LIBERTAD RADICAL por Dr. Steve Brown. 1a. parte
Cuando mi amigo Jerry Cross me compartió este artículo me pidió que lo leyera con mucha atención y cuidado. Cuando lo leí quedé fascinado con la lectura. Tal vez la preocupación de mi amigo es que al leerlo podamos confundir libertad con libertinaje. Pero este artículo de Steve Brown habla de libertad. El dice que la libertad del cristiano es radical. El evangelio nos permite vivir en esta libertad. Sin legalismo ni tampoco libertinaje. Por cierto, anoto este artículo al cumplir un año del inicio de este blog. Gracias por tu apoyo y oraciones. Rolando Hinojosa.
[Prefacio por R. Smalling] Esteban Brown es un tipo más simpático que yo. Su encanto e ingenio sobrepasan el mío y siento una “sana” envidia. Sin embargo, sí le gano en una cosita: no tengo el vicio de fumar pipa. Esteban me perdonaría esta pizca de fariseísmo, si lo supiera, junto con un comentario encantador e ingenioso. Me parecía una idea maravilloso concluir mi libro con un capítulo sobre la liberación del legalismo inherente en la Justificación. Estuve a punto de escribir dicho capítulo, cuando descubrí que el Dr. Steve Brown ya lo había hecho y de mejor manera. El folleto de Steve Brown, Libertad Radical es un extracto de su obra Libertad Escandalosa, de lectura obligatoria para el cristiano que desea profundizar en el entendimiento de cuán libres verdaderamente somos. Estos extractos han sido traducidos e impresos aquí con permiso de Howard Publishing, Co. -R. Smalling]
Nos robaron la libertad. ¿Cómo recuperarla?
El tema es la libertad y por qué no somos libres. Has escuchado que Cristo te libertó. Tal vez has comunicado a otros que eres libre. Y tal vez también hayas empleado el concepto de libertad al testificar a los que aún no conocen a Cristo. Sin embargo, me temo que a veces definimos la libertad como algo que nos restringe y ata más de lo que nos libera. Cuando Jesús empleó la palabra libre (como en la verdad os hará libres) lo hizo en términos de liberación de ataduras. Es decir que, en griego la palabra libre significa libre. (Incidentalmente, en el hebreo, la palabra también tiene el significado de “libre.”) El diccionario define libre como “exención o liberación del control de otra persona o de un poder arbitrario.” Así de simple debería ser. Si Jesús dijo que somos libres, debemos aceptar literalmente su declaración y atenernos a ella. Pero hay algo en la libertad que nos llena de temor y, como resultado, continuamos atados, siendo ésta la mayor tragedia. Es una tragedia porque Cristo padeció tanto para liberarnos. Es una tragedia, porque ser cristiano va mucho más allá del obedecer ciertas reglas, seguir ritos religiosos o ser una supuesta “buena persona.” Y es una tragedia, porque nuestra herencia es la libertad. Pero la hemos vendido por un plato de lentejas. Muchos decimos, “Como cristianos, es obvio que somos libres, pero esto no significa que seamos libres para hacer lo que nos plazca.” Pero si no somos libres para hacer lo que nos plazca, entonces no somos realmente libres. Más tarde voy a tratar de algunas cosas que tienen que ver con lo que queremos, pero ahora quiero dar el primer golpe. La Biblia es bastante radical; la mayoría no entendemos cuán radical puede ser. Por ejemplo, Pablo escribe, Yo sé y confío en el Señor Jesús, que nada es inmundo en sí mismo, mas para el que piensa que es inmundo, para él lo es (Romanos 14: 14). Nuevamente Pablo escribe Porque el Señor es el Espíritu; y donde está el Espíritu de Dios, allí hay libertad (II Corintios 3: 17). Algunos revelan que no son libres con el comentario “Claro que somos libres, pero eso no significa que seamos libres para pecar. Lo que significa es que somos libres para no pecar.” Tal cosa suena tan espiritual y creo que debe haber algo de eso. En efecto, yo tengo la libertad de hacer ciertas cosas realmente buenas que no podría haberlas hecho antes. Amo más que antes, soy más amable que antes y peco menos que antes. En cierto sentido, hacer el mal trae horribles ataduras, mientras que ser libre para vivir como a Dios le agrada, trae libertad genuina. Si esa libertad no nos diera la libertad para no obedecer, entonces no sería verdadera libertad. Recuerda, Pablo lo dijo Porque vosotros, hermanos, a libertad fuisteis llamados; solamente que no uséis la libertad como ocasión para la carne (Gálatas 5: 13). No quería que lo hicieran, pero hubieran podido hacerla. ¿Por qué? Porque eran libres. Un cristiano tiene una ventaja sobre los que no lo son. No solo que sabemos la verdad acerca de lo que Dios quiere que hagamos, sino que Dios provee el poder para hacerla. Si no tenemos la libertad de no hacer lo que El desea, entonces hemos redefinido la palabra libertad. Hay veces en que anulamos la libertad diciendo: “Hay que cuidarnos en esto de la libertad. La gente se aprovechará de ella.” . Mi respuesta a quienes dicen eso, sería “¿A qué se refiere eso de aprovecharse de la libertad, siendo libres? ¿Están locos? Eso no es libertad, sino otro tipo de esclavitud. Otras veces, damos libertad con una mano y la quitamos con la otra. Nos gusta decir a los creyentes que ya son libres, pero que si utilizan esa libertad, pueden dañar su testimonio. Tengo que preguntar algo: ¿Conocen a un solo pagano que haya permanecido lejos de Cristo porque un cristiano no actuó tan santo o santificado como debería haber actuado? Lo que sí dicen es que somos unos hipócritas- pero casi siempre esto es una cortina de humo-o En realidad, lo que repetidamente mata nuestro testimonio es cuando pretendemos ser algo que no somos, no la libertad. Me sostengo firmemente en lo que la Biblia dice acerca de la libertad, y aunque tal vez ofenda a alguien, no puedo cambiar lo que la Biblia dice, sin manchar la página. Por lo tanto, basados en lo que enseña la Biblia, permítanme manifestar un enunciado radical:
Ustedes son real, verdadera y completamente libres.
Sin peros ni excepciones. Son libres. Pueden hacer lo correcto o lo incorrecto. Pueden obedecer o desobedecer. Pueden correr hacia Cristo o correr lejos de Cristo. Pueden decidir ser cristianos fieles o infieles. Pueden llorar, maldecir, escupir o reír, cantar y bailar. Pueden leer una novela o la Biblia, orar o ver la tele. Son libres; realmente libres.
Algo atractivo acerca del amor
Si no te sientes atraído por un Dios que te ama sin condición alguna, algo anda mal en ti. Pues hay algo muy atractivo en el amor. Es atractivo al mismo grado al cual soy amado. No solo que me siento atraído a alguien que me ama, sino que también siento que quiero complacer a ese alguien. Eso es lo que la bondad de Dios ha producido en mí. En mi corazón ha nacido un gran deseo de complacer a Aquél que me ama, sabiendo que si no lo complazco, o ni siquiera siento el deseo de complacerlo, todavía me amará.
Cuidado de los que roban la libertad
Deseo pasar a hablar acerca de aquellos que te robarían tu libertad. Por. supuesto que Satanás es uno de ellos, pero en esta área, él trabaja más a través de otros cristianos. Es importante recordar que me refiero a mi propia familia cristiana, la iglesia. He robado a otros cristianos su herencia de libertad, tantas ocasiones, que me avergüenza. Los nuevos cristianos que ingresan a nuestra familia, están emocionados acerca de su recién descubierta libertad y gozo. Entonces, les decimos a estos nuevos hermanos que, aunque Jesús les ha dado algo maravilloso, necesitan saber algunas cuestiones. Y ese es nuestro caballo de batalla para siempre. Cuando los nuevos cristianos tratan de salirse de la carga de reglas, regulaciones y justicia, los obligamos a continuar llevando las cargas. Esto enojaba a Jesús. El se refería así a ellos: Porque atan sus cargas pesadas y difíciles de llevar, y las ponen sobre los hombros de los hombres. (Mateo 23: 4,15) Todos hemos jugado este papel de ladrones de libertad y por lo tanto, ninguno de nosotros puede juzgar a nadie. De hecho, creo que mostramos nuestra depravación menos por las malas cosas que hacemos, que por nuestro regreso al fariseísmo. Lo peor no es nuestro pecado (Jesús lo reparó en la cruz), sino nuestra dureza. Algo hay en la religión que nos puede volver fríos, críticos y malos. Debemos luchar contra esta tendencia, siempre.
El poder de la libertad
La libertad tiene el poder de quitar, destruir, derribar y asustar. Este es el poder que tememos.
La libertad quita la influencia
La libertad amenaza a la gente religiosa porque les resta influencia y se les vuelve difícil mantener el control. Puede ser que deseen mantener todo bajo su control por buenas razones, de todas formas, lo que buscan es controlar. Jesús no era fuerte en esto del control. El dijo: el que quiera hacerse grande entre vosotros será vuestro servidor, y el que quiera ser el primero entre vosotros, será vuestro siervo; como el Hijo del Hombre no vino para ser servido, sino para servir, y para dar su vida en rescate por muchos. Un punto de vista de la iglesia (con el que aún lucho) sostiene que los cristianos tienden a desmandarse y que si no se hace algo para mantener el control, se perderá el control. A veces pensamos que lo único que hace que un cristiano avance, es un poco de temor y culpa. Por supuesto que Cristo ha perdonado sus pecados, pero ¡cómo se los vamos a decir! Tememos que van a aprovechar demasiado de esa libertad.
La libertad destruye el poder de control sobre la gente
La libertad también amenaza a la gente religiosa porque les quita poder. – Pero necesitamos autoridad-, puede ser nuestra objeción.- Sin autoridad legítima, disciplina y una adecuada cadena de control, surge el caos y todo por cuanto Cristo murió, se destroza a nuestros pies. A Jesús no le agradó para nada este panorama. “Sabéis que los gobernantes de las naciones se enseñorean de ellas, y los que son grandes ejercen sobre ellas potestad dijo, Mas entre vosotros no será así.” (Mateo 20: 25-26)
La libertad va contra la vanidad
La libertad asusta a los religiosos porque el ego crece mucho cuando se es recto y “justo”. Si no fuéramos correctos y buenos, ¿en qué nos diferenciaríamos de los otros cristianos que siempre cometen errores? Creerse justo es una de las cosas más adictivas del mundo. Está en todas partes. Lo hallarán dondequiera. Pero NO debería existir en la iglesia, donde se supone que los malos encuentran amor.
La libertad derriba murallas.
La idea de libertad disgusta a muchos cristianos quienes piensan que deberíamos mantener una clara demarcación entre “los otros” y nosotros. Con ese fin, debemos ser disciplinados en nuestra conducta. Después de todo ¿qué pasaría si no se puede ver la diferencia entre los malos y los buenos? Si no dejamos de hablar de todo este tema de la libertad, nos confundiremos entre la muchedumbre y perderemos nuestro testimonio.
Tal vez así sea. Pero tal vez no.
Jesús decía que las semillas de mostaza y la levadura generalmente no son tomadas en cuenta y además que, al final, Dios se encargará de separarlas ( Mateo 13: 24-33,47-51). Algunos de los que tenemos las cosas bajo control, redefiniríamos la libertad por ciertas buenas razones, pero creo que más lo haríamos por otros motivos. Si permitimos que los seguidores vivan libres, arriesgamos mucho. Pienso, sin embargo, que lo que más se pone en riesgo son nuestros deseos de poder y control. La libertad nos atemoriza: Nos atemoriza la libertad porque no tenemos confianza en nosotros mismos. Nos parece cómodo dejar que otros decidan por nosotros. Si fuéramos libres, podríamos equivocarnos, y no queremos eso. Además, vivir prisionero en una celda puede ser realmente cómodo. Tal vez no sea agradable en un inicio, pero uno se acostumbra a la oscuridad. Puede ser que la luz del sol nos dañe los ojos. De cualquier manera, sigue adelante. Sé libre de la manera que Jesús desea que seas. Encontrarás realmente el gozo.
La búsqueda de la perfección y el perdón liberador
¿Sientes que eres una mejor persona que antes? Dicho de otra manera, todo lo aprendido acerca de la obediencia, santidad y santificación, está funcionando en tu vida? Sé que al principio de tu camino con Cristo, hubo grandes cambios positivos, pero después del primer momento, ¿ha habido muchos más? Algunas personas hallan que es muy fácil manipular a otras. Ellos saben que la mayoría de las personas no están mejorando mucho, y hay un corto paso de ese conocimiento a la manipulación. El poder y la auto-justicia pueden ser tremendamente adictivos y fácilmente adquiridos acusando a otros. Aunque no lo crean yo lo se, soy un experto.
Etiquetas: Brown, libertad, libertad cristiana, Steve Brown
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