5 HERRAMIENTAS NECESARIAS PARA ALCANZAR HOY A LOS JOVENES. Cameron Cole

Publicado abril 30, 2013 por rolandohh
Categorías: Ministerio

Tags: , , , ,

1. Conocimiento acerca del canon de la Biblia.

 Quizás esto sea un resultado de “El Código Da Vinci” o de los efectos de los estudios históricos deconstructivistas y revisionistas, pero una de la principales preguntas apologéticas que recibo de los estudiantes tiene que ver con la formación del canon de las Escrituras. En ninguna otra área he observado más poca información. Los estudiantes me han dicho que en sus escuelas el maestro de inglés les enseña que el Evangelio de María Magdalena no fue incluido en la Biblia porque el Cristianismo es misógino. Otro muchacho me dijo que los Evangelios en realidad fueron escritos en el siglo cuarto.

Si un estudiante no confía en la Biblia como la Palabra de Dios, los ministros tendremos tiempos difíciles al darles cualquier confianza en las verdades del cristianismo; la Biblia es la autoridad y el fundamento de toda la doctrina cristiana. Aquellos que ministran a los jóvenes deben poseer un fuerte entendimiento de la historia y el sistema por el cual la iglesia de los primeros siglos discernió ciertos libros como autoridad y rechazó a otros como sin inspiración y heréticos.

Lectura Recomendada: El Canon de la Escritura, F.F. Bruce.

2. Desarrollo de una teología de la sexualidad, particularmente de la homosexualidad.

Las preguntas acerca del sexo premarital, género de sexos y de la sexualidad son cada vez más comunes en el ministerio juvenil. Para muchos jóvenes el punto de quiebra acerca del Cristianismo es la homosexualidad. Muchos jóvenes piensan que acciones de fanáticos anti-gay, como lo están haciendo algunas iglesias, representan la teología cristiana acerca de la homosexualidad, y, es necesario decirlo, estos jóvenes tienen sus reservas respecto a la fe. Mientras tanto, otros jóvenes adoptan la idea secular de la homosexualidad como un asunto de derecho civil parecido a la segregación racial.

Los que ministran a jóvenes necesitan una teología balanceada, basada en las Escrituras que no amplifique la homosexualidad como  peor que otras formas de pecado sexual, de modo que no permita que se le condene más que a la pornografía o a el adulterio.

Igualmente importante es que ellos necesitan un humilde, amable y compasivo tono al tratar con el asunto.

Lectura recomendada: Reflexiones en la fe cristiana y la homosexualidad, Wesley Hill.

3. La habilidad de enseñar la Biblia en el contexto mayor de la historia de la redención.

Temprano en mi carrera, la gente decía que los jóvenes postmodernos habían rechazado las meta-narraciones y que sólo escuchaban las historias pequeñas de narraciones personales. Algunos de mis colegas y yo estamos de acuerdo que el fatalismo de negar una definida meta-narración para la vida y el mundo parece haber tocado fondo. Los muchachos hoy están más probablemente deseosos de creer si hay una razón y un diseño detrás de todas las cosas que suceden en el mundo. Los estudiantes se benefician grandemente de conocer la historia de la salvación.

Como una manera de tomar a los estudiantes a través de toda la historia de la redención, yo enseño a cada uno de mis grupos pequeños un estudio en “Los 25 eventos top de la Biblia” que corren desde Génesis hasta Apocalipsis. Cuando enseño las Escrituras, hago un punto para conectar al contenido del contexto mayor de la narración bíblica. Esto refuerza a los jóvenes la creencia de que un bueno y soberano Dios gobierna el curso de la historia de la humanidad, así como los eventos de sus vidas individuales, en un tiempo cuando ellos lo desearon.

Lectura recomendada: El Gran Panorama de la Biblia, Vaughan Roberts

4. Un entendimiento teológico, no sólo moral, del pecado.

La mayoría de los estudiantes—tanto cristianos como seculares—creen que la moralidad es individualmente relativa. Por lo tanto, explicar el pecado simplemente en términos morales no resonará en la mayoría de los jóvenes. Tú podrás decir que toda la gente juzga, codicia, envidia, y miente, pero tu audiencia juvenil probablemente justificará a cualquiera de esos pecados a un nivel personal, creyendo que ellos tienen una autoridad principal sobre la moralidad.

En consecuencia, aquellos que ministran a los jóvenes necesitan un entendimiento teológico de como el pecado se origina desde los deseos humanos para vivir de manera independiente de Dios y de querer ser el “dios” de nuestras propias vidas. La mayoría de los estudiantes aceptarán que ellos no dependen de Dios para todos los asuntos de sus vidas, en todo caso, o que ellos no tienen una relación con él. (En verdad, esos asuntos representan nuestro más profundo problema como pecadores y la fuente de nuestra inmoralidad.) Los estudiantes aceptarán el argumento teológico para la pecaminosidad humana mucho más rápido que una explicación moral.

Lectura recomendada: Dioses Falsos, Tim Keller

5. Entender la adopción como un elemento de la salvación.

Yo me cargo a mí mismo con culpabilidad por ser negligente en este elemento de la salvación, y este me ha costado gran trabajo. Con frecuencia la iglesia predica la salvación como un asunto individual. En un sentido, nos quedamos en la regeneración y la justificación y nos detenemos allí. Yo lo he hecho. Pero la persistente enseñanza de mis colegas, Mark Howard y las conferencias de Ray Ortlund y Mary Willson en la Conferencia Rooted abrió mis ojos a este punto ciego.

Mucho más que la generación anterior, hoy los jóvenes valoran la comunidad. Si ellos no ven como los grupos o las creencias producen un compañerismo, probablemente menos lo abrazarán. La adopción representa el aspecto de la salvación por lo cual Dios adopta a pecadores como sus hijos e hijas. Nuestra salvación no nos salva simplemente individualmente sino también no hace ser parte de un cuerpo más grande con conexiones cercanas. Tener un completo entendimiento de la salvación tanto en términos tanto individuales como corporales, ayudará a la persona a ministrar a los jóvenes ofreciendo el evangelio en una manera que apele a sus puntos de vista del compañerismo y la necesidad de una amorosa aceptación.

Lectura recomendada: Adoptados en la familia de Dios, Trevor Burke.

UNA LARGA OBEDIENCIA EN LA MISMA DIRECCIÓN. Eugene Peterson

Publicado marzo 30, 2013 por rolandohh
Categorías: General

Tags:

Capture

Este articulo lo tomé del libro “Una Larga Obediencia en la Misma dirección”, el autor es Eugene Peterson, y lo recomiendo ampliamente. Peterson hace una reflexión en los llamados Salmos de Ascenso o cánticos de los peregrinos, los Salmos 120 al 134, los cuales fueron escritos en el “camino” del pueblo de Israel.

De igual manera, en el “camino” de nuestro discipulado como cristianos, estos Salmos nos animan y fortalecen a caminar con fidelidad al Señor.  Especialmente en esta cultura tan opuesta al mensaje que presentan los Salmos de Ascenso. En español el libro está editado por la editorial Patmos. Espero que lo consigas. Rolando Hinojosa 

Este mundo no es amigo de la gracia. El individuo que se entrega a Jesucristo como su Señor y Salvador no encuentra que se reúna de inmediato una multitud de personas para aplaudir su decisión o que viejos amigos se congreguen espontáneamente alrededor de él para felicitarlo y ofrecerle consejos. El mundo es una atmósfera, un humor. Al pecador le resulta tan difícil reconocer las tentaciones del mundo como un pez descubrir las impurezas del agua. Existe una sensación, un sentimiento de que las cosas no están bien, que el medio ambiente carece de integridad, pero saber exactamente lo que es elude nuestro análisis. Sabemos que la atmósfera espiritual en la cual vivimos erosiona la fe, disipa la esperanza y corrompe el amor, pero es difícil saber exactamente qué es lo que está mal.

En un mundo semejante no es difícil lograr que una persona se interese en el mensaje del evangelio; lo que es terriblemente difícil es mantener su interés. En nuestra clase de cultura todo se puede vender, incluso las buenas nuevas de Dios, siempre y cuando tenga un envase fresco y novedoso; pero cuando este pierde su frescura, va a parar a la basura. Existe un enorme mercado para la experiencia religiosa en nuestro mundo, sin embargo, hay poco entusiasmo por la adquisición paciente de virtud, y muy poco interés en inscribirse  para el extenso aprendizaje de aquello que las generaciones anteriores de cristianos llamaban santidad.

En nuestra época, la religión ha sido capturada por la mentalidad de turista. Se piensa que la religión es como la visita que realizamos a un sitio atractivo cuando tenemos el suficiente tiempo para hacerlo. Estoy bastante seguro de que para un pastor de la cultura moderna en los albores del siglo veintiuno, el aspecto del mundo que hace que la tarea de llevar a los cristianos por la senda de la fe sea muy difícil es lo que se ha llamado “la pasión actual por lo inmediato y lo fortuito.”  Las personas están impacientes por ver resultados. Todo el mundo anda a las prisas. Han adoptado el estilo de vida de un turista y sólo quieren los puntos más destacados.

Un filósofo escribió: “Lo esencial en el cielo y en la tierra es que tendría que existir una larga obediencia en la misma dirección; de ese modo el resultado sería ser, y ha sido siempre a la larga, algo que hace que valga la pena vivir.” Es esta “larga obediencia en la misma dirección” lo que el temperamento del mundo trata por todos los medios de disuadir.

En la labor pastoral de capacitar a las personas en el discipulado y acompañarlas en su peregrinaje, he descubierto un antiguo cancionero hebreo que se llama canciones de ascenso o cántico de los peregrinos. Las canciones son los Salmos 120 al 134 en el libro de los Salmos.

No hay mejores canciones para el “camino” para aquellos que viajan por el camino de la fe en Cristo, un camino que tiene tanto parecido con el camino de Israel.

LA BÚSQUEDA DE LA SABIDURÍA (2a. Parte). Vern S. Poythress

Publicado febrero 22, 2013 por rolandohh
Categorías: General

Tags: ,

 

Un lenguaje similar puede ser visto en Deuteronomio.

»Este mandamiento que hoy te ordeno obedecer no es superior a tus fuerzas ni está fuera de tu alcance. No está arriba en el cielo, para que preguntes: “¿Quién subirá al cielo por nosotros, para que nos lo traiga, y así podamos escucharlo y obedecerlo?” Tampoco está más allá del océano, para que preguntes: “¿Quién cruzará por nosotros hasta el otro lado del océano, para que nos lo traiga, y así podamos escucharlo y obedecerlo?” ¡No! La palabra está muy cerca de ti; la tienes en la boca y en el corazón, para que la obedezcas.” (Deut. 30.11-14)

En el contexto, Moisés está exhortando a los Israelitas antes del tiempo de que entraran a la tierra prometida. El imagina tanto su desobediencia futura (Deut. 30.1) y su restauración (Deut. 30.2-10). Así, es debatido si la “cercanía” de la Palabra de Dios en Deut. 30.14 es una cercanía que ya ha sido traída por el hablar de Dios a través de Moisés, o si esta es una cercanía que sólo es cumplida en conexión con la restauración que Moisés profetiza. Desde un punto de vista teológico, Dios vino a estar cerca de Israel en el Monte Sinaí, cuando les dio los Diez Mandamientos. Los Diez mandamientos son una expresión lingüista accesible de la sabiduría de Dios. Pero al darles los Diez Mandamientos no se tuvo éxito en penetrar en el corazón de cada Israelita y darle un nuevo corazón que amara a Dios y le obedeciera. Así Deuteronomio 30 mira más allá de lo que fue cumplido en el Monte Sinaí. Este mira hacia Cristo, como se hace claro en Romanos 10.5-10:

Así describe Moisés la justicia que se basa en la ley: «Quien practique estas cosas vivirá por ellas.» Pero la justicia que se basa en la fe afirma: «No digas en tu corazón: “¿Quién subirá al cielo?” (es decir, para hacer bajar a Cristo), o “¿Quién bajará al abismo?” » (es decir, para hacer subir a Cristo de entre los muertos). ¿Qué afirma entonces? «La palabra está cerca de ti; la tienes en la boca y en el corazón.» Ésta es la palabra de fe que predicamos: que si confiesas con tu boca que Jesús es el Señor, y crees en tu corazón que Dios lo levantó de entre los muertos, serás salvo. Porque con el corazón se cree para ser justificado, pero con la boca se confiesa para ser salvo.”

La revelación de la Palabra de Dios en el Monte Sinaí toma lugar en conexión con Moisés ascendiendo al Monte Sinaí, y después descendiendo con una copia de la ley en sus manos. Su ascensión simbolizó ascender al cielo y a la presencia de Dios. Su descenso simbolizó descender del cielo, trayendo la palabra de Dios al hombre. De esta manera, Moisés medió entre Dios y la pecaminosidad de la gente. El prefiguró y tipificó la mediación de Cristo (1 Tim. 2.5-6).

El cumplimiento de Cristo de la búsqueda.

La ascensión y el descenso de Cristo cumplen el cuadro de Éxodo 19-20 y Deuteronomio 30. Efesios usa un lenguaje similar con respecto a Cristo:

“Por esto dice: «Cuando ascendió a lo alto, se llevó consigo a los cautivos y dio dones a los hombres.»

(¿Qué quiere decir eso de que «ascendió», sino que también descendió a las partes bajas, o sea, a la tierra? El que descendió es el mismo que ascendió por encima de todos los cielos, para llenarlo todo.)” Efesios 4.8-10

Aquí hay todavía más notables complejidades. Cristo descendió del cielo en su encarnación. “descendió a las partes bajas, o sea, a la tierra” (Efesios 4.9) puede referirse tanto a la encarnación de Cristo o al descenso de Cristo al reino de la muerte en el tiempo de su muerte. Ambos son aspectos de la identificación de Cristo con la humanidad. Él se sometió a la muerte como castigo por los pecados de otros, los cuales cargó (1 Ped. 2.24). Su encarnación y su muerte, como actos de identificación con nosotros, van juntos teológicamente. Las dos cosas preceden a su ascensión, a la cual se refiere Efe. 4.8 y 10. Por contraste, en Proverbios 30.4 el ascenso viene primero y después el descenso. También en el movimiento de Moisés el ascenso es antes que el descenso, en Éxodo 19 y en Deut. 30.12.

En realidad, los ejemplos del Antiguo Testamento son muy compatibles con Efesios 4, una vez que se completa en un cuadro más completo. Acorde a Efesios 4.8-10, Cristo ascendió y después “dio dones a los hombres.” (v. 8). Los dones son explicados más adelante en el versículo 11 y los siguientes. Él mismo constituyó a unos, apóstoles; a otros, profetas; a otros, evangelistas; y a otros, pastores y maestros.”

Cristo no descendió corporalmente después de su ascensión, sino que él le dio a la iglesia sus representantes y aquellos que enseñarían su palabra. El habla a la gente en la tierra a través de esos representantes. Así, teológicamente hablando, él ha descendido. Para ponerlo de otra manera, él ha derramado el Espíritu Santo, quien capacita a sus representantes (Hechos 2.33).

La entrega del Espíritu Santo en Pentecostés es paralela a la entrega de la ley en el Monte Sinaí. Sin embargo, el Espíritu de Cristo trae la presencia de Cristo a su pueblo: espiritualmente hablando Cristo desciende en el descenso del Espíritu Santo (Juan 14.23, 16-18).

¿Entonces qué acerca de la encarnación? Esta también es el descenso de Dios de los cielos. En más de una ocasión Jesús habla de haber “venido del cielo” (Juan 6.33, 38, 52). En la encarnación, “el Verbo se hizo hombre y habitó entre nosotros.” (Juan 1.14). Su morada o su tabernáculo entre nosotros son paralelos al cuadro simbólico de Dios morando en medio de Israel a través del tabernáculo de Moisés.

La encarnación, como cumplimiento del tabernáculo morando entre nosotros, es un acto de la venida de Dios cerca del hombre para bendecirlo, para morar con él y establecer comunión con él. Como tal, esto ya anticipa la obra posterior que Jesús realiza en su crucifixión, muerte, resurrección, y ascensión. Y de hecho, como una bendición de la comunión con Dios, esto anticipa la comunión con Dios a través del Espíritu Santo, quien es derramado para hacernos un templo de Dios, tanto corporalmente (la iglesia; 1 Cor.3.16) e individualmente (1 Cor. 6.19).

Lo voy a poner de otra manera. El “descenso” de Dios al hombre en la encarnación de Cristo es una etapa histórica en una progresión de las obras de Dios que redime al hombre, que establece comunión entre el hombre y Dios, trae la sabiduría de Dios al hombre, la hace accesible al hombre en la enseñanza de Cristo, y transforma el corazón del hombre rehaciéndole una morada de Dios y transformándolo a la imagen de Dios (2 Cor. 3.18). La apariencia de Dios en la carne es la apariencia del Dios Redentor, y así ya implica en resumen, todas las obras por venir.

El descenso del Espíritu Santo es el descenso de la presencia del Cristo resucitado y ascendido. Cristo viene a través del Espíritu quien lo representa a él. El Espíritu es “el otro ayudador” (Juan 14.16). La llegada del Espíritu está por lo tanto integralmente relacionada con la encarnación, aun cuando esta es un evento distinto. Y lo mismo es para el “descenso” de los dones para la iglesia.

A través de los apóstoles, los profetas, evangelistas y pastores y maestros (Efesios 4.11), la iglesia oye la voz de Cristo proclamando las buenas noticias de su resurrección y ascensión y sus implicaciones (Efesios 2.17). “Pues por medio de él tenemos acceso al Padre por un mismo Espíritu.” (Efesios 2.18). El “acceso” es acceso al cielo. Cada uno de nosotros quien es “uno en el Espíritu” puede ahora ascender:

“Así que, hermanos, mediante la sangre de Jesús, tenemos plena libertad para entrar en el Lugar Santísimo, por el camino nuevo y vivo que él nos ha abierto a través de la cortina, es decir, a través de su cuerpo; 21 y tenemos además un gran sacerdote al frente de la familia de Dios. Acerquémonos, pues, a Dios con corazón sincero y con la plena seguridad que da la fe, interiormente purificados de una conciencia culpable y exteriormente lavados con agua pura.” (Hebreos 10.19-22)

Nosotros “nos acercamos”, esto es, nos acercamos a la presencia de Dios en el cielo. Somos capaces de hacer esto debido a la obra completa de Cristo, lo cual hace referencia a la “sangre de Jesús” y el rociamiento y lavamiento cumplido por su sacerdocio y su auto-sacrificio. Jesús el gran sumo sacerdote es el mediador entre Dios y el hombre, como lo indica 1 Tim. 2.5. A través de él tenemos un acceso permanente y sin impedimento acceso a Dios. A través de él la barrera de querubines en Gén. 3.24 ha sido removida. A través de él tenemos acceso a la sabiduría, porque él mismo es la sabiduría de Dios (1 Cor. 1.30; ver Col. 2.3).

De esta manera Jesús resulta ser la respuesta a los anhelos no respondidos de Agur por el acceso a la sabiduría de Dios. Agur pregunta, “¿Quién ha subido a los cielos y descendido de ellos? ¿Quién conoce su nombre (el nombre de Dios) o el de su hijo?” Proverbios 30.4. El nombre de Dios no es sólo un sonido sin sentido, sino que en un contexto bíblico indica la revelación de su carácter. A través del nombre de su hijo, es revelado el carácter del Padre. Y con esa gran revelación, recibimos la sabiduría de Dios:

“Dios, que muchas veces y de varias maneras habló a nuestros antepasados en otras épocas por medio de los profetas, en estos días finales nos ha hablado por medio de su Hijo. A éste lo designó heredero de todo, y por medio de él hizo el universo. El Hijo es el resplandor de la gloria de Dios, la fiel imagen de lo que él es, y el que sostiene todas las cosas con su palabra poderosa.” (Hebreos 1.1-3)

Agur, sin conocer en detalle exactamente qué es lo que él anhelaba, estaba inspirado por el Espíritu para hablar más allá de él mismo, y proféticamente anticipar la satisfacción de sus anhelos, cuando llega a conocer el nombre, esto es, el carácter del Hijo de Dios.

Asimismo en el Antiguo Testamento podemos ver anhelos similares. El anhelo de Job por sabiduría, debido a lo que le está pasando no tiene sentido:

“Pero, ¿dónde se halla la sabiduría?

¿Dónde habita la inteligencia?

Nadie sabe lo que ella vale,

pues no se encuentra en este mundo.

«Aquí no está», dice el océano;

«Aquí tampoco», responde el mar.

No se compra con el oro más fino,

ni su precio se calcula en plata.

¿De dónde, pues, viene la sabiduría?

¿Dónde habita la inteligencia?

Se esconde de los ojos de toda criatura;

¡hasta de las aves del cielo se oculta!

La destrucción y la muerte afirman:

«Algo acerca de su fama llegó a nuestros oídos.»

Sólo Dios sabe llegar hasta ella;

sólo él sabe dónde habita.

Él puede ver los confines de la tierra;

él ve todo lo que hay bajo los cielos.

Cuando él establecía la fuerza del viento

y determinaba el volumen de las aguas,

cuando dictaba el decreto para las lluvias

y la ruta de las tormentas,

miró entonces a la sabiduría y ponderó su valor;

la puso a prueba y la confirmó.

Y dijo a los mortales:

«Temer al Señor: ¡eso es sabiduría!

Apartarse del mal: ¡eso es discernimiento!” (Job 28.12-28)

El temor del Señor es la sabiduría, porque esto pone a una persona en comunión con Dios y lo pone en el camino de la plenitud del conocimiento que amanecerá en Cristo. En verdad, el temor del Señor es concedido a una persona pecadora solo por causa de Cristo. Dios actúa en misericordia hacia la gente en los tiempos del Antiguo Testamento al tomarles en cuenta como beneficio anticipado de la gracia que sería cumplida en Cristo (Rom. 3.25). Aun en el Antiguo Testamento, la gente piadosa experimentó algún anticipo de la sabiduría de Dios y la comunión con Dios. La completa realización de esa comunión esperó hasta la venida de Cristo. Y por supuesto todavía estamos esperando una más completa comunión con Dios en los nuevos cielos y nueva tierra (Apoc. 21.1-4; 1 Cor. 13.12).

LA BÚSQUEDA DE LA SABIDURÍA (1a. parte). Vern S. Poythress

Publicado febrero 8, 2013 por rolandohh
Categorías: General

Tags: ,

Vivimos tiempos en que los jóvenes y los adultos necesitamos mucha sabiduría para enfrentar todas las cosas en la vida diaria. Ya cada vez más, son muchas las voces, la gente y la media, que se levantan y nos quieren decir cómo funciona la vida. Por eso la urgencia en este tiempo de enseñar lo que dice la Biblia respecto a la sabiduría de Dios, especialmente en el libro de los Proverbios. En estos meses los predicadores de mi iglesia nos hemos dado a la tarea de predicar en el libro de los Proverbios, y está siendo una aventura muy fascinante. Entre otras ayudas, estoy usando un libro que recomiendo, “Proverbs: Wisdom that Works” Ortlund Jr., Raymond C. (sólo en inglés). Al recopilar más material, me encontré este artículo de Poythress que es excelente en su apreciación de este fascinante tema acerca de la sabiduría de Dios. Que lo disfrutes.  Rolando Hinojosa

“Con sabiduría afirmó el SEÑOR la tierra,

con inteligencia estableció los cielos.” Proverbios 3.19

“Porque el SEÑOR da la sabiduría;

conocimiento y ciencia brotan de sus labios.” Proverbios 2.6

En el centro comercial un niño comienza a llorar y a gritar cuando su mamá no le compra un dulce. La madre, avergonzada por la exhibición pública, trata desesperadamente de calmar al niño. El ruido del niño temporalmente baja mientras la madre le dice una o dos sentencias. Y entonces el niño rompe a gritar aún más alto. La madre, exasperada, finalmente le compra el dulce, y todo es calma otra vez.

Al ver esta historia, puedo ver una historia en la cual la madre al ceder a los gritos está realmente entrenando a su hijo a gritar con el fin de obtener lo que quiere. Al premiarlo por su mala conducta ella le está motivando a hacerlo otra vez. Desafortunadamente, la madre no se da cuenta de lo que está haciendo. Ella está tan inmersa en la situación, que no ve a la distancia, y piensa y considera el patrón más grande de conducta. La madre necesita sabiduría y no la tiene. Yo desearía poder dársela.

El escritor de Proverbios tuvo una experiencia similar cuando él observó otra clase de locura:

“Desde la ventana de mi casa

miré a través de la celosía.

Me puse a ver a los inexpertos,

y entre los jóvenes observé

a uno de ellos falto de juicio.

Cruzó la calle, llegó a la esquina,

y se encaminó hacia la casa de esa mujer.

Caía la tarde. Llegaba el día a su fin.

Avanzaban las sombras de la noche.

De pronto la mujer salió a su encuentro,

con toda la apariencia de una prostituta

y con solapadas intenciones.

Y él en seguida fue tras ella,

como el buey que va camino al matadero;

como el ciervo que cae en la trampa,

hasta que una flecha le abre las entrañas;

como el ave que se lanza contra la red,

sin saber que en ello le va la vida.” (Proverbios 7.6-23)

El observador en el centro comercial y el observador de la ventana de Proverbios son capaces de ver a la distancia y ver las consecuencias de largo plazo. En su habilidad de ver a la distancia, ellos “trascienden” a las demandas urgentes de la situación. Ellos tienen un profundo entendimiento, en comparación con los instintos parecidos a los de los animales de la madre quien piensa sólo en el alivio inmediato y el joven quien piensa solo en el placer inmediato.

Sabiduría

Nosotros podemos ser capaces de adquirir porciones de sabiduría al mirar madres en los supermercados. ¿Pero, cómo podemos mirar desde arriba a nuestra vida humana como un todo “desde la distancia”, cuando nosotros mismos estamos inmersos en esta? No podemos nunca superar esto al enfocarnos analíticamente en todas las cosas simultáneamente, y ser perfectamente conscientes de todas las cosas. Nosotros siempre nos enfocamos y somos conscientes desde un punto de vista particular, y desde ese punto de vista nunca somos exhaustivamente conscientes.

Una vista de la vida humana como un todo requiere trascendencia. Debemos de alguna manera trascender los límites de nuestra vida, y ser capaces de mirar la vida como un objeto en lugar de solamente tenerla como un ambiente subliminal. O, para ponerlo de otra manera, una vista de la vida requiere sabiduría. Debemos ser capaces de posicionar nuestra vida en una manera que nos de guía y apreciación para tanto los poderes y las limitaciones de nuestra vida. Debemos tener algo como la vista del ojo de Dios.

Acceso a la sabiduría

La Biblia dice que la sabiduría viene de Dios (Prov. 2.6; 1 Cor. 1.30). Dios sabe todas las cosas, y conoce exhaustivamente cada una de nuestras vidas. Dios está consciente de cada aspecto tanto de los gritos del niño y de la lascivia del joven y de la historia de ambos. Él tiene la sabiduría que necesitamos. Recibir la sabiduría de Dios involucra tener una relación con Dios. ¿Y cómo tenemos una relación con Dios? Desde la caída, como pecadores estamos alejados de Dios. Después de la caída, Adán y Eva fueron expulsados del Jardín del Edén, el lugar de comunión con Dios (Gén. 3.23-24). Los querubines prohibieron el camino de regreso. Entonces tenemos un problema con tres facetas. Primero, como seres humanos tenemos la necesidad y el anhelo de regresar a Dios. Segundo, nuestro pecado y rebelión nos hace evitar a Dios y huir de él (Gén. 3.8). Tercero, Dios mismo nos impide regresar, porque los pecadores no pueden permanecer ante la presencia de la santidad de Dios. (Isa. 6.3-5).

Las barreras para regresar al Edén son parecidas a las barreras del tabernáculo, en la forma de cortinas prohibiendo el camino hacia la presencia de Dios. Y en otros pasajes de la Escritura, las barreras son re-expresadas como barreras para recibir la sabiduría, o como barreras para subir al cielo. Ya que el tabernáculo de Moisés es una imagen del cielo, sus barreras corresponden por comparación a una parecida imposibilidad de ascender al cielo.

Considera el lenguaje en Proverbios 30.1-4:

“Dichos de Agur hijo de Jaqué. Oráculo. Palabras de este varón:

«Cansado estoy, oh Dios;

cansado estoy, oh Dios, y débil.

»Soy el más ignorante de todos los hombres;

no hay en mí discernimiento humano.

No he adquirido sabiduría,

ni tengo conocimiento del Dios santo.

»¿Quién ha subido a los cielos

y descendido de ellos?”

¿Quién puede atrapar el viento en su puño

o envolver el mar en su manto?

¿Quién ha establecido los límites de la tierra?

¿Quién conoce su nombre o el de su hijo?”

La confesión de Agur en Proverbios comienza con cansancio. Aquí parece que Agur está desgastado por buscar la sabiduría y no encontrarla. Y la sabiduría está relacionada con “el conocimiento del Dios santo”. Esta observación le lleva a reflexionar en la sabiduría del gobierno de Dios (atrapar el viento en su puño). Agur percibe la necesidad de ascender al cielo para recibir sabiduría, y después bajar. Uno pensaría que tal ascensión es imposible, así que viene la desesperación. Pero aquí no es donde termina el pasaje. El texto siguiente muestra hacia donde debemos ir: “Toda palabra de Dios es digna de crédito; Dios protege a los que en él buscan refugio.” Proverbios 30.5. En otras palabras, Dios provee la sabiduría para aquellos que reciben su palabra. Este pensamiento es confirmado en el comienzo de Proverbios: “El temor del SEÑOR es el principio del conocimiento; los necios desprecian la sabiduría y la disciplina.” Proverbios 1.7.

Imagen:  Creek in the autumn forest   http://www.martin-liebermann.de/

PROVERBIOS: UNA MINI GUIA PARA LA VIDA. Tim Keller

Publicado enero 11, 2013 por rolandohh
Categorías: General

Tags: ,

En mi lectura diaria de la Biblia durante el año pasado, leí Proverbios 3, un pasaje que ya había estudiado y enseñado muchas veces. Pero durante esta lectura, me di cuenta que en los v. 3 al 12 tenemos todos los temas del resto del libro de Proverbios, y por lo tanto tenemos una mini-guía para una vida fiel. Aquí encontramos 5 cosas que abarcan una vida sabia y piadosa. Estas funcionan tanto para que lleguemos a ser sabios y piadosos así como también son como señales que indican que estás creciendo en una vida de sabiduría:

1. Pon una confianza más profunda en Dios y en su gracia. Cada día recuerda tú mismo su amor incondicional por ti. No pongas en su lugar tu confianza en ídolos o en tu propio esfuerzo.

“Que nunca te abandonen el amor y la verdad: llévalos siempre alrededor de tu cuello y escríbelos en el libro de tu corazón. Contarás con el favor de Dios y tendrás buena fama entre la gente. Confía en el SEÑOR de todo corazón.” (Proverbios 3.3-5ª)

2. Somete toda tu mente a la Biblia. No pienses que sabes más que la palabra de Dios. Tráela a tu pensamiento en cada área de tu vida. Llega a ser una persona que está bajo su autoridad.

“y no en tu propia inteligencia. Reconócelo en todos tus caminos, y él allanará tus sendas.” (Proverbios 3.5b-6)

3. Se humilde y enseñable respecto a los demás. Se perdonador y entendido cuando quieras criticar a los demás. Está preparado para aprender de otros cuando ellos lleguen a criticarte.

“No seas sabio en tu propia opinión; más bien, teme al SEÑOR y huye del mal. Esto infundirá salud a tu cuerpo y fortalecerá tu ser.” (Proverbios 3.7-8)

4. Se generoso en todas tus posesiones, y se apasionado en cuanto a la justicia. Comparte tu tiempo, talento, y posesiones con aquellos que tienen menos.

“Honra al SEÑOR con tus riquezas y con los primeros frutos de tus cosechas. Así tus graneros se llenarán a reventar y tus bodegas rebosarán de vino nuevo.” (Proverbios 3.9-10)

5. Acepta y aprende de las dificultades y sufrimientos. A través del evangelio, reconócelos no cómo castigos, sino una manera de refinar tu vida.

“Hijo mío, no desprecies la disciplina del SEÑOR, ni te ofendas por sus reprensiones. Porque el SEÑOR disciplina a los que ama, como corrige un padre a su hijo querido.” (Proverbios 3.11-12)

En tanto meditaba en estos cinco elementos — enraizados en su gracia, obedeciendo y deleitados en su Palabra, humildes ante los demás, sacrificadamente generosos hacia el prójimo, y firmes en las pruebas – pensé en Jesús. El Nuevo Testamento nos dice que la “divina sabiduría” del Antiguo Testamento personificada es en realidad Jesús (Mateo 11.19). Y me di cuenta que a) él mostró una gran confianza y fidelidad a Dios y a nosotros al ir a la cruz, b) él fue saturado y formado por las Escrituras, c) él fue manso y humilde en su corazón (Mateo 11.28-30), d) él, aunque era rico, llegó a ser pobre por nosotros, e) y él cargó su sufrimiento por nosotros, sin queja. Nosotros solo podemos crecer en estas cinco áreas si sabemos que somos salvos por su costosa gracia. Esto nos guarda de los ídolos, del orgullo y la auto-suficiencia, de ser egoístas con tus cosas, y de derrumbarte bajo los problemas. Jesús es la sabiduría personificada, y creer su evangelio nos trae estas cualidades del carácter a nuestra vida.

Por varias semanas he tomado tiempo para orar por estas cinco cosas para mi familia y los líderes de mi iglesia. No hay mejor manera para inculcar lentamente estas grandes cosas en sus propios corazones, en las vidas de aquellos que amas, que orar intensamente por ellos.

 

Imagen: Image Crossroads (C) by http://www.martin-liebermann.de

EL MINISTERIO EN EL ESPACIO INTERMEDIO. Tim Keller

Publicado diciembre 1, 2012 por rolandohh
Categorías: Ministerio

Tags: ,

En relación al último libro de Tim Keller “La Iglesia Centrada” (Disponible en inglés; en español el 8 de enero 2013)

                    

Una razón de por qué escribí mi nuevo libro “La Iglesia Centrada” es que creo que hay un malentendido entre doctrina y ministerio.

Lo voy a ilustrar así: Algo muy común en nuestros días es que muchas iglesias comparten los mismos fundamentos cristianos pero hacen el ministerio de forma completamente diferente. Por ejemplo, considera a dos iglesias Presbiterianas que ambas se suscriben a la Confesión de Fe de Westminster y a los Catecismos. La primera iglesia usa música contemporánea y una liturgia muy simple, emplea ministros laicos que dirigen las reuniones y los ministerios así como pastores, además de desplegar estrategias de mercadotecnia y la media. La segunda iglesia funciona en casi la manera opuesta, usando himnos, una liturgia tradicional, y un énfasis en los pastores ordenados. Estas también critican los métodos de las otras iglesias además de decir que traicionan a la fe Reformada, y quizás aún al evangelio mismo.

Los mismos fundamentos doctrinales parecen estar produciendo dos maneras completamente diferentes de hacer el ministerio. ¿Cómo puede ser posible esto? ¿Es esto algo malo? Debido a que las respuestas no son tan obvias, nos basaremos en dos inferencias comunes pero equivocadas.

Un error es concluir que la primera iglesia no está tomando firmemente los fundamentos doctrinales, y por lo tanto esta se ha “ido a lo contemporáneo.” Las iglesias tradicionales con frecuencia dicen, “Aunque esas iglesias digan que se suscriben a la Confesión de Fe con sus bocas, en realidad no la creen completamente.” El problema es que las declaraciones fundamentales de doctrina (En el caso de la Confesión de Fe de Westminster) no hablan directamente de esos asuntos de métodos y estilos en el ministerio de la iglesia. Tu podrías argumentar que la Confesión de Fe implica este estilo o este otros estilo de ministerio, pero proveer la presencia de esos asuntos e implicaciones es muy difícil. No hay ninguna razón para concluir que el estilo contemporáneo de una iglesia debe ser necesariamente infiel a la doctrina a la cual la iglesia se suscribe sólo por el estilo de sus prácticas.

El error opuesto es concluir que la segunda iglesia es tradicional en estilo debido a que esta sí se suscribe firmemente—posiblemente muy firmemente, dependiendo de tu punto de vista—a sus fundamentos doctrinales. Las iglesias más innovadoras dicen con frecuencia, “ellas están retrasadas y son cerradas porque su doctrina y su teología las hacen así.” Esta conclusión peligrosa hace que, con el propósito de hacer el ministerio que realmente alcance a la gente de la cultura moderna digan, “necesitamos rediseñar la doctrina clásica evangélica, tal como la doctrina de la expiación por sustitución, la justificación por la fe sola, la inerrancia de las Escrituras, la santidad de la ira de Dios, y la necesidad de un ministerio ordenado.” De modo que algunos líderes de iglesia – a quienes no les gustan las formas que toman esos ministerios—piensan que la respuesta es hacer poco énfasis o incluso cambiar las doctrinas tradicionales que los demás ministerios defienden.

Yo pienso que ninguno de estos dos lados es la causa verdadera de las diferencias—la “bisagra” entre los fundamentos doctrinales y el tipo de expresión del ministerio.

Rick Lintz, a quien le debo mucho en mi pensamiento en este asunto, explica en “La Fábrica de la Teología” que una vez que establecemos nuestros fundamentos doctrinales, todavía no tenemos contestada la pregunta acerca de cómo exactamente vamos a comunicar y vivir por nuestra doctrina en nuestro lugar y tiempo. Por ejemplo, él observa que las iglesias tienen diferentes opiniones de lo que en una cultura debe ser afirmado y lo que debe ser criticado.

De modo que vamos a ver la pregunta del uso de formas de música contemporánea. ¿Donde radica la diferencia? Las doctrinas de la Confesión de Fe de Westminster no hablan del timbre, el ritmo, el volumen, la melodía y el tiempo de la música. Asimismo podrían hablar indirectamente, pero ciertamente no directamente, acerca de la expresión emocional. La división no es sobre como se lee la Confesión de Fe, sino acerca de cómo se lee la cultura. Alguien puede ver la cultura popular contemporánea como contaminada (o quizás como muy ligera y superficial) y por lo tanto inapropiada para el uso en la adoración. La otra iglesia ve la cultura contemporánea de manera más positiva, o al menos como neutral. De modo que tenemos dos iglesias con la misma doctrina básica, pero con diferentes actitudes acerca de la cultura alrededor, y escogerán expresiones diferentes de ministerio para comunicar esa doctrina.

No es solo la opinión de la cultura lo que forma la expresión del ministerio en una iglesia. Las iglesias también tienen diferentes entendimientos de la tradición cristiana— Cuánto del pasado debe ser guardado, cuánto debe ser desechado, y por qué. Ellas también tienen un diferente entendimiento del rol de la razón y la persuasión—en comparación de los roles de la emoción y la comunidad—en nuestra predicación, evangelismo y discipulado. Ninguna de estas cuestiones están mencionadas directamente en la mayoría de las declaraciones de fe de las confesiones, y aun así es claro que en donde nos vayamos en estos asuntos, esto tiene mucho impacto en cómo hacemos el ministerio. Y por tanto el ministerio cristiano se verá diferente en varios tiempos y lugares, así como los principios universales Bíblicos del matrimonio toman una variedad infinita de formas particulares en las personalidades únicas de millones de parejas cristianas.

Cuando reflexionamos en nuestra cultura contemporánea, y, en esta base determinamos la forma básica en cómo vamos a practicar y a comunicar nuestra inmutable doctrina, hemos llegado a lo que Lints llama un “visión teológica.” Dos iglesias con la misma doctrina, tomando diferentes puntos de vista de la cultura, la tradición y la razón, tendrán diferentes visiones teológicas. Aquellas visiones diferentes las llevarán a adoptar diferentes expresiones de ministerio, métodos y programas.

Para continuar con nuestro ejemplo, los pensadores Reformados de la era Puritana produjeron la Confesión de Fe de Westminster. Muchos quienes se suscriben a la Confesión también veneran ese tiempo de la historia y por tanto han adaptado mucho las maneras Puritanas de predicación y de hacer el ministerio. Ellos podrían naturalmente asumir que cualquiera que se suscriba a la Confesión de Westminster también debe imitar las prácticas de ministerio de sus autores. Pero esa suposición está basada en presuposiciones acerca de la naturaleza de la cultura y del rol de la tradición, no de la confesión misma.

Aun, estas suposiciones al final importarán mucho. Por tener en poca estima la cultura contemporánea pero en muy alta estima a la era Puritana esto producirá una visión teológica diferente – y en consecuencia una mezcla diferente de ministerio—que producirás si ves la gracia común en la cultura y eres muy sensible a cualquier distorsión en las prácticas eclesiásticas y puntos de vista de los Puritanos. De cualquier manera, es importante ver que no hay ninguna evaluación de la cultura moderna o del rol de la tradición, o aún de las prácticas específicas de los Puritanos, que esté consagrada en la Confesión de Fe misma.

Ha llegado a ser claro para mi que mientras la mayoría de los líderes Cristianos hacen un muy deliberado y consciente estudio pensando en llegar a sus creencias doctrinales, ellos están casi ciegos al proceso de desarrollar una visión teológica. Los líderes con frecuencia “atrapan” sus convicciones acerca de la cultura, la razón, y la tradición sin realmente pensar en ellas. Ellos se encuentran con un ministerio que admiran o que les ayuda personalmente y entonces lo adoptan totalmente sin darse cuenta de las presuposiciones, convicciones y decisiones que tienen.

Para ser fieles y fructíferos, los líderes cristianos deben poner atención a este “espacio intermedio” entre creer una doctrina y escoger los métodos. La vasta mayoría de los materiales de “como hacer la iglesia” tratan de, ya sea las bases bíblicas de las creencias y prácticas de la iglesia o bien, las maneras específicas para adoptar ciertos programas de ministerio. No conozco ningún libro que, en lugar de preguntar “¿Cuál debe ser nuestra doctrina?” o “¿Cuáles deben ser nuestros programas?” en lugar de eso, se debe preguntar: “¿Cuál es nuestra visión teológica de ministerio para nuestro lugar y tiempo”? Por esto escribí “La Iglesia Centrada.”

UN VISTAZO A LA LINEA DE LA HISTORIA DE LA BIBLIA (3a.y última parte). Vern S. Poythress

Publicado noviembre 24, 2012 por rolandohh
Categorías: General

Tags:

Cristo el último Adán

Cristo no es sólo la descendencia de Abraham, sino— yendo más atrás en el tiempo hacia una antigua promesa de Dios—es la descendencia de la mujer: “Pondré enemistad entre tú y la mujer, y entre tu simiente y la de ella; su simiente te aplastará la cabeza, pero tú le morderás el talón.” Génesis 3.15.

La conquista sobre la serpiente, y por tanto la conquista del mal y la inversión de sus efectos toma lugar a través de la descendencia de la mujer. Uno puede trazar esta descendencia desde Eva a través de Set y su descendencia piadosa, a través de Noé, hasta Abraham, donde la promesa de Dios toma la forma específica de la descendencia de Abraham (ver Lucas 3.23-28, el cual traza la genealogía de Jesús desde Adán). Por lo tanto Cristo no es sólo la descendencia de Abraham sino también es el último Adán (1 Cor. 15.45-49). Como Adán, él representa todo lo que le pertenece a él. Y el invierte los efectos de la caída de Adán.

Sombras, Prefiguras, y Tipos.

El Nuevo Testamento constantemente habla acerca de Cristo y la salvación que nos trajo. Esto es obvio. Lo que no es obvio es que lo mismo es verdad en el Antiguo Testamento, aunque lo hace de una manera de anticipación. Este nos da “sombras” y “tipos” de las cosas que vendrían (ver 1 Cor. 10.6, 11; Hebreos 8.5).

Por ejemplo, 1 Corintios 10.6 indica que los eventos que los israelitas experimentaron en el desierto fueron “ejemplos para nosotros”. Y 1 Corintios 10.11 dice, “Todo eso les sucedió para servir de ejemplo, y quedó escrito para advertencia nuestra, pues a nosotros nos ha llegado el fin de los tiempos.” En 1 Corintios 10.6 y 11, la palabra griega para “ejemplo” es “typos”, de la que se deriva la palabra en español “tipo” (Ver Rom. 5.14).

Un “tipo” en el lenguaje de la teología, es un ejemplo especial, un símbolo, o representación que Dios ha diseñado con anticipación, y que él ha colocado en la historia en un punto más temprano con el fin de señalar a un punto hacia adelante posterior, a un cumplimiento mayor.

Los sacrificios de animales en el Antiguo Testamento prefiguran el sacrificio final de Cristo. De modo que esos sacrificios de animales fueron “tipos” de Cristo, quien es el “tabernáculo” final de Dios, y a través de quien Dios viene a estar con su pueblo (Mateo 1.23, Juan 2.21). Los sacerdotes del Antiguo Testamento fueron tipos de Cristo, quien es el sumo sacerdote final (Heb. 7.11-8.7).

El cumplimiento toma lugar preminentemente en Cristo (Efesios 1.10; 2 Cor. 1.20). Pero en el Nuevo Testamento la gente quien está “en Cristo,” quien pone su confianza en él y se relaciona con su persona y sus bendiciones, recibe los beneficios que él ha realizado, y por tanto podemos hallar anticipaciones o “tipos” en el Antiguo Testamento que señalan hacia la iglesia del Nuevo Testamento, la gente en el Nuevo Testamento que pertenece a Cristo. Por ejemplo, el templo del Antiguo Testamento no solo prefigura a Cristo, cuyo cuerpo es el templo (Juan 2.21), sino que prefigura a la iglesia, la cual también es llamada un templo (1 Cor. 3.16-17), porque el Espíritu Santo permanece en ella. Algunos símbolos del Antiguo Testamento también podrían señalar a un punto especialmente hacia la consumación de la salvación que toma lugar en los nuevos cielos y la nueva tierra todavía por venir (2 Pedro 3.13; Apoc. 21.1-22.5). La Jerusalén del Antiguo Testamento prefigura a la Nueva Jerusalén que vendrá “que bajaba del cielo, procedente de Dios” (Apoc. 21.2).

Cristo el Mediador

La Biblia hace claro que desde la caída de Adán en el pecado, el pecado y sus consecuencias han sido el penetrante problema de la raza humana. Este es un tema constante que corre a través de la Biblia. El pecado es rebelión contra Dios, y este merece la muerte: “Porque la paga del pecado es muerte” (Rom. 6.23). Dios es Santo, y ningún pecador ser humano, ni aun grandes hombres como Moisés, pueden permanecer en la presencia de Dios sin morir: “Pero debo aclararte que no podrás ver mi rostro, porque nadie puede verme y seguir con vida.” (Éxodo 33.20). Al estar lleno de pecado, el hombre necesita a un mediador quien lo acercará a Dios en su nombre. Cristo, quien es tanto Dios y hombre, y quien es inocente de pecado, es el único quien puede hacerlo: “Porque hay un solo Dios y un solo mediador entre Dios y los hombres, Jesucristo hombre, quien dio su vida como rescate por todos.” (1 Timoteo 2.5-6).

Aunque hay solo un mediador en un último sentido, de una manera subordinada varias personas en el Antiguo Testamento sirven en alguna manera con una capacidad de mediación. Moisés es uno de ellos. El subió al Monte Sinaí para estar con Dios mientras todo el pueblo esperaba al pie de la montaña (Exodo 19). Cuando el pueblo de Israel se aterrorizó al escuchar la voz audible de Dios desde la montaña, desde entonces ellos le pidieron a Moisés les trajera las palabras de Dios (Exodo 20.18-21). Dios aprobó esto lo que implicó que Moisés trajera sus palabras al pueblo (Deut. 5.28-33).

Pero si hay un solo mediador, como lo dice 1 Timoteo 2.5, ¿De qué manera podía Moisés hacer semejante cosa? Moisés no fue el mediador principal, sino que él prefiguró la mediación de Cristo. Ya que Moisés era pecador, él no podía haber sobrevivido a la presencia de Dios sin perdón, esto es, sin tener un mediador sin pecado en su nombre. Dios recibió a Moisés en su presencia solo porque, de acuerdo al plan de Dios, Cristo iba a venir a hacer un sacrificio por Moisés. Los beneficios de la obra de Cristo fueron contados de antemano para beneficio de Moisés. Y así debe haber sido para todos los santos del Antiguo Testamento. ¿De otra manera cómo se podrían ellos haber salvado? Dios es perfectamente santo, y todos ellos necesitaban perfección. La perfección fue contada por gracia para ellos debido a Cristo, quien había de venir.

Esto significa que hay sólo una manera de salvación, tanto a través del Antiguo Testamento así como del Nuevo Testamento. Solo Cristo nos puede salvar. “De hecho, en ningún otro hay salvación, porque no hay bajo el cielo otro nombre dado a los hombres mediante el cual podamos ser salvos.” Hechos 4.12. Los ejemplos de salvación en el Antiguo Testamento todos dependen de Cristo. Y en el Antiguo Testamento, la salvación con frecuencia viene a través de un mediador, una persona o institución que permanece entre Dios y el hombre. Todos los pequeños ejemplos de mediación en el Antiguo Testamento prefiguran a Cristo. ¿De qué otra manera podría ser, ya que él es el único mediador y el único camino de salvación?

Entonces el entendimiento de la unidad de la Biblia aumenta cuando ponemos atención a los ejemplos donde Dios trae salvación, y a los ejemplos donde un mediador permanece entre Dios y el hombre. Estos ejemplos incluyen no solo casos donde Dios trae salvación espiritual en la forma de compañerismo personal, intimidad espiritual, y la promesa de vida eterna con Dios. Estos también incluyen ejemplos de liberación temporal y externa—“salvación” en un sentido físico, el cual prefigura salvación en un sentido espiritual.

Y en verdad, la salvación no es solamente espiritual. Los cristianos miran hacia la resurrección del cuerpo y hacia “un cielo nuevo y una tierra nueva, en los que habite la justicia.” (2 Pedro 3.13). La salvación personal comienza con una renovación del corazón, pero al final esta será global y cósmica en su alcance. Cuando el Antiguo Testamento pone atención en la tierra física y en la prosperidad física y en la salud física, anticipa el aspecto físico de la prosperidad de los creyentes en los nuevos cielos y la nueva tierra.

Los ejemplos de mediadores en el Antiguo Testamento incluyen profetas, reyes y sacerdotes. Los Profetas traen la palabra de Dios desde Dios al pueblo. Los Reyes, cuando están sometidos a Dios, traen el gobierno de Dios que domina sobre el pueblo. Los Sacerdotes representan al pueblo en traerlos ante la presencia de Dios. Cristo es el final profeta, rey y sacerdote quien cumple todas las tres funciones de una manera final (Hebreos 1.1-3). También podemos mirar a hombres sabios, quienes traen la sabiduría de Dios a los demás; a guerreros, quienes traen la liberación de Dios de los enemigos; y a cantores, quienes traen alabanza a Dios en nombre del pueblo y hablan el carácter de Dios al pueblo.

La mediación ocurre no solo a través de figuras humanas, sino a través de instituciones. Los pactos juegan un rol de mediación en traer la Palabra de Dios al pueblo. El templo trae la presencia de Dios a la gente. Los sacrificios de animales traen el perdón de Dios a la gente. En la lectura de la Biblia debemos ver las maneras en que Dios trae su palabra y su presencia a la gente a través de los medios que él ha establecido. Todos esos medios representan una clase de rol de mediación, y debido a que hay un solo mediador, es claro que todos ellos señalan a Cristo.


Seguir

Recibe cada nueva publicación en tu buzón de correo electrónico.

%d bloggers like this: