LA CENTRALIDAD DE CRISTO: ¿QUÉ ES ESTO? (1a. Parte). Gary Waldecker
Este ensayo se enfoca en un aspecto importante de la comunicación verbal que es requerido por esta para que sea claramente Cristo-centrada. El factor clave en esta comunicación en la historia cristiana—cuyo centro y héroe es Jesús—es presentado como el factor de integración—el significado de la vida—de toda la vida. Primero, explicaré lo que esto significa, y después presentaré tres modelos de cómo esto ha sido intentado.
Una vida llena de significado
Cristo el integrador
Desde una perspectiva filosófica, la vida está hecha de unidades, diversidades, y de cómo están relacionadas una a la otra. En este sentido, esto es un reflejo de la Trinidad, en quien la unidad y la diversidad son igualmente fundamentales e importantes. Ni el que son “tres”, ni que son “uno” de la Trinidad es más importante uno que el otro. La unicidad de los tres no es sacrificada por la unidad, ni la unidad es sacrificada para la unicidad.
El factor integrador en la vida es el centro que da significado a todo en sus muchos niveles de unidades y diversidades. Por ejemplo, una familia es una unidad con diversos miembros. ¿Cómo es posible que una familia mantenga la armonía y la unidad y todavía sea capaz de promover la realización individual de cada uno de sus miembros? En otro nivel, hay muchas familias en una nación dada. Desde esta perspectiva la nación es la unidad, y las familias son los miembros diversos. ¿Cómo hacemos esas relaciones unos con otros en maneras que se promueve la armonía, pero también la justicia y el amor para cada familia individual? Desde otra perspectiva las naciones son los diversos miembros de la unidad que es la raza humana. ¿Cómo pueden las naciones relacionarse una a la otra en justicia y amor de manera tal que estén en armonía?
En la Biblia hay solo una opción legítima aquí: Jesucristo el Señor es el centro y cabeza. Todas las cosas en el cielo y en la tierra serán traídas juntas bajo solo una cabeza—Jesucristo. Es sólo en él, que los oficios de profeta, rey y sacerdote hallan unidad sin elevar ningún oficio sobre los demás. Así, en él, las palabras de fe, las obras poderosas y el carácter santo de Dios se hacen uno. En él no hay tal cosa como la verdad sin amor, o amor sin justicia. La justicia y el amor se encuentran juntos en la cruz. La justicia y la paz se besan una a la otra.
Este no es un equilibrio entre la verdad, el amor, y la justicia. La palabra “equilibrio” a menudo significa “El promedio entre dos extremos.” En otras palabras, para lograr un equilibrio tienes que disminuir la expresión de cada término. Menos verdad, menos amor y menos justicia son traídas juntas de tal modo que ninguna de ellas tiene poder sobre las demás. Cristo no lleva a un balance entre amor y justicia. En lugar de eso, en él, ambas son completamente expresadas. La justicia es completamente pagada y nada del amor de Dios es quitado de su gente. Lo que el promete es que él es capaz de cumplir con justicia y con amor todo lo que ha prometido. Esto es lo que vemos claramente en la cruz y la resurrección. Cristo es el único que puede traer significado a toda la vida.
Los ídolos como Pseudo Integradores
Sin embargo, hay muchas ilegítimas—pero frecuentemente persuasivas—opciones para proveer significado: ídolos de todas clases. Los ídolos son pseudo-Cristos. Ellos son aspectos del orden creado que pretenden proveer la integración y el significado que sólo Cristo en si mismo puede dar.
Por ejemplo, la Ilustración no fue capaz de tal integración. Esta elevó (privilegió) la razón y la verdad como el factor integrador, por lo tanto haciéndolas ídolos. Como un resultado, la emoción y el amor fueron rebajados. Por otro lado, el Romanticismo justamente defendió la importancia del amor y la emoción, pero en el proceso elevó a estos al nivel de factor de integración, y por lo tanto menospreció la razón y la verdad. Los ídolos siempre exageran su propia importancia, mientras rebajan otros aspectos de la creación.
En otros ejemplos, miren como el Modernismo elevó el control a través de la razón al nivel de un factor de integración. Como resultado, la eficiencia a través de la tecnología ha llegado a ser una predominante característica de nuestra cultura Occidental. Las relaciones interpersonales no son poco importantes, pero han sido rebajadas a un segundo lugar. Por otro lado, Latinoamérica tradicionalmente ha elevado las relaciones interpersonales al nivel de factor de integración. La eficiencia no es poco importante, pero ha sido rebajada a un lugar secundario. En una manera ligeramente similar, el Posmodernismo ha hecho un ídolo a las relaciones. Este argumenta correctamente que ya que todas las cosas están relacionadas con todo lo demás, no debemos privilegiar ninguna cosa. Pero en este proceso este privilegia las relaciones. La relatividad es el resultado. Cristo es el único quien puede contener todas las cosas juntas.
Sin embargo, en lugar de abrazar la centralidad de Cristo, la humanidad ha alcanzado una alternativa: la conversión de un ídolo a otro, o un ir y volver entre ídolos. Descubriendo cómo un cierto ídolo ha dominado y distorsionado tu vida, y encontrando un ídolo que te ofrece todas las cosas que tu ídolo previo te negó, puedes sentirte como en una experiencia de conversión.
Prioridad versus Idolatría
No estoy diciendo aquí que es incorrecto dar prioridad a algún aspecto de la creación. La centralidad de Cristo permite y alienta las diferencias de la cultura y de la personalidad. Yo distingo entre priorizar y privilegiar. Lo primero es normal y permite la diversidad entre la gente y la cultura, mientras que lo posterior es idolatría. ¿Cómo sabes si tu énfasis es una prioridad o un ídolo?
Mira los frutos que esta produce. Si tu énfasis en relaciones te lleva a decir “si” a quien sea con el fin de mantener la armonía, o si esto lleva a evitar la confrontación de la gente con la verdad, entonces está operando una tendencia idolátrica. Un sobre-énfasis en las relaciones devalúa la importancia de la verdad.
Propiedad Intelectual del Dr. Gary T. Waldecker (copyright © 2006). Derechos Reservados. Publicado aquí con el permiso del autor. Traducido con el permiso del autor por Rolando Hinojosa.
Etiquetas: centralidad de Cristo, Gary Waldecker, Waldecker
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