LA CENTRALIDAD DE CRISTO: ¿QUÉ ES ESTO? (2a. Parte) Gary Waldecker

Tres modelos de la Centralidad de Cristo

El Modelo de Cristo el agregado

Hay muchos cristianos quienes tienen en la práctica lo que yo llamo un modelo de “Cristo el agregado” de la centralidad de Cristo. En este modelo hay una gran área de la vida que es tomada por vista y sin examinar. La gente vive y trabaja demasiado de la manera en que el resto de la cultura alrededor lo hace, ya sea que parezca consistente con el Cristianismo o neutral. Sin embargo, a esta manera de vivir y de trabajo sin examinar, estos han agregado ciertas prácticas, como la asistencia a la iglesia, siendo de “buena” conducta, hablando un “lenguaje” cristiano, y abogando una posición en ciertos temas (como el aborto). No estoy diciendo que todas las cosas que hace la cultura alrededor deben ser rechazadas. El problema es que una cosmovisión Cristiana no es aplicada a esta área de la vida sin examinar excepto de una manera superficial.

En otro nivel, este modelo de “agregado” puede con frecuencia ser visto en el desarrollo de “puntos de vista cristianos” de algún asunto—como el liderazgo o la administración o la planeación estratégica. Las teorías en estos asuntos son tomadas de las ciencias sociales y a veces se incluyen versículos de la Biblia que supuestamente apoyan estas teorías. Es común escuchar gente justificando este punto de vista porque dicen, “Toda verdad es la verdad de Dios”. La implicación es que puedes encontrar la teoría en la Biblia, o puedes encontrarla en la revelación general. Sin embargo, la función crítica de la Palabra de Dios es minimizada. Ciertamente creo que los cristianos pueden aprender mucho de las ciencias sociales. Sin embargo, en el modelo de agregado, hay comúnmente poco entendimiento de qué diferencia hace Cristo, más que la adición de una ética cristiana. Hay poco entendimiento de las maneras en las cuales una cosmovisión cristiana debe criticar a los modelos de las ciencias sociales.

El modelo de “agregado” también puede ser visto en muchas escuelas cristianas. La filosofía básica de la educación es prestada de los modelos seculares, mientras que las clases bíblicas y la oración son agregadas para hacer una educación “cristiana”. El modelo secular puede tener mucho que ofrecer, pero este es poco útil si es tomado tal como es. En lugar de criticar el modelo secular, el cristianismo simplemente agrega ética, clases bíblicas y oración.

En mi opinión, el modelo de “Cristo el agregado” no está centrado en Cristo de ninguna manera. Pero este es muy común aún entre verdaderos cristianos.

El Modelo de Cristo el Ayudador

Otro punto de vista típico de la centralidad de Cristo es el que yo llamo modelo de “Cristo el Ayudador”. Él es el único que capacita a las personas, y les da poder. Por supuesto, Cristo es verdaderamente nuestro ayudador, y hay mucho de verdad en este modelo. Una de sus más típicas manifestaciones se da en sermones que se dicen Cristo-centrados. El formato básico es así:

      1.Hay un problema causado por el pecado

      2.Tú debes hacer tal y tal cosa para tratar el problema

      3.Tú no tienes la fortaleza en ti mismo para tratar con el problema.

      4.Cristo te ayudará. El puede darte la fortaleza para hacer lo que debes hacer pero no tienes el poder para hacerlo.

El problema principal con este modelo es que generalmente no es tan fuerte en sí mismo para desafiar la cosmovisión no-cristiana. La característica principal de una cosmovisión cristiana es que Jesús es el héroe de la historia, de la cultura y de la vida. La cosmovisión no-cristiana también tiene héroes, y estos varían en diferentes tiempos y lugares. En nuestra propia cultura, las estrellas de cine y jugadores deportivos son algunos de los héroes principales. Esta cosmovisión argumenta fuertemente que para ser alguien, tú debes ser como ellos. En otro nivel – y dependiendo de los círculos en los que trabajas y vives—quien sea quienes son los exitosos en lo que hacen son considerados los héroes. Así, en nuestros círculos, si eres pastor de una grande y creciente iglesia, tú eres un héroe—alguien para ser invitado a hablar o a dar conferencias y ser imitado.

Este modelo asume correctamente que debemos hacer todo para la gloria de Dios, no la nuestra. Aún algunas veces se habla acerca de cómo esto es verdad. Pero no calcula bien el poder que ejerce nuestra cultura sobre nosotros.

¡Cuán fácilmente aceptamos sin pensarlo la cosmovisión de nuestra cultura! Estamos tan afectados por esta—aún en maneras que no nos damos cuenta—que presentar a Jesús como el ayudador de hombres débiles puede fácilmente ser mal interpretado a través de la malla de nuestra cosmovisión cultural. Ya que el modelo de Jesús- el Ayudador no desafía fuertemente y explícitamente la cosmovisión de la cultura, este mensaje puede fácilmente ser acomodado a la malla de nuestra cultura: Tú eres (al menos potencialmente) el héroe, y Jesús puede ayudarte a ser como un héroe. Sólo piensa como reaccionó la gente a Jesús cuando el multiplicó los panes y los peces para alimentar a miles de personas. De acuerdo a Juan, ellos desearon tomarlo por la fuerza y hacerlo su rey. Pero ellos vieron a Jesús más como su ayudador que como su héroe. Este es el por qué él les dijo a ellos, “No busquen la comida que perece, sino el pan que perdura para vida eterna”.

No estoy diciendo que esta es la intención del modelo de Jesús como Ayudador. Si tú tienes una fuerte cosmovisión cristiana, puedes escuchar un sermón o leer un libro escrito desde este punto de vista, resistir la tentación de malinterpretarlo—y así puedes beneficiarte de esto. Hay un sentido en el cual simplemente decir “ámense unos a otros” es un mensaje Cristo-céntrico si tienes el contexto correcto en el cual lo entiendes. Mi argumento es que la cosmovisión de nuestra cultura presiona tanto sobre nosotros, que la mayoría de la gente no puede ser capaz de hacer esto. No es porque el modelo de Cristo como Ayudador no sea verdadero que tiende a ser inefectivo, sino porque este no va los suficientemente lejos para tomar en cuenta el alcance de la influencia de la cosmovisión de nuestra cultura sobre nosotros.

El Modelo de Cristo como Héroe

Mientras cualquier declaración que tomas de la Escritura—o una que es consistente con esta— es Cristo centrada, aún los cristianos no necesariamente la escucharán de esta manera. Para incrementar la probabilidad de que un mensaje Cristo-centrado sea oído como tal, debemos ser tan explícitos como sea posible en nuestra comunicación. Esto significa no sólo comunicar nuestro mensaje, sino junto a este, desafiar paradigmas equivocados a través de los cuales sea probable que este se malentienda. Esto significa presentar nuestro mensaje en el contexto de Cristo siendo el héroe de la historia, la cultura y la vida.

La Biblia no es principalmente un paquete de instrucciones de cómo vivir. En lugar de eso, esta es la proclamación de la historia cuyo héroe es Jesús. Este no solo desafía malos paradigmas interpretativos que nos hace héroes (potenciales), sino también nos da una más grande claridad a nuestro mensaje al proveer el punto de vista correcto para entender cada aspecto del mensaje de la Escritura. Esto nos llama a entregar los idolátricos centros de significado para en vez de eso, amar a Cristo.

Esto es lo que yo llamo el modelo de “Cristo el Héroe” de la centralidad de Cristo. Si, Cristo es nuestro ayudador. Pero él no viene a ayudarnos para que lleguemos a ser héroes que nuestra cultura reconocería como tales. En lugar de eso, él viene para hacernos como él mismo. Él es el más grande héroe de todos los tiempos, y cuando vemos su gloria anhelamos llegar a ser como él—lo cual envuelve participación en sus sufrimientos y muerte así como en su resurrección.

Hay tantos aspectos del heroísmo de Cristo—y también muchas maneras que estos pueden ser aplicados—que cada sermón, libro o mensaje será diferente. Todos los aspectos de su heroísmo se encuentran juntos en la muerte, resurrección, ascensión y su derramamiento del Espíritu Santo. Después de escuchar una predicación no debe llevarnos tanto a mirarnos a nosotros mismos, sino a mirar a Cristo y maravillarnos por la gloria de su heroísmo. Después de escuchar un sermón, pregúntate tu mismo: “¿Quién vino a ser el héroe?” ¿El predicador? ¿La institución que representa? ¿La congregación? ¿Algún carácter bíblico? ¿Gente de otro tiempo o lugar? Cada mensaje debe permitirnos decir, ¡Guau! ¡Jesús es mi héroe! Yo quiero ser como él y servirle a él.

El siguiente diagrama ilustra la diferencia entre el modelo previo (Cristo el ayudador) y este último. En el modelo de Cristo el ayudador, el enfoque está en los niveles tres y cuatro. Cristo nos ayuda a conocer, hacer y ser, tanto internamente y externamente. Como dije antes, esto es importante, y no debe ser dejado fuera.

Sin embargo, esto debe ser visto en la luz de los niveles uno y dos. Cristo, a quien Dios ha enviado por nosotros, es nuestro héroe. De modo que no seas presa de los pseudo-cristos, los cuales son ídolos. Con frecuencia se piensa que la idolatría es sólo un pecado entre muchos: por ejemplo, que algunas personas tienen ídolos, mientras que otras personas roban o mienten.

Sin embargo, deseo recalcar que la idolatría está detrás de cada pecado. Los ídolos nos señalan lejos de Cristo y tratan de tomar su lugar como el centro de significado y de la vida.

Cuando presentamos a Cristo como el héroe, estamos desafiando el punto de integración de nuestra cultura acerca de quién es o quien podría ser el héroe. Cuando presentamos a Cristo como el héroe, contrastando con la perspectiva de nuestra cultura respecto a quien es el héroe, disminuimos la probabilidad de que la gente malinterprete nuestro mensaje. Ellos probablemente pensarán menos que estamos diciendo que Cristo puede ayudarles a ser héroes. Presentar a Cristo como el héroe causará que alguna gente se salga, pero otros se enamorarán de Jesús. Una iglesia saludable es una que experimenta una clase de avivamiento continuo porque esta comienza a ver más claramente que antes las implicaciones del evangelio—cuyo centro es Cristo el héroe- para las frecuentes idolatrías culturales escondidas que han llegado a ser tan usadas que ellas han sido normales para nosotros.

Conclusión

Vivimos en tiempos en los cuales la iglesia ha sido grandemente cautivada por la cultura. En tiempos como estos, la comunicación Cristo-centrada requiere que seamos explícitos acerca de cómo Cristo desafía los ídolos culturales que pretenden dar significado a la vida. Nuestro mensaje debe ser presentado en el contexto de Cristo el héroe.

Propiedad Intelectual del Dr. Gary T. Waldecker (copyright © 2006). Derechos Reservados. Publicado aquí con el permiso del autor. Traducido con el permiso del autor por Rolando Hinojosa.

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