ETAPAS DEL CRECIMIENTO ESPIRITUAL –por John Newton (2a. parte)

Etapa D2: El cristiano “joven”

 

Sus problemas:

Dios permite que pasemos por “lo negativo” para mostrarnos en lo que realmente podemos descansar. Esta es la fuente de todos los problemas espirituales. ¿Cuál es la base de nuestra seguridad de ser aceptados (por Dios, por nosotros mismos y por los otros)? Los cristianos afirman que es “sólo por Cristo”, pero en nuestra vida diaria, descansamos en otras cosas — nuestros logros espirituales, nuestra moralidad, nuestras relaciones con la iglesia y la familia, la aprobación de los demás, etc. Un cristiano inmaduro se ha arrepentido sólo de sus pecados de conducta más superficiales pero no de los más arraigados e influyentes — nuestros falsos “descansos”. Esta etapa [un cristiano de etapa D2] se caracteriza porque el alma, después del intercambio de esperanzas y temores, según los diferentes marcos (dificultades) por los que atraviesa, es guiada a confiar en Jesús, por medio de una comprensión espiritual de Su absoluta aptitud y suficiencia como sabiduría, justificación, santificación y redención de todos aquellos que confían en Él.

 

Durante le etapa D2, el cristiano se sentirá con frecuencia mucho más pecador que de lo que se sentía en la etapa D1, pero ésa es una señal de progreso. “Las abominaciones del corazón no aparecen con toda su fuerza y gravedad [excepto] en el caso de alguien que, como el D2, ha probado que el Señor es misericordioso y se ha regocijado en Su salvación.” En otras palabras, no podemos mantenernos emocionalmente mientras vemos nuestros pecados a menos que estemos sostenidos por el conocimiento de la justificación sólo por gracia. Sin el evangelio, saber lo egoístas y pecaminosos que son nuestros corazones sería tan traumático que, sencillamente, lo negaríamos.

 

Aplicación del Evangelio:

Igual que en la etapa D1 , en la D2 el cristiano puede optar por dos caminos. Algunos cristianos D2 aprenden lo suficiente del evangelio como para superar los rutinarios “aspectos negativos” y avanzar a través de ellos. Pero a menudo se pueden presentar decepciones, tristezas y fracasos mayores. Algunos D2 encuentran que su relación con Dios está seriamente interrumpida. Pueden sentirse (a) amargados con Dios porque les ha fallado en algo o (b) amargados consigo mismos, porque le han fallado a Dios en algo (¡o los dos!) Pero si lo examinamos, veremos que ambas respuestas proceden de la justicia por obras. Si sentimos que estamos cumpliendo nuestras obligaciones y lo ‘negativo’ nos sacude, nos enfadamos con Dios (y con la iglesia, etc.). Pero si sentimos que no las estamos cumpliendo, entonces nos enfadaremos con nosotros mismos. En cualquier caso, se puede producir un enorme bloqueo en la relación con Dios. Algunas personas abandonan la iglesia pero, como son realmente convertidos, se encuentran en una miserable “zona de penumbra”. Otros sufren mucho a causa de su ira y desánimo. El sentido de su propio pecado puede abrumarlos.

 

En vez de eso, los cristianos D2 necesitan la aplicación del evangelio. Una clave es que se centren menos en los pecados de conducta y que intenten identificar los motivos más profundos. “Las ocasiones que prueban a nuestros espíritus… [nos muestran que] somos propensos al orgullo espiritual, la auto dependencia, la vana confianza, el [hiper] apego [a las cosas creadas]”. En otras palabras, los cristianos D2 llegan a ver que su problema real es la auto justificación y, especialmente, esos ciertos objetos, prácticas, relaciones o logros que han sido nuestro Salvador en vez (o más) que Cristo. Los cristianos D2 llegan a ver que la fuente de la ira, el orgullo, la inseguridad tiene que ver con el [hiper] apego a las cosas que actúan como nuestra salvación real y que, por eso, nos controlan. La ira, el egoísmo, el miedo, la hostilidad se desencadenan cuando esas cosas se pierden o son amenazadas. Esto nos humilla hasta que vemos que gran parte de nuestro dolor se debe a nuestra propia justicia.

En resumen: Las personas avanzan hasta el D3 cuando conocen suficientemente el evangelio como para que un conocimiento más profundo de su pecado no los separe de Dios (como lo hace cuando actúan sobre la base de la auto justificación) sino que los acerca a Él y a un mayor gozo en Su gracia.

 

Un buen amigo de John Newton fue William Cowper, autor de himnos, que expresa perfectamente la experiencia de un D2.

 

¡OH! Caminar más cerca de Dios,

un lugar tranquilo y celestial;

una luz que brilla en el camino

que me guía hasta el Cordero.

¿Dónde está la bendición que conocí

cuando vi por primera vez al Señor?

¿Dónde la refrescante visión

de Jesús y de su palabra?

¡Qué pacíficas horas disfruté una vez!

¡Qué dulces son sus recuerdos!

Pero han dejado un doloroso vacío

que el mundo nunca podrá llenar.

Vuelve, Santa Paloma, vuelve,

dulce mensajero del descanso,

Odio los pecados que te entristecen

y que te apartan de mi pecho.

El ídolo más querido que he conocido,

sea el que sea,

ayúdame a apartarlo de tu trono

para alabarte sólo a ti.

Que mi camino esté cerca de Dios,

que se calme y serene mi ser;

Una luz más pura marcará el camino

que me guía hasta el Cordero.

 

 

Etapa D3: Un cristiano “adulto”

 

Su problema:

Finalmente, el cristiano ha aprendido no sólo a enfrentarse a lo ‘negativo’ rutinario con un sentido del amor de Dios, sino también a sondear las profundidades de su propio corazón pecaminoso y a conocerse a fondo. Y a pesar de la reflexión y la oración, tal cristiano ha descubierto que el conocimiento del pecado no ha empañado sino abrillantado el gozo de la gracia de Dios. Este cristiano está preparado para los buenos y los malos momentos y no está sujeto a los grandes ‘impulsos de humor espiritual’ del D1 y el D2.

Pero existe un problema: cómo mantener y profundizar su actual intimidad y amistad con Dios. Puede aparecer la rutina. Es parecido a un largo matrimonio. Una pareja sólo puede permanecer casada durante 30 años si pasan por las etapas paralelas a D1 y D2. ¿Cómo pueden (no ‘volver’ a las superficiales emociones de la luna de miel) avanzar hacia una intimidad más profunda y un gozo persistente de la presencia de Dios?

 

Aplicación del Evangelio

El hecho es que durante D1 y D2, el cristiano D3 ha recibido lo necesario para una relación más profunda. De esta manera, aunque sus sentimientos pueden no ser tan cálidos como en el D1… su mente está mejor, sus pensamientos se ejercitan más a menudo en cosas que están tras el velo. Su gran actividad es considerar la gloria de Dios en Cristo… Sus meditaciones no son especulaciones estériles [meros ejercicios intelectuales], sino que tienen una influencia real [en su carácter y personalidad]. En otras palabras, los cristianos D3 han aprendido a usar el evangelio de manera radical en su corazón. Se enfrentan con la preocupación, la ansiedad, el desánimo, los celos, la ira, la frialdad, el aburrimiento o la culpa tomando las verdades de Jesús: “Persona, funciones, gracia… el amor de Dios en Cristo” y llevándolas a sus problemas y a su corazón.

Ahora bien, los D3 deben disciplinarse para hacerlo rutinariamente, diariamente cuando nada va ‘mal’ — incluso en medio de sentimientos de aburrimiento, autosatisfacción, preocupación o irritación. La felicidad de los D3 y su superioridad sobre los D2 reside fundamentalmente en esto, que… por medio de la oración, la lectura y la oración… han alcanzado una visión más clara, profunda y comprensiva del misterio del amor redentor. Por eso se concentran en la contemplación, en la búsqueda del rostro de Dios en la oración y en ahondar en los misterios del amor. Por eso, aunque sus sentimientos pueden no ser tan cálidos como en el D1… su mente está mejor, sus pensamientos se ejercitan más a menudo en cosas que están tras el velo. Su gran actividad es considerar la gloria de Dios en Cristo… Sus meditaciones no son especulaciones estériles [meros ejercicios intelectuales], sino que tienen una influencia real [en su carácter y en su personalidad]. D1 actúa más por las emociones, D2 por la voluntad y D3 por la fe. A diferencia de D1, D2 ha aprendido a descansar en la obra perfecta de Cristo y ha llegado a ver las falsas confianzas e ídolos que han sido la fuente del orgullo y de la inseguridad. Pero los cristianos D3 han aprendido a usar habitualmente el evangelio de la obra perfecta de Cristo en sus vidas diarias.

Como resultado de ello, experimentan un gozo habitual y una rapidez de arrepentimiento con gozo. En cierto sentido, sacan a la vida diaria su tiempo personal con Dios.

 

En resumen: Las personas se encuentran en la etapa D3 cuando conocen el evangelio lo suficiente para que su vida rutinaria se caracterice por un gozo profundo y estable, a causa de una experiencia regular de la presencia de Dios y de Su amor en su caminar diario con Él.

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