EL EVANGELIO CAMBIA VIDAS. Dick Kaufmann
La religión hace gente buena; el Evangelio hace gente nueva. La religión te reforma por afuera; el Evangelio te transforma desde adentro. La religión dice: "Si tu vives una vida buena, entonces Dios te amará a ti". Como resultado la religión lleva a una mortal combinación de orgullo y desesperación. Orgullo cuando somos suficientemente superficiales para pensar "Yo soy una buena persona", y desesperación cuando somos suficientemente honestos para ver que "Yo estoy tan centrado en mi mismo" o egoísta. Por otro lado, el Evangelio lleva a una única combinación de humildad y confianza. Porque el Evangelio dice: "Ninguno de nosotros es bueno y de hecho somos más malos de lo que pensamos" (humildad), pero a través de Jesucristo "Somos más amados por Dios de lo que alguna vez soñamos" (confianza). Cuando el Evangelio viene a nosotros esto nos cambia radicalmente—Somos una "Nueva creación" (2 Corintios 5.17). Este profundo cambio puede ser resumido al decir: Nosotros estamos en Cristo; y Cristo está en nosotros.
Nosotros estamos en Cristo
En el momento que tu crees en el Evangelio, tú estás unido con Cristo (1 Corintios 12.13). Esto cambia todas las cosas.
Primero, tienes una nueva identidad. "En Cristo" es la frase que repetidamente en el Nuevo Testamento define la nueva identidad del Cristiano. Esto significa que lo que tu eres no está determinado por lo que tu tienes o haces, o por donde tu vives, o por quienes son tus padres. En lugar de eso, tu identidad es determinada por la vida, muerte y resurrección que Jesús hizo por ti. Esto significa que todas las cosas que son verdad acerca de Jesús son verdad acerca de ti "en El". "En Cristo" significa que tu eres justo y santo (Efesios 4.24), eres un santo (Efesios 1.1), has muerto con Cristo a la ley del pecado (Romanos 6.1-6), has sido resucitado con Cristo (Romanos 6.11), estás sentado con Cristo en los cielos (Efesios 2.6), eres heredero junto con Cristo (Romanos 6.11), y cuando Cristo regrese serás como El (1 Juan 3.1,2).
Segundo, y lo más importante, tienes un nuevo Padre. "En Cristo", tu eres un hijo de Dios (Juan 1.12, Efesios 1.5), tu eres amado por el Padre desde antes de la creación (Efesios 1.4), has sido reconciliado con el Padre (2 Corintios 5.18-19), eres libre del desagrado y condenación del Padre (Romanos 8.1), eres un heredero y por lo tanto rico (Gálatas 4.6,7), eres la obra y el arte del Padre (Efesios 2.10), el Padre te ama con el mismo infinito amor con el que El ama a Jesús (Colosenses 3.12), el Padre se complace contigo (Lucas 3.22), el Padre se regocija en ti (Sofonías 3.17), tienes acceso directo al Padre- El siempre te da la bienvenida y te escucha (Efesios 2.18),el Padre nunca te abandonará (Juan 10.29), el Padre nunca te dejará o te olvidará (Hebreos 13.5).
Tercero, tu tienes una familia nueva. Tu nueva identidad no es solamente una identidad individual sino también es una identidad familiar. Ya que nosotros le pertenecemos a El, nos pertenecemos uno a otro. "En Cristo", todas las barreras—raza, clases social, género, etnias—son echadas abajo (Efesios 2.14), somos todos uno (Gálatas 3.28), somos hermanos y hermanas (Hebreos 2.11), somos una nueva raza (1 Pedro 2.9), una nueva gente que pertenece a Dios (1 Pedro 2.10), somos todos miembros del mismo cuerpo (1 Corintios 12.12), somos sus ovejas (Juan 10.27) , somos su templo hecho de piedras vivientes (1 Pedro 2.5) , somos las ramas El es el tronco de la vid (Juan 15), somos una nueva ciudad (Mateo 5.14).
Cristo está en nosotros.
Además de estar "En Cristo", "Cristo está en ti". Estar en Cristo te da una nueva posición ante Dios y los demás. Y tener el Espíritu de Cristo en ti te capacita hacia una creciente experiencia y vida consistente con tu nueva posición en Cristo.
Primero, tienes nueva sabiduría. Tu ya no serás dependiente de la sabiduría del mundo. El Espíritu Santo, el Espíritu de la Verdad (Juan 14.17), quien dirigió los escritos de la Biblia (2 Pedro 1.21), te da "la mente de Cristo" (1 Corintios 2.13-17). A través de la escritura el Espíritu Santo te capacita para conocer a Dios (Efesios 1.17), tu sabes quien eres en Cristo, y la voluntad de Dios para ti (Efesios 1.18).
Segundo, tienes amor nuevo. Tu ya no serás un esclavo de tus propios motivos egoístas. El Espíritu de Cristo trae una nueva y completa dinámica motivacional al derramar su amor en nuestro corazón (Romanos 5.5). El Espíritu trabajando a través de la Palabra de Dios, te da poder para conocer el amor de Dios (Efesios 3.16-19), te asegura que tu eres un hijo de Dios (Romanos 8.16), y causa que tu ames a Dios (Gálatas 4.6, Romanos 8.15) y a la gente (1 Juan 4.16, 19-20).
Tercero, tienes poder nuevo. Tu ya no estarás sin ayuda atorado en una vida frustrada por causa del pecado. El Espíritu te capacitará no solo para conocer y desear la voluntad de Dios sino también hacer la voluntad de Dios (Filipenses 2.13). Por el Espíritu tu crecerás como el carácter de Cristo (Gálatas 5.22-23), tu ministrarás con confianza en debilidad (2 Corintios 3.5-6), y tu testificarás valientemente aún frente a la oposición (Hechos 4.31, 7.54-60).
Si has creído en el Evangelio, entonces tu estás en Cristo y Cristo está en ti. Y esto cambia todas las cosas. Tu posición cambia de una vez por todas. Y el Espíritu de Cristo comienza a hacer un proceso en ti. El, progresivamente cambia tu interior en la persona que tu ya eres en Cristo (2 Corintios 3.18). Y aunque el proceso nunca es completado en esta vida, tu puede estar confiado en esto, "que el que comenzó tan buena obra en ustedes la irá perfeccionando hasta el día de Cristo Jesús" (Filipenses 1.6). Porque cuando Cristo aparezca, "seremos como él" (1 Juan 3.2).
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