en la vida. El asunto era el pecado, y la ruina eterna que está delante de nosotros es el juicio por el pecado. Si Dios deseara hacernos sentir mejor respecto de nosotros mismos el no habría desperdiciado a su propio Hijo para esto. Pero el pecado es un mal tan grande que este requirió a Él para ser nuestro Salvador.

El Evangelio es grande porque este trata de nuestras necesidades más verdaderas y profundas— la reconciliación con Dios y el fin del pecado. Todas nuestras necesidades percibidas y sentidas son simplemente síntomas a nivel superficial de un asunto mucho más grande. Estamos alienados de Dios, separados de su vida, sin esperanza en este mundo. Preferimos gobernar el infierno que servir en el cielo y cosechamos los frutos de nuestra rebelión en todo nuestro ser. El Evangelio nos rescata.

El Evangelio es acerca de la obra de la gracia de Dios para rescatar a rebeldes de su justo juicio y hacer que reflexionen otra vez en su gloria. Este revela con más claridad a Dios. Este fue la obra de Dios como Trinidad. Este es un plan de infinita sabiduría que revela la gloria de Dios, humilla a la humanidad, nos rescata del pecado y de la ira que viene, y nos recrea a la imagen de Dios una vez más.

Cuando esta verdad—la vida y la muerte de Jesús el Mesías—ya no es el centro de nuestras vidas y predicación y consejería, estoy probablemente creando una caricatura de Dios. Me gusta pensar de la centralidad del Evangelio como el sol en medio del sistema solar—este es cerca del 98% de la masa de todo el sistema solar, y esta masa guarda en orden todos los planetas. Reduce la centralidad del Evangelio y los planetas se salen de orbita. Esto significa que todas las cosas buenas de la vida cristiana están guardadas en línea con el Evangelio. Si el Evangelio es disminuido en nuestros corazones, el resultado es malos frutos.

Reduce la cruz y la resurrección y nos desviamos de la piedad al moralismo. Enseñaremos y exhortaremos a una vida mejor pero sin esperanza. La gente no vive en fe, sino en auto-confianza.

Reduce la cruz y la resurrección y los programas de la iglesia, por útiles que puedan ser, llegan a ser tan importantes. Estos empujan su modo hacia el centro y la gente compite por sus actividades favoritas para obtener la mayor atención y ser más efectivos.

Reduce la cruz y el orgullo crece en su lugar. ¡Empiezo a pensar que yo puedo contribuir!

Reduce la cruz y mis necesidades sentidas se deslizan en el centro del escenario. Ceso de pensar claramente acerca de lo que Dios ve como lo importante—el pecado, la santidad y la eternidad. Pienso que mis necesidades sentidas es lo que importa.

Reduce la cruz y llegamos a ser religiosos intelectuales, doctrinalmente precisos y definidos, pero sin la cálida y gloriosa humildad de vivir en la gracia de Dios.

Reduce la cruz y todos los intentos de relevancia llegan a ser nada sino débiles trivialidades y vanidad moral religiosa.

Reduce la cruz y seremos llevados hacia sentimentalismos y a la búsqueda de buenos sentimientos religiosos.

Reduce la cruz y llegaremos a ser abogados de las cosas que nos molestan o de nuestras preferencias.

Reduce la cruz y seremos tentados a la espiritualidad y al misticismo como soluciones para morir al pecado.

Reduce la cruz y nuestros corazones tomarán cualquier otra cosa como remedio para la enfermedad de nuestros corazones.

¡Engrandece la cruz! Con la cruz en el centro, veremos el tema principal para permanecer de pie ante Dios en su gloriosa santidad. Vemos que el enemigo principal es el pecado profundamente enraizado y la arrogancia. Vemos que el único poder capaz para perdonar y justificar y morir al pecado es la sangre de Jesús aplicada a nuestras vidas en el poder del Espíritu. Vemos la centralidad de la iglesia local por la que Jesús murió. Vemos la necesidad del poder del evangelio sobre los sentimientos religiosos.

Lutero tenía razón, este Evangelio es un mensaje por el que vivimos y debemos recordarlo continuamente nosotros mismos— porque en la plenitud de Jesús como Salvador y Señor está toda la paz con Dios, todo el gozo ante El, y ciertamente todo en medio de los problemas.

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Un Comentario en “EL EVANGELIO DEBE SER TODO.”

  1. rubenhood Dijo:

    TODA LA GLORIA SEA PARA NUESTRO DIOS, Y GRACIAS A DIOS POR EL TRABAJO QUE ESTAS LLEVANDO EN ESTE SITIO , ANIMO DIOS TE GUARDE


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