TODA LA VIDA ES ARREPENTIMIENTO. Tim Keller
Cuando Martín Lutero comenzó la Reforma de la iglesia clavó las “95 Tesis” en la catedral de Wittenberg. La primera de estas tesis era: 1°. “Cuando nuestro Señor y Maestro Jesucristo dijo: “Arrepiéntanse…”, él ha querido que toda la vida de los creyentes fuera arrepentimiento.”
En la superficie esto parece ser algo negativo. Lutero parece estar diciendo que los Cristianos nunca harán mucho progreso. Pero por supuesto que este no es el punto de vista de Lutero. El estaba diciendo que el arrepentimiento es la manera en que hacemos progreso en la vida Cristiana. En verdad, un profundo arrepentimiento en toda la vida es la mejor señal de que estamos creciendo profundamente y rápidamente en el carácter de Jesús.
La transformación que da el arrepentimiento.
Es importante considerar como el evangelio afecta y transforma el acto de arrepentirse. En una ‘religión’ el propósito del arrepentimiento es básicamente mantener a Dios feliz para que el continúe bendiciéndote y respondiendo a tus oraciones. Esto significa que el arrepentimiento ‘religioso’ es a) egoísta, b) es auto-justicia, c) y es amargo en todo el tiempo hasta el final. Pero en el evangelio el propósito del arrepentimiento es conectarse repetidamente con el gozo de nuestra unión con Cristo, con el propósito de disminuir nuestra necesidad de hacer cualquier cosa contraria al corazón de Dios.
El arrepentimiento ‘religioso’ es egoísta. En una religión sólo nos disculpamos por el pecado por sus consecuencias para nosotros. Porque este nos traerá castigo- y queremos evitarlo. Así que nos arrepentimos. Pero el evangelio nos dice que el pecado ultimadamente no puede traernos condenación (Rom. 8.1). El pecado es una atrocidad que se hace a Dios- esto le desagrada y le deshonra. Por lo tanto en una religión estamos principalmente preocupados por las consecuencias del pecado, pero en el evangelio estamos preocupados por lo que es el pecado en sí mismo.
Además, el arrepentimiento ‘religioso’ es auto-justicia. El arrepentimiento puede fácilmente llegar a ser una forma de ‘sacrificio’ por el pecado. El arrepentimiento religioso frecuentemente llega a ser una forma de auto-flagelación en la cual convencemos a Dios (y a nosotros mismos) que somos verdaderamente miserables y compungidos que merecemos el perdón. En el evangelio, sin embargo, sabemos que Jesús sufrió y fue miserable por nuestro pecado. No tenemos que hacernos sufrir nosotros mismos para merecer el perdón. Nosotros simplemente recibimos el perdón ganado por Cristo. 1 Juan dice que Dios nos perdona porque el es “justo”. Esta es una declaración importante. Dios sería injusto si nos negara el perdón, ¡porque Jesús ganó nuestra aceptación! En una religión ganamos nuestro perdón con nuestro arrepentimiento, pero en el evangelio sólo lo recibimos.
Finalmente, el arrepentimiento religioso es “amargo hasta el final”. En religión, nuestra única esperanza es vivir una vida suficientemente buena para Dios para que nos bendiga. Por lo tanto, cada experiencia de pecado y arrepentimiento es traumática, no es natural, y horriblemente amenazante. Solo bajo una gran coacción una persona religiosa puede admitir que ha pecado– porque ellos sólo confían en sus bondades morales.
Pero en el evangelio el conocimiento de nuestra aceptación en Cristo hace más fácil admitir que hemos fallado (porque sabemos que no seremos rechazados si confesamos las verdadera profundidades de nuestra pecaminosidad). Nuestra esperanza está en la justicia de Cristo, no en la nuestra– así, no es tan traumático admitir nuestra debilidad y equivocación. En religión nos arrepentimos menos y con menos frecuencia. Pero entre más aceptados y amados nos sentimos en el evangelio, más nos arrepentirnos con frecuencia.
Y aunque la idea que siempre hay es alguna amargura en el arrepentimiento, en el evangelio es al final algo dulce. Este crea una dinámica radical para el crecimiento personal Entre más tu veas tus propias faltas y pecados, más preciosa, electrizante y sorprendente aparece la gracia de Dios para ti. Y por otro lado, entre más conozcas la gracia y el amor de Dios en Cristo, más serás capaz de abandonar tus negaciones y auto-defensas y admitir la verdadera dimensión de tu pecado. El pecado bajo todos los demás pecados es una carencia de gozo en Cristo.
Las disciplinas del arrepentimiento en el evangelio. Si claramente entiendes estas dos diferentes maneras de ir en arrepentimiento, entonces (¡Y sólo entonces!) tú puedes beneficiarte grandemente en una disciplina regular de auto-examen y arrepentimiento. He encontrado que estas prácticas del siglo 18 de los líderes metodistas George Whitefield y John Wesley han sido de mucha ayuda.
El 9 de enero de 1738 en una carta, George Whitefield menciona una práctica de arrepentimiento regular. (El ordinariamente lo hacía en la noche). Aquí está una manera para usar este orden en el arrepentimiento fundamentado en el evangelio.
Profunda humildad (contra el orgullo) ¿He menospreciado a alguien?¿Me he sentido ofendido por una crítica?¿Me he sentido desairado o ignorado?
Arrepiéntete así: Acuérdate de la libre gracia de Jesús hasta que yo sienta a) que desprecio menos a los demás (ya que yo también soy pecador)b) tener menos dolor sobre la crítica (ya que no debo darle valor a la aprobación humana sobe el amor de Dios)A la luz de la gracia puedo dejar la necesidad de guardar una buena imagen– esta es una carga y no es necesaria. Considera la gracia de Dios hasta que experimentes gozo que te haga descansar.
Amor intenso (contra la indiferencia) ¿He hablado o pensado mal de alguien?¿Me estoy justificando a mi mismo al caricaturizar (en mi mente) a alguien?¿He estado impaciente o irritable?¿He sido auto-absorbido o indiferente hacia la gente?
Arrepiéntete así: Acuérdate de la libre gracia de Jesús hasta que:a) no haya frialdad o dureza hacia los demás (piensa en el amor sacrificial de Cristo por ti), b) no haya impaciencia (piensa de su paciencia contigo) c) no haya indiferencia. (Jesús no fue indiferente contigo)Considera la gracia de Dios hasta que muestres calidez y afecto. Dios fue infinitamente paciente y atento conmigo, por pura gracia.
Sabia valentía (contra la ansiedad) ¿He evitado gente o trabajos que sé que debo enfrentar?¿He estado ansioso o preocupado?¿He sido áspero o impulsivo?
Arrepiéntete así: Acuérdate de la libre gracia de Jesús hasta que:a) No evites cobardemente las cosas difíciles (ya que Jesús enfrentó el mal por mi)b) No estés ansioso o tengas una conducta precipitada (ya que la muerte de Jesús prueba el cuidado de Dios y el ve lo que haces). Da orgullo estar ansioso. Pero no soy lo suficientemente sabio para saber como va a ir mi vida. Considera la libre gracia de Dios hasta que experimentes calma realización y valentía.
Motivaciones piadosas. ¿Estoy haciendo lo que estoy haciendo para la gloria de Dios y el bien de los demás o lo hago para manejar mis temores, necesidades de aprobación, amor por comodidad, necesidad de control, hambre de admiración y poder, o el “temor del hombre”? ¿Estoy mirando a alguien con envidia? ¿Estoy dando a alguien por avaricia o glotonería? ¿Estoy invirtiendo mi tiempo en cosas urgentes en lugar de cosas importantes debido a esos deseos desordenados?
Arrepiéntete así: ¿De que manera Jesús provee para mi lo que estoy buscando en otras cosas?Ora así: “Oh Señor Jesús, hazme feliz en ti lo suficiente para evitar el pecado y lo suficientemente sabio en ti para evitar el peligro, que pueda siempre hacer lo que es correcto ante tu vista, en tu nombre oro. Amén.”
Etiquetas: artículos Keller, pecado, Tim Keller
You can comment below, or link to this permanent URL from your own site.
julio 24, 2008 a 8:48 am
GLORIA A DIOS