COMO PODEMOS PERDER LA LIBERTAD. Steve Brown

Posted Julio 10, 2009 by rolandohh
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Si tú eres cristiano, eres radicalmente libre. No estoy diciendo que eres libre con un número de “síes” y “peros”. Lo que digo es que eres realmente libre. Sin cláusulas, sin agregados, ni puntos que te califiquen. Tú eres libre.

Yo no lo dije, Jesús lo dijo: “Jesús se dirigió entonces a los judíos que habían creído en él, y les dijo: —Si se mantienen fieles a mis enseñanzas, serán realmente mis discípulos; y conocerán la verdad, y la verdad los hará libres… Así que si el Hijo los libera, serán ustedes verdaderamente libres” (Juan 8.31-32, 36). La libertad es un regalo del hijo de Dios. Si el dice que yo soy libre, esto debe ser resuelto para mi. Y él lo dice. Por tanto, nadie debe atreverse a decir otra cosa.

¿Qué significa ser radicalmente libre en Cristo? Esto significa que somos libres de reglas que pensamos que nos unen a Dios. Esto significa que somos libres de la manipulación que otros cristianos usan para hacernos como ellos- que somos libres de tener que encajar en los moldes del mundo, libres para ser diferentes.

Somos libres de la esclavitud de la religión y de otros temores de rechazo, separación y culpa. Somos libres del miedo a la muerte. Somos libres de máscaras, libres de pretensiones, libres de dudas, libres de riesgos, libres de preguntas. Esto significa que somos libres de vivir cada momento. Pero, principalmente, somos radicalmente libres para seguir a Cristo, no porque tenemos que hacerlo, sino porque queremos hacerlo.

La razón del por qué muchos cristianos (tal vez tu) todavía están atados por las reglas es porque su enfoque es incorrecto.

PODEMOS PERDER NUESTRA LIBERTAD POR ENFOCARNOS EN RESULTADOS EN LUGAR DE EN RELACIONES.

En nuestra presentación del Evangelio con frecuencia nos enfocamos en lo que Jesús puede hacer por nosotros. Ahora, no me malentiendas. Jesús hace mucho por nosotros. El nos perdona, el nos reconcilia con Dios, el nos da significado y vida eterna. Pero la cosa más importante acerca de Jesús es que el se nos da a sí mismo.

Tenemos tan sobre enfatizadas las recompensas de seguir a Cristo que hemos olvidado seguirle a él, estar con él, conocerle a él, y llamarle “amigo” y “hermano mayor” y muchas más cosas maravillosas e importantes que cualquier cosa.

“Si sigues a Jesús vas a obtener toda clase de bendiciones” le decimos a la gente cuando les presentamos a Cristo.

Si pensamos que podemos llevar a un borracho a Jesús, y el dejará de tomar- él probablemente lo hará. Si llevamos a un hombre o mujer malvado a Jesús, Jesús lo tratará amablemente. Si podemos llevar a los pecadores a Jesús, el los cambiará y hará que dejen de pecar, de hecho, el hace esta obra en ellos. El problema es que comenzamos a enfocarnos en el cambio en lugar de en el Cambiador. Desafortunadamente, por hacer esto, ponemos a Jesús como un mago que hace magias por su gente.

No hay nada malo en los resultados. Pero cuando comienzas esperando esos resultados, puedes destruir la libertad que da Jesús. Es una experiencia formidable y liberadora ir a Cristo y decir, “No estoy aquí para obtener algo. Sólo quiero estar contigo. Esto es suficiente. “

PODEMOS PERDER NUESTRA LIBERTAD POR ENFOCARNOS EN PARTICULARES EN LUGAR DE EN PRINCIPIOS

Jesús tuvo marcados a la gente quien puso particulares sobre los principios. “Escucha su enojo: »¡Ay de ustedes, maestros de la ley y fariseos, hipócritas! Recorren tierra y mar para ganar un solo adepto, y cuando lo han logrado lo hacen dos veces más merecedor del infierno que ustedes… »¡Ay de ustedes, maestros de la ley y fariseos, hipócritas! Dan la décima parte de sus especias: la menta, el anís y el comino. Pero han descuidado los asuntos más importantes de la ley, tales como la justicia, la misericordia y la fidelidad. Debían haber practicado esto sin descuidar aquello.” (Mateo 23.15, 23)

Leer la Biblia cada mañana. Asegurarte de tener una lista de oración. Ir a la iglesia tres veces a la semana. Testificar a tus amigos no cristianos. Servir a tu iglesia fielmente. No tomes, no fumes, por supuesto, no te juntes con los que lo hacen. Asegúrate de conocer la doctrina. Se voluntario en cada proyecto que se llama a si mismo cristiano. Y entonces, en tu tiempo libre, sonríe mucho, porque si no lo haces, dañarás tu testimonio.

¿No te sientes cansado de esto? Yo sí. Olvídalo. Olvídalo todo. Solo desarrolla los principios de fidelidad, amor, paciencia y amabilidad, y entonces haz que las cosas vengan naturalmente. No estoy diciendo que estás cosas que he mencionado no sean importantes. Solo es cuestión de enfoque.

PODEMOS PERDER NUESTRA LIBERTAD POR ENFOCARNOS EN LA LEY EN LUGAR DE EN EL AMOR.

Una de las declaraciones más sorprendentes que Jesús hizo se encuentra en el capítulo siete de Lucas. Jesús está cenando en la casa de un líder religioso cuando una prostituta irrumpe en la fiesta. Ella unge a Jesús y se postra a sus pies, lavándolos con sus lágrimas. Los líderes religiosos están escandalizados e indignados. (Parece que siempre estamos escandalizados e indignados por alguna cosa.) Y entonces, Jesús, en lugar de darles descanso mental, los conmociona aún más: Por esto te digo: si ella ha amado mucho, es que sus muchos pecados le han sido perdonados. Pero a quien poco se le perdona, poco ama.” (v. 47).

¿Son importantes las leyes? Por supuesto, lo son. Pero estas son un asunto de enfoque. Si tengo el tiempo para decirle a la gente como ser buenos o como amar a Jesús, no tengo muchas preguntas que decir. Si ellos lo aman a él y desordenan todo lo demás, esto no es una gran pérdida. Si ellos no lo aman a él y hacen todo lo demás correctamente, pueden perder la eternidad.

PODEMOS PERDER NUESTRA LIBERTAD POR ENFOCARNOS EN JUZGAR EN LUGAR DE EN JESÚS.

Me gustan mucho las palabras de Jesús acerca de los cobradores de impuestos. Cuando él era criticado por invertir su tiempo con esa chusma, él respondía: “No son los sanos los que necesitan médico sino los enfermos. Pero vayan y aprendan lo que significa: “Lo que pido de ustedes es misericordia y no sacrificios.” Porque no he venido a llamar a justos sino a pecadores.” (Mateo 9.12-13)

Si invertimos mucho tiempo hablando a la gente acerca de su pecado y de cómo han fallado y de cómo ellos lo pudieran hacer mejor- ellos llegarían a sentirse desanimados. Y no sólo eso, ellos continuarían fallando y rechazarían ser mejores. Además, la mayoría de la gente ya está dolorosamente consciente de sus pecados, y de cómo ellos han fallado y de cómo deberían hacerlo mejor.

Solo dile a la gente acerca del perdón y entonces sucede otra cosa. El resultado será mucho mejor de lo que tú podrías creer.

¿Estoy diciendo que no le debemos hablar a la gente acerca del horror del pecado? Por supuesto que no. ¿Estoy diciendo que no debemos enseñar metodologías bíblicas para sentirse mejor? De ninguna manera. ¿Estoy diciendo que debemos animar las fallas? ¿Estás bromeando? Todo lo que estoy diciendo es un asunto de enfoque.

Ciertas cosas de la vida cristiana son importantes, y otras ciertas cosas son mucho más importantes que aquellas que son importantes. Si nos enfocamos en las menos importantes, estaremos construyendo una prisión para nosotros mismos y para los demás que nos robarán nuestra libertad. Puedes enfocarte en reglas, regulaciones, propiedades y programas de auto-justicias; o puedes enfocarte en Cristo y en tu relación con él.

Difícilmente puedes hacer las dos cosas.

VALORES IMPORTANTES PARA LOS ARTISTAS CRISTIANOS. Andy Farmer

Posted Julio 3, 2009 by rolandohh
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Me encontré este artículo que ha circulado en distintas páginas de internet. La inquietud principal es que los cristianos deben rescatar el arte y ponerlo bajo el señorío de Cristo, como diría Abraham Kuyper. Otro que puso mucho énfasis a esta tarea de rescatar el arte para Cristo fue Francis Schaeffer con su libro “Arte y Biblia”. ¿Qué estamos haciendo los cristianos en México y Latinoamérica en este sentido?

 

Los siguientes son algunas implicaciones importantes para cristianos artísticamente dotados que deben considerar para expresar su arte de una manera que glorifique a Dios.

1. Los artistas cristianos deben ver sus talentos como un regalo de Dios y verlos y usarlos principalmente como una adoración a Dios.

El artista cristiano debe entender que su trabajo artístico no es otra cosa que derramar un perfume a los pies de Jesús, para que ellos sean refrescados y liberados en su imaginación y creatividad.

2. Un artista cristiano debe tener una evaluación sobria de su don y nunca debe sobre estimar las oportunidades que se le dan o subestimar la contribución que puede hacer con su don.

3. El arte cristiano más auténtico es el resultado de nuestro gozo en Cristo que se desborda en el arte cristiano, no nuestras estrategias para hacer arte que es cristiano.

La meta de los creyentes no es integrar su arte con la fe, sino que el arte del pueblo escogido de Dios debe brotar de la fe.

4. El arte creado es una expresión de fe y obediencia, no de una compulsión o de identidad.

Ya que El me ha llamado al trabajo de pintar cuadros y mi arte está en sus manos, en el punto donde El me pida no pintar y parar, entonces yo puedo confiadamente pedir por su ayuda. Y debo añadir, no que reclame que Dios pinta a través de mí en alguna manera mágica. Yo no culpo a El de mis pinturas. Pero El está muy presente y me ayuda en tiempos de problemas.

5. El artista cristiano debe ver su arte como una manera de amor a Dios, a su gente y el mundo.

Dios ha mostrado su gran amor a la gente a través de su plan de redención. Siguiendo este buen modelo, también el amor debe ser el corazón de todo excelente arte creado por los discípulos de Jesús. Esta es la manera más excelente. Un artista lleno del Espíritu, capacidades y habilidades, que pregunta lo que significa amar la iglesia y el mundo que nos observa, es probablemente un artista quien está haciendo el reino invisible, visible.

6. El artista cristiano ve la soberana mano de Dios tanto en sus oportunidades y sus obstáculos.

Los verdaderos artistas oran por humildad y no luchan eternamente contra las circunstancias diseñadas para humillarlos. En su lugar, ellos ven aún las circunstancias difíciles como una provisión de Dios y una respuesta a sus oraciones. Ellos aceptan la disciplina del Señor porque esto es un testimonio de su amorosa paternidad y una señal segura de que El los está cambiando en el hombre o mujer que él ha diseñado que sean. Recuerda, Dios está trabajando en ti para hacerte como el artista principal, Jesús- no para darte tu versión de la vida perfecta del artista. Cada día es una oportunidad para decidir de nuevo el resultado que persigues.

7. El artista cristiano está comprometido a la verdad en la manera en que él vive y en lo que crea.

Una buena vida está enmarcada por el discernimiento, y el discernimiento viene a través del conocimiento de la Palabra de Dios y el poder del Espíritu. Estudio y oración. El mejor arte es creado en el ambiente de libertad, pero el combustible de la libertad es la sustancia de la verdad. El artista aprende muy de cerca a mirar su vida y el evangelio.

8. Mientras que el artista cristiano no está bajo la carga de hacer todo su arte explícitamente cristiano, su arte no sería bíblico si intencionalmente creara una obra sin una referencia a Cristo.

Tarde o temprano, escritores y compositores o pintores dirán algo acerca de las cosas que más les importan. Si esto es verdad, es inevitable que la visión cristiana en el arte sea caracterizada por la presencia en lugar de por la ausencia de tales realidades como Dios, el pecado, la redención, y la revelación de Dios en si misma tanto en Palabra como en Jesús.

9. El artista cristiano rechaza los conceptos mundanos de los artistas como un extranjero y acepta su lugar entre la gente de Dios en la iglesia local como algo esencial en su vida y dones.

El propósito del verdadero artista es amar la iglesia a pesar de la indiferencia u oposición a su trabajo… El está decidido a encontrar su lugar en el Cuerpo de la iglesia y no se considera él mismo exento del compañerismo y de las responsabilidades de mayordomía en la iglesia. Ellos aman la iglesia y hacen lo que pueden para construirla, ¿Porque cómo puedes amar a Cristo y odiar su Iglesia?

10. El artista cristiano no debe ignorar su responsabilidad personal para evaluar la firmeza teológica de su obra.

La tarea del artista cristiano es retratar la vida humana, no ilustrar una lista de doctrinas. Pero cuando los artistas cristianos retratan la naturaleza humana, el retrato debe ser teológicamente cuidadoso.

11. Ya que los artistas cristianos confían en Dios, ellos batallarán contra la ambición egoísta, la competencia, y cualquier pretensión de derecho acerca de su arte.

Así el hombre que realmente ama a Dios, quien está trabajando bajo el señorío de Cristo, escribiría su poesía, compondrá su música, construye sus instrumentos musicales, modela sus estatuas, pinta sus pinturas, aún si ningún hombre las viera. El sabe que Dios las mira. (Francis Schaeffer)

12. El artista cristiano verá la evaluación de los demás como una ayuda esencial tanto para que crezca en su arte como para evaluar sus frutos.

El mensaje bíblico, las buenas noticias, son unas buenas noticias de contenido. Es aquí donde la retroalimentación es importante respecto al estilo que el artista escoge. Por ejemplo, si tocas en un grupo de rock cristiano, haciendo arte en forma de rock. Supongamos que al mismo tiempo vas a ciertos cafés y usas el rock como un puente para predicar el mensaje cristiano. Está bien. Pero debes ser cuidadoso de la retroalimentación. Cuando termines de tocar debes preguntar si la gente que te ha escuchado, ha entendido lo que has estado diciendo. ¿Han escuchado tu mensaje claramente porque has usado su idioma moderno, o simplemente han escuchado otra vez lo que siempre han escuchado cuando ellos han escuchado rock porque has usado su forma? (Francis Schaeffer)

13. El artista cristiano resistirá el elitismo y cuidará la accesibilidad al arte para el cristiano promedio en la congregación.

14. El artista cristiano nunca debe confundir el gozo de la creatividad con el gozo de conocer y deleitarse en Dios.

El arte, como cualquier otra actividad humana, no puede sino estar quebrantada y viciada. Tal vez esta no aparente eso, pero el pecado es engañoso. La línea entre una experiencia espiritual y una estética es muy fina, y las dos son fácilmente confundidas. Los mismos sentimientos de tranquilidad y deleite que el arte nos da pueden adormecernos en pensar que estamos bien con Dios.

LO OPUESTO AL EVANGELIO ES EL FARISEÍSMO. Jerry Cross

Posted Junio 26, 2009 by rolandohh
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Hace algunos años tomé un curso acerca del Evangelio de la gracia con Jerry Cross (misionero en Chile, México y actualmente en Brasil). Recuerdo que lo que más me golpeó fue su tema acerca de lo opuesto al evangelio. Te sorprenderá saber lo que él dice de esto. Hace algunos días un amigo me compartió el libro de Jerry Cross “Vivir en el poder del Evangelio”, y me encontré de nuevo con este tema. Te comparto un extracto de su libro.

 

Lo opuesto al evangelio es el Fariseísmo. Lo opuesto al evangelio no se encuentra en casas de prostitución, ni tampoco en las cárceles, tampoco en los campos de concentración o en guerras. Lo peor de la humanidad, más que cualquier otra cosa se ve en las guerras. Lo peor que puede sucederle a un pueblo es la guerra.

Pero lo opuesto del evangelio no se encuentra en esos lugares, ¿donde se encuentra? Se encuentra en la iglesia. Algunos dirían en las iglesias mormonas, en las de los testigos de Jehová. ¡NO! ¿Sabe donde se encuentra lo opuesto al evangelio? Se encuentra en las iglesias presbiterianas, pentecostales, bautistas, metodistas, estoy hablando de todos nosotros los evangélicos. Ahí se encuentra lo opuesto al evangelio, porque cuando nosotros predicamos obediencia en vez de fe en la obra perfecta de Cristo nos tornamos fariseos.

Cuando predicamos que somos salvos por gracia pero que la vida cristiana es por esfuerzo humano, lo que producimos son fariseos. ¿Y esos fariseos dónde van a estar? Van a estar delante del púlpito, escuchándonos. El fariseo representa lo mejor que el hombre puede ser, por esfuerzo humano. Eso es el fariseísmo, no lo peor de la humanidad, sino lo mejor. Si entrara un fariseo del tiempo de Jesús, en este momento, nos quedaríamos con la boca abierta, porque el fariseo es lo mejor del hombre.

¿Qué era para el fariseo la palabra de Dios? Tenía un tremendo respeto por la palabra de Dios, el fariseo amaba la palabra de Dios y ama la palabra de Dios. Está dispuesto a dar su vida por defender la palabra de Dios. Así es el fariseo. El fariseo temía hasta de escribir el nombre de Dios por respeto a Yahvé. ¿Quién era el más activo en la iglesia? Bueno, era el fariseo. El fariseo era un activista. El fariseo de hoy tiene confianza en sus logros, y por eso es el más trabajador. Si el pastor pide: ¿quién me va a ayudar con los jóvenes? el fariseo levantar la mano inmediatamente. Es el primero en ser voluntario para ayudar al pastor, para ayudar a los líderes de la iglesia. El fariseo está comprometido un 100% con la obra, con el propósito de producir su propia justicia delante de Dios, vea Filipenses 3:9,10.

Ojalá haya otras personas que no son fariseos y que están actuando con motivos diferentes, pues no digo que si uno se ofrece a trabajar en la iglesia automáticamente es fariseo, pero le puedo decir que el fariseo así es. El· fariseo vive una vida ejemplar. Es un pilar en la comunidad. Si uno tiene hijas, ¿con quién le gustaría que se casaran? Bueno, con un buen fariseo, pues él es un hombre responsable. El fariseo es un hombre trabajador, el fariseo es lo mejor que el hombre produce. El fariseo apoya la obra de la iglesia con sus diezmos, no solamente diezma su dinero, también su tiempo y sus dones. En los tiempos de Cristo hasta la pimienta y la sal diezmaba. Es decir, él tomaba muy, muy en serio la obediencia a la palabra de Dios. Bueno, lo tomaba tan en serio que obedecía, eso era su religión y no el Mesías.

La religión del fariseo era la obediencia. Es por eso que en el libro de Mateo, el 39 por ciento de los capítulos tienen este contraste entre Cristo y los fariseos. Se ve constantemente este enfrentamiento entre lo mejor del hombre y lo mejor que Dios produce por gracia, en Cristo. En Marcos es un 37 ciento, Lucas, el 54 por ciento, y en Juan el 42 por ciento.

¿Cuáles son las consecuencias del Fariseísmo en nuestras vidas? Trae tremendas consecuencias.

En primer lugar, el fariseo pone énfasis en lo externo, no en el corazón. Mateo 23:25,28 dice: "jAy de vosotros, escribas y fariseos, hipócritas! Porque limpiáis lo de fuera del vaso y plato, pero por dentro estáis llenos de robo y de injusticia. Fariseo ciego! Limpia primero lo de dentro del vaso y del plato, para que también lo de fuera sea limpio”, para limpiar de adentro, se necesita la gracia, se requiere la obra de Dios, pero el fariseo pone su confianza en sus logros, en lo que él hace por Dios, y NO lo que Dios hace por él. “¡Ay de vosotros, escribas y fariseos, hipócritas! Porque sois semejantes a sepulcros blanqueados, que por fuera, a la verdad, se muestran hermosos, más por dentro están llenos de huesos de muertos y de toda inmundicia. Así también vosotros por fuera, a la verdad, os mostráis justos a hombres, pero por dentro estáis llenos de hipocresía iniquidad."

Esto es el producto del lema: "El justo por la obediencia vivirá". La ley no tiene poder para transformarnos interiormente, no es a través de la obediencia que somos transformados. Hebreos 7:18,19 nos dice claramente que ley no perfecciona cosa alguna. La obediencia transforma lo externo, es fe en la obra redentora de Dios lo que transforma el corazón. Romanos 8:3 dice: "Porque lo que era imposible para la ley, por cuanto era débil por la carne, Dios, enviando a Hijo en semejanza de carne de pecado y a causa del pecado condenó al pecado en la carne" la ley no tiene poder, la ley nos muestra nuestra condición y nos muestra lo que debiéramos ser pero no tiene poder transformador. El fariseo pone su confianza en cumplir a través de su obediencia a la voluntad de Dios, y encuentra que la ley no le transforma. La ley solo cambia lo externo, tal como cortarse el pelo, o si en la adoración necesita levantar las manos, las levanta y si necesita bajar las manos, las baja. El fariseo lo hace por que los demás lo están haciendo. El fariseo lo hace para cumplir mientras que el cristiano lo hace por fe, no fe en lo que haciendo, sino fe en la persona del Señor Jesucristo.

Quiero dar una ilustración. Me da muchísima vergüenza dar esta ilustración, pero la verdad es que cuando me miro en un espejo, estoy viendo a un fariseo, un fariseo en recuperación, un fariseo que está empezando a darse cuenta que depende un cien por ciento del Señor. ¿Por qué crucificaron los fariseos al Señor Jesucristo? Porque que ellos creían que ellos tenían la razón, y Cristo no. La mujer samaritana le dijo: “cuando venga el Mesías, el nos dirá todas las cosas y él le dijo: el que habla contigo él es”. Para el fariseo lo que Cristo le dijo a la samaritana era blasfemia. El fariseo confiaba que él tenía la razón, y eso era lo único que importaba, tener la razón, estar en lo correcto. Voy ocupar esta ilustración en mi propia vida, para dejar al descubierto mi propio fariseísmo. Por lo general no somos tan descarados en la forma en que somos fariseos, generalmente somos un poco más refinados que en esta ilustración.

Estando en Antofagasta, Chile, sabía que Dios había bendecido ricamente mi ministerio y tenía mucha confianza en mis logros, por lo menos, así pensé. Como fariseo, creía que yo realmente lo estaba haciendo para Dios, y no que Dios lo estaba haciendo a través de mí para su gloria. Pero un día, estando cerca, casi al llegar a mi casa, allí el camino era muy interesante porque era un camino chueco. Cruzaba una calle y no sé si era por un grifo o qué, pero hacía que el camino estuviera fuera de línea. Cuando llegué ahí, un día (la gente que vivía por ahí sabía del problema, y sabían cómo evadirlo, pues era fácil bloquear a la otra persona, si no hacía la corrección debida). Ese día llegué ahí, y paré, frente al disco "Pare" cuando otro coche hizo lo mismo, pero sin darse cuenta de la situación, no había hecho la corrección debida y me estaba bloqueando.

Yo sí sabía la situación, pues estaba a media cuadra de mi casa y sabía exactamente cuál era el problema. El otro conductor miró a su alrededor y al final se dio cuenta del error que había cometido, ¿pero cuál fue su reacción? Me miró, se cruzó de brazos y me hizo gestos con la cara que decía: Si, yo sé que te estoy bloqueando, pero ¿a ver?, ¿qué vas a hacer? Aquí yo me quedo y no me muevo. Ahora, yo sabía que yo tenía la razón. Si hubiera un policía, le hubiera dicho: "oye estás bloqueando al señor, hazte a un lado, para pase". Como yo sabía que tenía la razón, le miré durante momento y me crucé de brazos igual que él. Y ahí nos quedamos con los brazos cruzados, mirándonos. Ninguno quería ceder. Yo no iba a ceder porque tenía la razón, y el no iba a ceder… porque no iba a ceder.

Y ahí estuvimos como tres minutos, mirándonos. Pasaban los coches con mucho cuidado para no raspar con nuestros coches. Menos mal no había mucho tránsito ahí. Así seguíamos mirándonos. Yo no iba a ceder porque yo sabía que tenía la razón. Esa es la actitud de un fariseo. Al final me di cuenta que yo tenía una gran ventaja porque: yo vivía a media cuadra de allí. ¿Él no quiere moverse?, ¿y yo no me voy a mover? Así que me bajé del coche, le puse llave y me fui a casa. Ahí lo dejé sentado, porque yo tenía la razón y no iba a ceder. Me senté en la casa y leí el periódico. Al final me levanté para ir a buscar mi coche, habían pasado unos veinte minutos y todavía seguía ese tipo, bloqueando. Dios me habló muy fuerte, yo sabía que había algo más importante que tener la razón y es el amor. Como dice 1ª de Corintios 13, si tuviéramos fe para mover montañas y no tenemos amor, nada somos.

Pero mi orgullo de fariseo y mi obstinación, al no querer humillarme, no me permitía regresar y ofrecerle disculpas a este señor, aunque yo tuviera la razón. No lo quise hacer. No quise realmente aplicar el evangelio en mi vida, el fariseo no lo hace, el fariseo es orgulloso, por eso fui y leí el periódico otra vez. Cuando me levanté por segunda vez, ya se había ido ese tipo. Fui por mi coche, lo estacioné, pero me sentía horrible, porque sabía que el amor es más importante que tener la razón, pero así es la actitud del fariseo. Yo pensé, si tengo la razón, ¿por qué debo humillarme? Lo digo con mucha vergüenza, pero así somos los fariseos, con corazones duros y muy poca transformación interna.