EL REINO DE DIOS Y LA VIDA EN LA CIUDAD (2a Parte). Tim Keller

Posted Febrero 5, 2010 by rolandohh
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Las Aplicaciones Bíblicas

Juan Stott sugiere las siguientes aplicaciones:

1. El Conocimiento. No debemos pensar que no hay verdad, que Dios no ha hablado, que nadie puede conocer acerca de la verdad absoluta. El rey ha dado su Palabra. Los ya significan más valentía en la proclamación de la verdad. Pero, por otro lado, debemos ser sencillos en nuestra habilidad para entender perfectamente la Palabra de Dios. En nuestras opiniones, especialmente hacia aquellos cristianos que no están de acuerdo con nosotros, debemos ser menos inflexibles y triunfalistas (pensar que ya lo sabemos todo). Esto también significa que nuestro discernimiento del llamado de Dios y su "voluntad" para nosotros y para los demás no deben ser vistos con una seguridad presuntuosa de modo que lo que dices no tiene error. Los "todavía no" significan más amor en lo no esencial, más humildad y diálogo y tolerancia y apertura en áreas de desacuerdo.

2. La Santidad personal. No debemos imaginar que la santidad no es un mandamiento de Dios. Su Santo Espíritu realmente ya ha venido a nosotros, sometiendo nuestra naturaleza caída y nuestro egoísmo. El no puede vivir con el pecado y él debe purificarnos. La presencia del reino incluye que nosotros hemos sido hechos "partícipes de la naturaleza divina" (2 Pedro 1.3). ¡Una verdad increíble! Los "ya" significan más confianza en que cualquiera puede ser cambiado, y que cualquier hábito esclavizador puede ser conquistado.

Pero por otro lado, nuestra naturaleza caída se mantiene en nosotros y nunca será eliminada hasta la plenitud del reino. Debemos evitar respuestas consentidoras, y no debemos esperar "arreglos rápidos". No debemos ser ni cínicos ni ingenuos acerca de la transformación personal. Debemos ser pacientes y darnos cuenta lo complejo del cambio y el crecimiento en la gracia. Los "todavía no" significan más paciencia y entendimiento acerca del crecimiento de las personas, significan no ser condescendientes ni impacientes con los errores y fracasos.

"Yo no soy lo que debo ser, ni soy lo que espero ser, PERO aún así, no soy lo que alguna vez fui, y por la gracia de Dios soy lo que soy."

– John Newton

3. La Sanidad. No debemos dudar que la venida del reino significa la sanidad del quebrantamiento físico de la realidad. Jesús mostró el reino sanando a los enfermos y levantando a los muertos. Los "ya" significan confianza en que Dios puede sanar y restaurar al quebrantado ser entero. Pero, por otro lado, la naturaleza todavía no ha sido completamente sometida al gobierno de Cristo. Esta todavía está en corrupción (Rom. 8.22-23) y por lo tanto la enfermedad y la muerte todavía son inevitables hasta la consumación final. Los "todavía no" significan que no debemos esperar milagros como una parte normal de la vida cristiana ni que el dolor y el sufrimiento sean eliminados de las vidas de los creyentes.

4. La Salud de la iglesia. No debemos olvidar que la iglesia es la comunidad ahora del poder del reino, y por lo tanto esta es capaz de transformar poderosamente su comunidad. El evangelismo que "cada día el Señor añadía al grupo los que iban siendo salvos." (Hechos 2.47) ¡Es posible! El compañerismo amoroso el cual "derribando… el muro de enemistad que nos separaba" (Efesios 2.14) entre diferentes razas y clases ¡Es posible! Los "ya" significan más confianza que Dios puede traer avivamiento y transformación de tu comunidad entera a través de la iglesia local. Pero, por otro lado, Jesús todavía no ha presentado a su novia, la iglesia, como una "iglesia radiante, sin mancha ni arruga ni ninguna otra imperfección" (Efesios 5.27). No debemos entonces ser duros críticos de congregaciones imperfectas, ni saltar impacientes de iglesia en iglesia percibiendo manchas en ellas. El error y el mal nunca podrán ser completamente erradicados de la iglesia. Los "todavía no" significan evitar ser demasiado severos con el uso de la disciplina en la iglesia y querer encontrar una iglesia perfecta hoy. (En la ciudad, un sobre-énfasis en la iglesia local lleva a la construcción de un imperio y a la competencia. Necesitamos desesperadamente ver que el reino es más amplio que nuestra iglesia local. Pero un bajo énfasis en la iglesia local significa que no conservaremos el fruto. El centro institucional del reino es la iglesia local, la única manera de servicio de tiempo completo y largo término de hacer el ministerio.)

5. El cambio social. No debemos olvidar que Cristo está ahora gobernando en un sentido en la historia (Efesios 1.22ss.). A través de la "gracia común", él da al mundo las instituciones de la familia y el gobierno restringiendo el mal, y el da regalos del arte y liderazgo y ciencia a muchos para enriquecer el mundo. También, los cristianos son "sal y luz", claramente equipados y destinados a penetrar el mundo para el bien y la justicia. Junto a los problemas y el dolor, Dios ha hecho que se mejore el cuidado de la salud y los avances médicos, que crezca la defensa de los derechos humanos, la abolición de la esclavitud, los derechos de los trabajadores, etc. Los "ya" significa que los cristianos puedan esperar usar el poder de Dios para cambiar las condiciones sociales y las comunidades. Pero por otro lado, el reino todavía no está aquí en su plenitud. Habrá "guerras y rumores de guerras". El egoísmo, la crueldad, el terrorismo, y la opresión continuará. Los cristianos no abrigan ilusiones acerca de la política o esperan condiciones utópicas. Los "todavía no" significa que los cristianos no confiarán en alguna agenda política o social que traiga justicia aquí en la tierra.

EL REINO DE DIOS Y LA VIDA EN LA CIUDAD. (1a. Parte) Tim Keller

Posted Enero 28, 2010 by rolandohh
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En estas semanas hemos estado estudiando en un grupo de reflexión el libro de Daniel. La tesis principal del estudio es: ¿Cómo podemos vivir en una sociedad religiosamente pluralista? Por cierto, Keller dice que esta clase de sociedad pluralista es la más indiferente y la más hostil a la fe en el verdadero y único Dios. Daniel vivió en una sociedad así en Babilonia, muy parecida a la nuestra. Este artículo es un extracto del estudio "Viviendo en una Sociedad Pluralista" de Tim Keller, mismo que puedes adquirir en el siguiente link:

Materiales Estudio

Algo que es fundamental en el cristianismo del Nuevo Testamento es la perspectiva que vivimos "entre dos tiempos", la primera y la segunda venida de Cristo. Aún más intensamente, vivimos en la superposición de los tiempos. El nuevo reino de Cristo ha empezado, pero el viejo reino de la oscuridad continua. Vivimos tanto en el "ya ahora" y en el "todavía no". George Ladd lo anotó perfectamente en el título de su libro: "La Presencia del Futuro." El evangelio es: El futuro de Dios en nuestro presente.

Bases Bíblicas

A. Jesús enseñó que el reino llegó con él.

1. El reino ha llegado (Marcos 1.14; Mateo 13.16-17). El reino existe en medio de los cristianos reunidos (Lucas 17.20-21). Desde el tiempo de Juan el Bautista, los que se esfuerzan logran aferrarse a él y entran a este (Mateo 11.12; Lucas 16.16).

2. Satanás el "hombre fuerte" está ahora atado por el rey, permitiéndonos saquear sus bienes, quitando sus posesiones, como se mostró en los exorcismos de Jesús (Mateo 12.28-29; Lucas 10.17-18).

B. Jesús enseñó que el reino no ha llegado todavía completamente.

1. Sus discípulos tenían que orar por la llegada del reino (Mateo 6.10). Al final del tiempo sus seguidores recibirán el reino (Mateo 25.34). El Hijo del Hombre regresará trayendo el reino.

2. Sus parábolas de agricultura muestran que el reino de Dios es por naturaleza algo que crece, el cual es plantado por Jesús y crece por una actividad divina invisible. Como una semilla su presencia está casi escondida, pero aún así es revolucionaria, y eventualmente crecerá hasta su plenitud y conquistará toda oposición al gobierno de Dios. (Mateo 4.26-29; Mateo 13.31-32, 24-29, 36-42.)

C. Los apóstoles hablan a la vez de la presencia de dos "tiempos" o reinos.

1. La muerte de Jesús nos rescata de este "mundo malvado" (Gálatas 1.4) y nos lleva al "reino de su amado Hijo" (Col. 1.13). Los dos tiempos se traslapan: "la oscuridad se va desvaneciendo y ya brilla la luz verdadera." (1 Juan 2.8)

2. Nos sentimos atrapados en la tensión de vivir en medio de los dos (Romanos 12.2; 13.1-14; 1 Tes. 5.4-8). Ya somos salvados pero todavía seremos salvados (Rom. 8.24 y 5.9-11), ya somos redimidos pero todavía seremos redimidos (Col.1.14 y Efe. 4.30), ya somos adoptados pero todavía seremos adoptados (Romanos 8.15, 23), ya estamos reinando en el cielo como reyes (Efe. 2.6; Apoc. 1.8), pero todavía algún día seremos reyes.

Los Equilibrios Bíblicos

A. El reino de Dios es la renovación del mundo entero por la sanidad de todos los resultados del pecado: espiritual, sicológica, social, física. "Las manos del rey son manos sanadoras, y por lo tanto el verdadero rey será conocido." (Tolkien)

1. Los "círculos" de la separación y la necesidad humana. a) Separación espiritual. Gén. 3.8- Estamos separados de Dios. b) Separación física. Gén. 3.10 – Estamos separados de nosotros mismos. Infelicidad, culpa, carencia de significado, miedo, ansiedad. c) Separación social. Gén. 3.7- Estamos separados unos de otros. Codicias, racismo, injusticia, quebrantamiento familiar, luchas de clases, pobreza, guerras. d) Separación física. Gén. 3.17-19- Estamos separados de la naturaleza. Hambres, enfermedades, corrupción, envejecimiento, problemas ambientales, desastres naturales, muerte.

2. Los "niveles" del ministerio del reino. La obra del reino es usar los dones del Espíritu para sanar todos los resultados del pecado. Por lo tanto, son básicos el evangelismo y el discipulado, pero también la consejería, el desarrollo comunitario, la labor y la reforma social– todas esas son niveles legítimos del ministerio del reino que deben ser considerados.

B. El reino es la presencia del poder del gobierno sobrenatural de Dios que ya entró en la historia humana, pero que todavía no está completado.

1. El desequilibrio "conservador". El reino está muy al futuro. Este modelo es fuerte en evangelismo, pero es pesimista en la obra social y aún en el cambio personal. Este tiende a ser anti-intelectual, viendo las cosas intelectuales como "mundanas". Da muy poca importancia a que los cristianos penetren en los dominios públicos con los valores bíblicos. Tienden a tener una mentalidad cerrada y una inclinación al legalismo.

2. El desequilibrio "milagroso". El reino está muy en el presente. Este modelo es fuerte en las expectativas del cambio y las expectativas de la presencia de Dios en la adoración. Pero este tiende a ser ingenuo respecto a los residuos del pecado en el corazón, esperando que el cambio llegue fácil y rápido. Este tiende a tener una teología del sufrimiento de bajo desarrollo y dar respuestas consentidoras. Tienden a enfocarse en ayudar a la gente para que obtenga felicidad y escape personal.

3. El desequilibrio "liberal". El reino es muy natural. Este modelo quita lo sobrenatural de la fe. Este modelo es fuerte en justicia social y participación en la ciudad, pero este abandona la idea de la autoridad inspirada de la Biblia y la necesidad del nuevo nacimiento. Tienden a ser intelectuales, pero aceptan las formas de pensamiento de la cultura moderna. El resultado es que la iglesia llega ser otra agencia de servicio social sin ninguna cosa distintiva que decir u ofrecer. Sin una Palabra Divina que juzga las formas de pensamiento modernas, la iglesia tiende a llegar a ser un mero reflejo de lo que ya está en la ciudad, y esta no puede hablar proféticamente.

Cada uno de estos acercamientos son inadecuados porque no están informados por una teología Bíblica del reino. Los desequilibrios abundan en nuestras ciudades. Unas son fuertes en evangelismo, unas fuertes en la adoración, unas en preocupaciones sociales. El modelo "trípode" del reino subraya la adoración dinámica, una obsesión con el evangelismo, y gente disciplinada que vive el evangelio en la sociedad. ¡El modelo del reino produce una iglesia para la ciudad!

ENTONCES, ¿QUÉ ES EL EVANGELIO? D. A. Carson

Posted Enero 16, 2010 by rolandohh
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D. A. Carson es profesor de Nuevo Testamento en Trinity Evangelical Divinity School en Deerfield, Illinois.

En blogs, ensayos y libros, se ha escrito mucho recientemente acerca de lo que es “el evangelio”. Para unos, la pregunta de lo que es el evangelio puede estar relacionada con lo que es el “evangelicalismo”, ya que la palabra “evangelio” del griego “evangel”, descansa en el corazón del “evangelicalismo”. La gente habla de diferentes maneras del evangelio “simple” o del evangelio “completo” o del evangelio “puro”—y sin duda muchos otros adjetivos. Algunos hacen la distinción entre el evangelio de la cruz y el evangelio del reino. Estudios técnicos del Nuevo Testamento en años recientes han manejado la pregunta de cuándo “El Evangelio según Mateo" (O Marcos o Lucas o Juan) ha llegado a ser “El Evangelio de Mateo" (O de Marcos, o de Lucas, o de Juan), con el antiguo argumento de que había un evangelio con testigos diferentes, mientras que más tarde se abre la posibilidad de tener distintos evangelios para cada comunidad etiquetada por uno de los cuatro evangelios canónicos— aunque este punto de vista, todavía dominante, más tarde ha tenido una crítica severa, al menos a la luz del libro de Richard Bauckham “Los Evangelios para todos los cristianos: Reconsiderando las Audiencias del Evangelio.” Irónicamente, mientras el título de Bauckham captura alguna verdad importante— es decir, que nuestros cuatro evangelios del canon bíblico no fueron para comunidades herméticamente selladas sino para la más amplia circulación entre los cristianos— este usa la forma plural del nombre, “Evangelios”, en una manera en que, como yo lo entiendo, es francamente anacrónica, porque esta no parece estar duplicada en ninguna parte en el primer siglo. Un puñado de otros ensayos han notado casos donde el evangelio no es “buenas noticias” para ciertas personas, sino una promesa de terrible juicio. Los escritores de esos ensayos argumentan que la palabra griega “evangel” puede no significar “buenas noticias” sino algo como “grandes e importantes noticias”: sean buenas o malas depende de aquellos que las escuchan.

Espero manejar un par de todas esas cuestiones. Sin embargo, por el momento, me gustaría subrayar otra distinción que es digna de mencionar. Esto fue entendido mejor en el pasado que en el día de hoy. Es esta: uno podría distinguir entre, por un lado, el evangelio como lo que Dios ha hecho y lo que es el mensaje que es anunciado y, por otro lado, lo que es demandado por Dios o efectuado por el evangelio en las variadas respuestas humanas. Si el evangelio es las buenas noticias de lo que Dios ha hecho en Jesucristo, hay un amplio lugar para incluir bajo “el evangelio” las maneras en la cual el reino ya está aquí y vendrá en el futuro, relacionar este reino con la muerte y resurrección de Jesús, para demostrar que el propósito de lo que Dios ha hecho es reconciliar a los pecadores con él mismo y finalmente traer bajo un gobierno unos nuevos cielos y tierra renovados y transformados, hablar acerca del regalo de Dios del Espíritu Santo, y la consiguiente resurrección y ascensión de Cristo a la derecha de la majestad de Dios y para estar por encima de todo de acuerdo al enfoque en lo que Pablo ve como asunto "de primera importancia": Cristo crucificado. Todo esto es lo que Dios ha hecho; esto es lo que proclamamos; esta es la noticia, las grandes noticias, las buenas noticias.

En contraste, los primeros dos grande mandamientos– amar a Dios con todo el corazón y alma y mente y fuerzas , y a nuestro prójimo como a nosotros mismos– no constituyen el evangelio, o alguna parte de este. Podríamos argumentar que cuando el evangelio es fielmente declarado y correctamente recibido, tiene como resultado en seres humanos más cercanamente alineados a estos dos mandamientos. Pero estos dos mandamientos no son el evangelio.

Similarmente, el evangelio no es recibir a Cristo o creer en él, o ser convertido, o unirse a una iglesia; este no es tampoco la práctica del discipulado. Otra vez, el evangelio fielmente declarado y correctamente recibido dará como resultado gente recibiendo a Cristo, creyendo en Cristo, siendo convertidos, y uniéndose a una iglesia local; pero estos pasos no son el evangelio. La Biblia puede exhortar a aquellos quienes confían en el Dios viviente a estar preocupados con los asuntos de justicia social (Isaías 2, Amós); esta puede decir a los nuevo creyentes a hacer el bien a todos los seres humanos, especialmente a aquellos de la familia de la fe (Gálatas 6); esta nos exhorta a recordar a los pobres y a preguntar no, "¿Quien es mi prójimo?" sino "¿A quien sirvo como mi prójimo?" Aún podemos argumentar que la lista de los mandamientos morales es una necesaria consecuencia del evangelio. Pero esto no es el evangelio. Podemos predicar a través de la lista, recordando a la gente lo que la Biblia dice acerca de no solo lo que debemos creer sino cómo debemos vivir. Pero no podemos predicar a través de esta lista y pretender encapsular el evangelio. El evangelio es lo que Dios ha hecho, supremamente en Cristo, y especialmente centrado en su cruz y resurrección.

Fallar en distinguir entre el evangelio y todos los efectos que el evangelio obra, a un largo plazo, reemplazaremos las buenas noticias de lo que Dios ha hecho con un moralismo, que finalmente no tiene el poder y la gloria de Cristo crucificado, resucitado, ascendido y reinante.