DOS CONOCEN A JESÚS. Lucas 24.13-35
Un sermón adaptado de Tim Keller
Esta historia ocurre poco después de la resurrección de Jesús. Tenlo presente. El Está vivo. Trata acerca de dos discípulos que iban por un camino a un pueblo…
El libro de Lucas relata este evento porque es interesante darse cuenta que estos dos discípulos estaban comentando las cosas que habían pasado acerca de Jesús… de lo que había pasado recientemente en relación a su obra, su muerte y su resurrección… Pero esta historia dice que ellos “hablaban y discutían”… es decir, ellos no podían entender claramente acerca de Jesús…Ni de lo que había pasado con él…”hablaban y discutían”… ¿Qué hablaban y discutían?… Aún cuando las cosas estaban muy recientes en cuanto a Jesús, había muchas preguntas… y dudas. ¿Cómo saber más?… ¿Cómo entender más de Jesús?… Este es el tema de esta historia. ¿Cómo conocemos de Jesús?
Es cuando, al ir por el camino, Jesús mismo resucitado se les acerca y empieza una plática entre ellos. Dos cosas ocurren aquí.
1. EL DESÁNIMO DE LOS DOS DISCÍPULOS.
13 Aquel mismo día dos de ellos se dirigían a un pueblo…” Lucas 24.13-18
Primero, notemos que había desánimo en estos dos discípulos…
Cuando Jesús se les acercó a ellos, dice la historia que “no lo reconocieron, pues sus ojos estaban velados.”… y también dice que cuando Jesús les pregunta qué estaban discutiendo, ellos “Se detuvieron, cabizbajos…”
Estos dos discípulos estaban desanimados… Esta palabra “cabizbajos” nos da la idea de que estaban desesperados, desanimados, porque no entendían que estaba pasando. Ellos estaban confundidos acerca de Jesús.
Es posible que ellos estuvieran así, primero, porque la resurrección de Jesús había ocurrido con mucha controversia… Unos (los judíos) decían que habían robado el cuerpo… las mujeres decían que habían visto ángeles dando la noticia… había confusión acerca de Jesús… Y eso les posiblemente los desanimaba.
Pero había otra razón del por qué estaban desanimados… Nota bien esto…
La otra razón era porque Jesús era extraordinariamente ordinario. Ellos tenían unas falsas, incorrectas, expectativas acerca de Jesús.
Estos dos discípulos (y puede pasar lo mismo contigo) no conocían bien a Jesús todavía, ni sabían para qué él había venido… Ellos esperaban fuegos artificiales, ellos esperaban algo dramático. Un testimonio dramático con efectos especiales.
Por esa razón leemos que estos dos discípulos cuando Jesús estaba allí, ellos, v.16 “no lo reconocieron, pues sus ojos estaban velados.” …
¿Por qué no lo reconocieron los discípulos?… ¿Por qué sus ojos estaban cegados?…
Porque no entendían la obra de Cristo… Se trataba de una ceguera espiritual… Lo veían a Jesús pero no lo veían… No lo podían reconocer en sus propias vidas… No lo conocían… ¡Y Jesús a eso había venido!… Para que lo conozcas… Jesús quería que ellos se fascinaran con él.
Por eso, Jesús les pide que le cuenten lo que había pasado…
19 —“¿Qué es lo que ha pasado? —les preguntó.” Lucas 24.19-21
Cuando Jesús les pregunta esto, miren lo que ellos contestan…”Lo de Jesús de Nazaret. Era un profeta… pero nosotros abrigábamos la esperanza de que era él quien redimiría a Israel.…” Miren lo que están diciendo… Dicen que Jesús era un profeta…Ellos hablan de su muerte… dicen que lo crucificaron…se saben la historia… Parece que todo está bien en conocer acerca de Jesús… pero es aquí cuando meten el “pero” (v.21) “pero…” Siempre esta palabra… “si, pero”… Esta palabra muestra que ellos no lo conocían bien todavía…
Lo que estaban diciendo es que ellos esperaban que Jesús los rescatara del poder político de los Romanos… (En ese tiempo Israel estaba dominado por Roma)… Lo que ellos estaban diciendo era: “Pero nosotros esperábamos que cambiara nuestra circunstancias políticas”. ¿Y saben qué?… Esto era lo que más deseaba la gente de Israel en ese tiempo; si había algo que quería la gente, incluyendo estos discípulos, era ser liberados de Roma…
En eso pensaban todo el tiempo… Eso era su mayor anhelo… Y por eso dicen esto: “Si, Jesús vino y murió, pero… no nos rescata, no nos libera de Roma…”
¡Por eso estaban desanimados!… Y por eso no lo podían reconocer bien… Lo mismo te puede estar pasando a ti…
Tal vez tú no quieras que Jesús cambie tus circunstancias políticas de tu país…
Pero tal vez tu mayor anhelo es que él cambie tus circunstancias económicas, “Si, se que Jesús murió en una cruz, pero yo esperaba que me cayera más dinero.”
O quieras que él cambie una relación, “Si sé de su muerte, pero yo quería que cambiara a mi esposo” o tu salud, “Si, Jesús, pero…yo pensaba que él me iba a sanar”… o tu trabajo, “Si… Pero yo esperaba que me subieran de puesto…” o buenos hijos… Hay tantas cosas…
Piensa, ¿Por qué estas ahora desanimado? ¿Qué es lo que hoy te está desanimando?… Si todos los días te desanimas por algo es que estás actuando igual que estos discípulos.
Cuando tú piensas (como los discípulos) que Jesús vino para cambiar tu situación exterior, entonces necesitas revisar y entender bien para qué vino Jesús… Porque eso de alguna manera impide que lo veas sólo a él… como le pasó a estos dos.
Lo pongo de otra manera: Cualquier cosa que tú quieras aparte de Jesús, como condición para ser feliz… Eso te aparta de Jesús, hace que no lo veas y hace que estés desanimado.
La Biblia enseña que necesitas ser rescatado del pecado, sí, pero también necesitas ser rescatado de algo más profundo. Lo que Jesús vino a cambiar no son tus circunstancias… Lo que Jesús vino a cambiar es tu corazón… Porque el problema de tu vida no es lo que está a tu alrededor, no es lo que te está pasando, sino el problema está en tu corazón… Lo que hay dentro de ti… El problema no son tus circunstancias…Que si te va bien o si te va mal.
Para eso vino Jesús para ser crucificado. Por eso fue su muerte. Para cambiar lo que hay en lo más profundo de tu corazón, de modo que no estés cabizbajo, de modo que no vivas con desánimo, no vivas con amarguras. Reconoce esto: Reconoce que hay algo que te desanima. Necesitas cambiar tu manera de pensar acerca de esto.
2. COMO SANAR EL DESÁNIMO EN TU VIDA.
25 “—¡Qué torpes son ustedes —les dijo—, y qué tardos de …” Lucas 24.25-33
¿Cómo sanó Jesús el desánimo de estos dos discípulos?… ¿Cómo sanar el desánimo de tu vida? Jesús lo hizo abriéndoles la Biblia. Con la Biblia… Para conocerlo más a él.
El tomó la Biblia, las Escrituras y se las empezó a explicar…
Miren la manera en que les explicó la Biblia… v.27, “Entonces, comenzando por Moisés y por todos los profetas, les explicó lo que se refería a él en todas las Escrituras.”
Aquí “Moisés y los profetas” se refiere a todos los libros del Antiguo Testamento…
El les decía que todas las Escrituras tratan acerca de él… El es el tema de la Biblia… Para conocerlo a Él, tenían que verlo en la Biblia. Por eso hay que ir a la Biblia.
Esto significa que cada parte de la Biblia trata acerca de Jesús.
Hay dos errores comunes. Una idea muy común es que la Biblia trata acerca de reglamentos y mandamientos- que es un libro de moralidad- que te dice cómo debes vivir para salvarte. Y es todo. Pero no es así.
Y la otra idea equivocada, es que la Biblia trata acerca de ti… Pero la Biblia no trata acerca de ti. Trata de Jesús. Cada personaje de la Biblia nos habla de Jesús y su obra.
Por ejemplo, cuando David pelea con Goliat, leemos esta historia, y vemos como David le gana a Goliat, y decimos: “Ya ven, ustedes también como David deben pelear contra sus problemas que son más grandes que ustedes”… “Ustedes sean como David y derroten a sus enemigos “… Pero tratamos y lo intentamos, y no podemos.
Pero si la Biblia trata de Jesús, entonces él es como David. Jesús es como David, porque así como David peleó representando a todo el pueblo, y así como logró la victoria a favor de todo el pueblo, así Jesús libró la batalla en su vida y su muerte representando a todo el pueblo, y el ganó la batalla a favor de todos nosotros. Y por Jesús, tú eres victorioso sobre la ley, el pecado y la muerte. El ganó la batalla por ti. El fue como David.
Cada personaje de la Biblia, cada héroe, fue como Jesús. Cuando lees la Biblia de esta manera. Cuando se abre de esta manera a tus ojos, y ves a Jesús en ella, obtienes a Jesús cada día y cada semana. Esto es lo que él quiso que los dos discípulos vieran, v. 32.
Su desánimo… tu desánimo, sólo puede terminarse cuando empiezas a conocer a Jesús cada día. Cada hora del día. En el mundo hay muchos desanimados, y no saben cómo arreglar su desánimo. Pero Jesús te dice: “No seas torpe…que tardos…” ¡Mírame a mí!… ¡Me tienes a mí!… El Señor ha resucitado, verdaderamente ha resucitado.
Etiquetas: desanimados, desanimo, Sermones Keller, Tim Keller
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