Las Falsificaciones en el Libro de Apocalipsis desde una Perspectiva de la Cultura No-Cristiana (2ª Parte) Por Vern S. Poythress
Generalizando el modelo
Podemos generalizar el modelo más allá del primer siglo. Después de todo, Satanás es siempre e inevitablemente un falsificador. “Satanás mismo se disfraza de ángel de luz.” (2 Cor. 11.14). El no tiene otra elección. El no es el Creador. Por eso el solo puede ser un imitador, un falsificador de la majestad, gloria y poder de Dios. Ya que Dios es siempre el mismo, las maneras en que Satanás hace las cosas son siempre lo mismo en los aspectos fundamentales. Por lo tanto, en armonía con la interpretación idealista del Apocalipsis, es posible generalizar y aplicar hoy el Apocalipsis. Verdaderamente, el Apocalipsis pregunta por tal aplicación: “El que tenga oídos, que oiga lo que el Espíritu dice a las iglesias.” Apocalipsis 2.7, 11,17,29; 3.6,13,22). Esta aplicación es posible cualquiera sea nuestra opinión con respecto a las escuelas más importantes de interpretación de Apocalipsis. Por lo tanto, los futuristas así como los preteristas e historicistas pueden unirse con los idealistas reflejando la mayoría de los principios generales. Sin embargo, ellos puede continuar en desacuerdo acerca de cuando y donde los principios tienen su cumplimento principal.
Vamos a empezar con la Bestia. En el primer siglo, como hemos dicho, la Bestia fue representada por la persecución Romana y el llamado a adorar al Emperador Romano. Sin embargo, el trasfondo bíblico principal para la Bestia en Apoc. 13.1-10 son las cuatro bestias de Daniel 7 representando cuatro sucesivos imperios del mundo, cuatro imperios inclinados a la idolatría y al poder para perseguir al pueblo de Dios.
En nuestros días las más obvias o directas manifestaciones de la Bestia son halladas en los gobiernos opresivos. Gobiernos con mucho poder armado hacen reclamos casi-idolátricos. Los gobiernos comunistas alrededor del mundo en su apogeo demandaron obediencia total de sus sometidos. Ellos ofrecieron una ideología falsa con su propia filosofía de la historia (materialismo dialéctico), su propia versión del pecado (errores económicos), su versión de una esperanza final (la utópica sociedad comunista del futuro), sus escritos autoritarios (el libro Rojo de Mao en China), y su sociedad de vanguardia casi-eclesiástica (el partido comunista).
Los gobiernos con poder armado de derecha también pueden ser opresivos. Arabia Saudita e Irán prescriben la pena de muerte a cualquiera que cambia del Islam al Cristianismo.
Considera también a la Prostituta. Como podemos ver en la actividad de la profetiza Jezabel en Apoc. 2.20-23, la prostituta representa la seducción de tanto la inmoralidad sexual literal, como el adulterio espiritual de la idolatría, y el lujo del Imperio Romano seduciendo a los creyentes para comprometerse con la idolatría. También la prostituta tiene sus manifestaciones en nuestros días. Las grandes ciudades de occidente ofrecen una multitud de placeres en el anonimato. La atmósfera no hace preguntas acerca de absolutos correctos y equivocados. Además, el consumismo amenaza haciendo la búsqueda del dinero un ídolo. Adoramos no sólo el dinero sino también las cosas y los placeres que el dinero puede proveer. La corona de paralelismo con la Prostituta imaginaria del Apocalipsis nos hace tener cuidado con la sexualidad que impregna a América, dando el mensaje sutil de que el placer sexual es un fin en sí mismo, la corona del placer de una sociedad hedonista. La prostituta representa esta clase de adoración falsa, pero también puede hallarse encarnada en iglesias falsas: teologías modernas extrañas como una manifestación de la prostituta.
Las lecciones aquí son paralelas con lo que los sociólogos nos dirían. La idolatría puede ser y es institucionalizada. La idolatría es por supuesto una práctica o tentación para los individuos. Pero está involucra más que individuos aislados. La idolatría impregna las estructuras sociales, la atmósfera, las hipótesis del siglo primero en Asia Menor de una manera que es difícil imaginar para un occidental moderno secularizado.
Supuestamente la secularización nos ha liberado del poder de las religiones y por lo tanto de la idolatría. Pero como algunos autores perciben, la verdad es que la secularización distribuye gran cantidad de ídolos físicos como una manera de hacer más ídolos sutiles. Estamos ciegamente comprometidos confiando en las técnicas o en el poder del estado o en el progreso o en la revolución o en el sexo o el dinero o teologías erróneas.
Los demonios más recientes pueden ser más malvados que los demonios anteriores (Mateo 12.43-45). Y la nueva idolatría viaja en sus sutilezas a través de instituciones. Las instituciones de poder incluyen el civil, el gobierno, la industria, y los canales que controlan el dinero. Pero la “industria del conocimiento” también más que nunca ha desarrollado instituciones de poder: los medios de comunicación, la publicidad, la propaganda política y las instituciones educativas. El Falso Profeta está trabajando. Estas instituciones de gran escala dan un mensaje que es reforzado por las voces de amigos y vecinos. Muy frecuentemente los amigos y los vecinos defienden y obedecen las mismas opiniones del mundo que representan las grandes instituciones.
Explore posts in the same categories: GeneralEtiquetas: Apocalipsis, cultura, guerra espiritual, idolatría, Vern Poythress
You can comment below, or link to this permanent URL from your own site.