ETAPAS DEL CRECIMIENTO ESPIRITUAL–por John Newton (1a. parte)
Este artículo lo tomé del estudio de Gálatas de Tim Keller. Por cierto, este estudio está disponible gratis en español en la pagina de la iglesia Redeemer.
La dirección es: www.redeemer.com
Para que no te pierdas al buscarlo, la ruta es:
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Lo que sigue es un análisis de “Etapas del crecimiento”, basado en el pensamiento de John Newton (1725-1807), maestro de perspicacia pastoral sobre asuntos espirituales.
Este bosquejo está basado en categorías sobre el crecimiento cristiano (nuevo, medio, avanzado). Todas las categorías son abstracciones que no existen. Ninguna de ellas encaja o explica completamente los casos y las vidas particulares. La Biblia habla de los cristianos “recién nacidos” en oposición a los “maduros” y describe sus características (cf. 1ª Juan 2:12-14; Hebreos 5:11-14; 1ª Pedro 2:2). Por eso úselo como herramienta para aprender lo que pueda. Evite (a) tomarse a mal el concepto general; (b) insistir excesivamente en que todo y todos “encajen”.
Visión general
Existen cinco etapas básicas en una peregrinación espiritual. Hay muchas analogías con las etapas de crecimiento humano: “embrión”, “niño”, “joven” y “adulto”.
Los no cristianos son personas sin vida espiritual. Puede que tengan una gran cantidad de “gracia común” — sabiduría moral y discernimiento. Pero no poseen “gracia especial” — interés en o comprensión del evangelio.
Los que buscan son personas que muestran un interés real en los asuntos espirituales y han llegado a la convicción de que necesitan a Dios. Pero su acercamiento inicial suele ser moralista de una u otra forma.
Los cristianos “A” son recién convertidos. Aunque pueden ser entusiastas y celosos, son propensos a ser orgullosos y estar ansiosos, porque siguen teniendo una base legalista en su cristianismo. No suelen comprender muy bien el evangelio.
Los cristianos “B” son cristianos maduros que (a pesar de los problemas y dificultades) son conscientes de su auto justificación y de su profunda resistencia al evangelio de la gracia. Están aprendiendo a usar el evangelio en sus problemas y fallos más importantes.
Los cristianos “C” son cristianos maduros que aplican el evangelio en sí mismos, no sólo en momentos de crisis sino en la vida cotidiana. Esto produce una profunda estabilidad y un crecimiento estable del carácter y los conduce a una experiencia más rica y duradera de la presencia de Dios en la oración.
Etapa 0: La persona sin Cristo
Su problema:
Antes de buscar a Dios, estamos “muertos en delitos y pecados” (Efesios 2:1), con nuestras mentes “en un estado de enemistad y oposición al gobierno de Dios y a Su gracia”. Toda persona se opone al señorío absoluto de Dios sobre la vida y a la salvación de Dios por gracia — busca un registro de logros que cree que le hacen aceptable ante sí mismo, ante los otros y ante Dios. La razón por la que buscamos medios de auto salvación es para mantener y sentir el control sobre nuestras propias vidas. Incluso las buenas acciones y la actividad religiosa (sin el evangelio) son, no sólo imperfectas, sino pecados en sí mismas. Porque se realizan para evitar la total dependencia de Dios para la salvación.
Aplicación del Evangelio:
Sólo el Evangelio nos puede revelar que las personas religiosas son tan opuestas “al gobierno y a la gracia de Dios” como las no religiosas. La justicia por obras (evitando a Jesús como Salvador) siempre hace que nuestra obediencia sea condicional (evitando a Jesús como Señor). (La razón por la que incluso las personas religiosas se enfadan con Dios cuando la vida les va mal es porque creen que Dios está en deuda con ellos.) Y la obediencia condicional no es obediencia — es un acuerdo con Dios que sirve mientras nosotros mantengamos el control — es el derecho a desobedecer cuando queramos. De ahí que Pablo afirme que no hay diferencia entre el religioso y el no religioso. Ambos se resisten “al gobierno y a la gracia” de Dios. Todos los otros análisis dividen a las personas en “buenas” y “malas”, ¡pero el evangelio las divide en “humildes” (los que admiten que están perdidos sin esperanza) y los “soberbios” (los que creen que no lo están)! Así que el evangelio nos revela la falta de vida espiritual y la oposición a Dios donde, de otra manera, no las veríamos.
Etapa 1: El “buscador pre-cristiano”
Su problema:
Los que buscan llegan a convencerse de su necesidad de Dios y por ello empiezan a asistir diligentemente a la enseñanza, a las actividades y al discipulado cristiano. Pero usan esto como formas de merecer la bendición de Dios. “Puede que existan temporalmente esfuerzos para obtener el favor de Dios por medio de la oración, el arrepentimiento y la reforma; pero… ha quedado demostrado que esto es vano e ineficaz.” Es normal. El Génesis nos dice que la humanidad nació originalmente en un ‘pacto de obras’ — una relación con Dios en la que ganamos nuestra salvación por la obediencia y el logro de perfección moral. Así que, cuando por primera vez somos conscientes de la realidad de Dios y de nuestro pecado, todos los que buscan, tanto si tienen un trasfondo religioso como si no, sienten la urgencia de hacerse aceptables ante Dios a través de la oración, del cambio moral y de la disciplina espiritual.
Aplicación de Evangelio:
Separamos el sincero del insincero cuando señalamos que lo que los separa de Dios no es una falta de justificación, sino la auto justificación. Y no deben intentar merecer el favor de Dios, sino aceptarlo y crecer desarraigando la auto justificación paso a paso. Los que buscan de forma sincera, acaban viéndolo. “El alma, como la mujer mencionada en Marcos 5:26, había gastado todo en vano, se encontraba cada vez peor y fue viendo la necesidad y la suficiencia del evangelio de salvación”. Puede que esta percepción sea parcial e imperfecta, pero debe ser (y lo es) un rudimentario reconocimiento de que el evangelio de salvación es diferente a todo lo demás porque es recibir la justicia de parte de Dios y no vivir para Dios por la justicia. Por eso, el que busca “se arriesga en Su nombre y Sus promesas como lo único que le anima a acercarse al trono de gracia”.
Etapa D1 (D=discípulo): El cristiano recién nacido.
Su problema:
El nuevo cristiano siente la gracia y el amor de Dios, pero sigue sin entenderlo muy bien. Al D1 no le falta conocimiento, pero su estado suele caracterizarse por el calor y la vivacidad del afecto (sentimientos y experiencias). Por eso, “aunque el nuevo convertido está convencido del poder de Jesús para salvarlo, a causa de su ignorancia y del legalismo (moralismo) que perviven, tiene miedo de que el compasivo Señor le eche de su lado”. Los cristianos recién nacidos tienden a basar su justificación en su santificación (en lugar de a la inversa).
En otras palabras, confían en que Dios les ame porque evitan los pecados importantes, porque oran fielmente, porque crecen en el conocimiento cristiano y especialmente por sus sentimientos de proximidad a Dios. Todo esto les sirve como base para su seguridad de que Dios los ama, en lugar de considerarlo como el resultado de su convicción de que su Dios los ama. A causa de esto existen: (a) la ansiedad (¿Será verdad que Dios me ama?) y, al mismo tiempo, (b) el orgullo (He llegado hasta Dios gracias a mi percepción y profundidad espiritual). Ambos llevan a la inestabilidad. Los cristianos recién nacidos no pueden afrontar (a) sentimientos o (b) circunstancias (problemas, sufrimientos) negativos ni (c) retroceso espiritual (pecado, caída), porque sus sentimientos, circunstancias y éxitos se han producido “por sus méritos”, los cuales constituyen la base de su favor con Dios.
Aplicación del Evangelio
En cierto momento, “la luna de miel” de los D1 llega a su fin porque existirán sentimientos o circunstancias negativos o fracasos espirituales. Cuando esto sucede, se pueden producir dos situaciones. Una consiste en que los D1 se quedan bloqueados en el círculo de “ojala fuera mejor cristiano”. Los sentimientos de culpabilidad, de ansiedad y de inferioridad les conducen a una baja actividad interior (oración y estudio bíblico) y a una baja actividad exterior (compañerismo y ministerio). Su cristianismo se enfría. Tienen periódicas ‘re dedicaciones’ en las que toman resoluciones y fijan nuevos objetivos. Pero, al final, vuelven a fallar y retroceden a una situación de ansiedad. La alternativa es que se aplique el evangelio. A los cristianos recién nacidos se les debe decir que lo negativo es extremadamente importante en su crecimiento. “A través de estos cambios, el Señor le está preparando y haciéndole avanzar.” ¿Cuál es la meta de Dios? “Si pudieran alcanzar el sentido seguro y duradero de su aceptación en el Corazón Amado difícilmente será capaz de perturbarlos ningún problema externo.” Dios puede (en la etapa D2) encontrar medios de sacudir de él o de ella el legalismo residual. El nuevo cristiano pueden ver “que el espíritu de esclavitud se va apartando de él y que la hora de la libertad, que anhela, se está acercando cuando, por un descubrimiento posterior, le es dada a conocer su aceptación y puede descansar en la salvación completa del Señor”.
En resumen: Las personas avanzan hasta “D2″ cuando los sentimientos, caídas y circunstancias negativas normales no les conducen a la pasividad cristiana sino a conocer suficientemente el evangelio como para buscar activamente tanto crecer como servir a Cristo a través de estos altibajos.
Etiquetas: crecimiento espiritual, Evangelio, John Newton
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julio 7, 2008 a 11:53 am
Interesante. Si podemos ubicarnos en alguna de estas categorías, será más fácil trabajar en nuestro desarrollo espiritual. Gracias rolandohh, ya descargué el estudio completo.
octubre 12, 2008 a 7:23 am
hermanos en cristo a quien chivacoa hoy la gran marcha por cristo cristo es el camino
febrero 10, 2009 a 10:10 am
el avanzar entendi que fue lo que hablo la sierva que fue a la congregacion oremos para que el señor despeje cualquier duda pues yo entendi tracendencia creo que es la palabra para poder tener la vision que el señor quieren espero que el señor les siga revelandoles cual es el proposito para todos